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La comercialización de leche de fórmula a través de televisión, redes sociales y páginas de internet de México viola muchas de las pautas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) al usar estrategias de venta que idealizan estos productos y desalientan la lactancia materna, concluye estudio.

Un grupo de científicas, liderado por Sonia Hernández-Cordero, de la Universidad Iberoamericana, de México, publicó un artículo en el Journal of Paediatrics and Child Health que analiza por primera vez las prácticas de publicidad y comercialización que utilizan estas compañías en ese país.

“La forma en la que venden los sucedáneos de la lecha materna es con el mensaje de que estos productos son tan buenos, o incluso mejores, que la leche materna, entonces sí tienen una influencia muy grande en la decisión que pueden tomar las mamás y papás sobre el tipo de alimentación que le van a dar sus hijos”, dijo vía Zoom Hernández-Cordero.



Las investigadoras llevaron a cabo el análisis durante dos semanas a finales de 2015. Grabaron los principales canales de televisión abierta en México —en horas pico, cuando hay más audiencia femenina— y estudiaron las redes sociales y sitios web de distintas compañías (Nestlé, Abbott, Pisa, entre otras) para registrar el tipo de lenguaje, imágenes y campañas que utilizan.

Luego contrastaron estos mensajes con lo que dice el Código Internacional para la Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, creado desde 1981 por la OMS, que establece recomendaciones para gobiernos, compañías y personal de salud con el fin de que las estrategias comerciales de esos productos no mermen la práctica de la lactancia materna natural.

El grupo encontró que todas las marcas violaron alguna de las recomendaciones del Código. “La gran mayoría de los anuncios, tanto en redes sociales como en televisión, utilizan imágenes que idealizan el uso de estas fórmulas” y con mensajes como que el bebé será más inteligente o más sano con ellas, explica la principal autora del estudio. A pesar de que han pasado casi 40 años desde la creación del Código, el estudio de Hernández-Cordero revela que estas prácticas no solamente no han sido corregidas, sino que, con el auge de los medios digitales, se han fortalecido.

Sus resultados coinciden con lo reportado en mayo de este año por la OMS sobre la presencia de normas de protección frente a la comercialización inapropiada de sucedáneos de la leche materna. De acuerdo con el reporte, de los 33 países de la región analizados, únicamente dos (Brasil y Panamá) tienen legislación sustancialmente alineada con el Código, mientras que 15 países, como Argentina o Cuba, no cuentan con ninguna norma.

Mónica Mazariegos, del Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (INCAP), en Guatemala, quien no participó en el estudio, considera que no se han formalizado este tipo de normativas en muchos países de la región debido a que, por un lado, sus sistemas de salud no le han dado la importancia que merece la leche materna para la salud del niño y la madre y, por otro lado, por el fuerte cabildeo de la misma industria en el sector salud.

Ese cabildeo ha sido documentado en varios países. En 2018, por ejemplo, el Ministerio de Salud de El Salvador reportó que “las compañías distribuidoras de sucedáneos de la leche materna incumplen el Código al utilizar mecanismos de promoción y comercialización tales como regalías, ventas vinculadas y descuentos; así como también por contactar a las madres en los hospitales privados, brindándoles charlas educativas y entregando material promocional al personal de salud”.

“La forma en la que venden los sucedáneos de la lecha materna es con el mensaje de que estos productos son tan buenos, o incluso mejores, que la leche materna, entonces sí tienen una influencia muy grande en la decisión que pueden tomar las mamás y papás sobre el tipo de alimentación que le van a dar sus hijos”

Sonia Hernández-Cordero, Universidad Iberoamericana, México

De acuerdo con Mazariegos, las violaciones al Código es una tendencia regional que, incluso, tomaron nuevos bríos con la actual contingencia sanitaria.

“Durante la pandemia, algunas marcas han promovido sus productos como inocuos, más inocuos que la leche materna, porque dicen que no tienen el potencial de transmitir el virus a pesar de que se ha demostrado que la leche materna no transmite el virus”, dijo Mazariegos vía Zoom.

Las investigadoras coinciden en que, si bien aún no hay evidencia de que el aumento del consumo de sucedáneos de la leche esté propiciando una disminución en la lactancia, sí hay consenso en que la creciente exposición a este tipo de mensajes mina los esfuerzos por mejorar las tasas de lactancia natural, que, en países como México, no alcanza 30 por ciento.


 
> Enlace al estudio en Journal of Paediatrics and Child Health

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