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[BUENOS AIRES] Diez años, 8 meses y 24 días duró la experiencia de la ciencia, la tecnología y la innovación productiva con rango de ministerio en la Argentina. Lo que empezó con el primer mandato presidencial de Cristina Fernández —quien asumió el 10 de diciembre de 2007— acabó ayer (3 septiembre), en la segunda mitad del gobierno de Mauricio Macri, en el poder desde el 10 de diciembre de 2015.
 
Durante todo ese tiempo, se mantuvo como ministro al químico José Lino Salvador Barañao, quien este lunes pasó a ser secretario de ciencia y tecnología, dentro del Ministerio de Educación, Cultura y Ciencia y Tecnología.
 
La noticia de la eliminación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva —tal su nombre completo—, que era un rumor extendido desde hace meses, se produce en un contexto de crisis social, económica y política gatillada por el enorme endeudamiento externo y la subida del tipo de cambio (el dólar pasó de 17 pesos en diciembre de 2017, a 24 pesos en junio y arrancó septiembre con un valor que oscila alrededor de los 40 pesos por cada dólar).
 
En su mensaje a la nación, en la mañana del lunes 3, el presidente Macri justificó los cambios en el organigrama del estado lo que, entre otras cosas, implica reducir la cantidad de ministerios a menos de la mitad. Además del Ministerio de Ciencias, los de Salud, Cultura y Ambiente también han sido degradados a secretarías.
 
Según Macri, ello permitirá focalizar las políticas ante la grave crisis económica que atraviesa el país, aunque advirtió: “sabemos que con esta devaluación, la pobreza va a aumentar”.

Es una medida sin impacto sustantivo para bajar el gasto público y con un mensaje negativo sobre la importancia estratégica del sector. Si además eliminan parte de sus funciones sustantivas, el efecto será mayor”.

Jorge Aliaga, Universidad de Hurlingham, Argentina

 
Argentina sufre una inflación que podría superar el 40 por ciento durante 2018. La comunidad científica local, que había visto en el ministerio un referente de la importancia social de su actividad, además de fuente de financiamiento, ha quedado fuertemente impactada por la decisión, con un intenso tráfico en redes sociales convocando a protestas y movilizaciones. Uno de sus temores es una nueva fuga de cerebros hacia el exterior.
 
“Es una medida sin impacto sustantivo para bajar el gasto público y con un mensaje negativo sobre la importancia estratégica del sector. Si además eliminan parte de sus funciones sustantivas, el efecto será mayor”, señaló a SciDev.Net Jorge Aliaga, investigador de la Universidad de Hurlingham y subsecretario del ministerio durante el período kirchnerista de Barañao.
 
“El paso de un ministerio a una secretaría de Estado implica dos cosas: una pérdida de jerarquía en el nivel de administración del estado y de autonomía y rapidez en la toma de decisiones; y un ahorro menor, irrelevante, despreciable (un cargo de ministro, uno de los dos de secretario y poco más)”, añadió.
 
“De todas formas el mayor daño al sistema científico ya se ha hecho con los recortes, desde 2016,  en organismos como el Conicet, Instituto Nacional de Tecnología Industrial, Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria , y la Comisión Nacional de Energía Atómica, y con la baja en el poder de compra de los subsidios a la investigación por la devaluación”, precisó. Para Carolina Vera, miembro del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) e investigadora del Conicet, “el tener un ministerio de ciencia y tecnología dio la oportunidad de empezar a involucrar al conocimiento científico que nuestro país desarrolla en la gestión de las políticas públicas y esto se acompañó con una fuerte inversión para hacer crecer y mejorar el sector”.
 
“Hoy, la pérdida del ministerio, por el que fuimos aplaudidos tras su creación por el mundo entero, significa un lamentable retroceso en este camino de desarrollo científico para apuntalar el país”, subrayó.
 
SciDev.Net solicitó un comentario a los altos funcionarios del ahora ex ministerio, pero desde el área de prensa y comunicación respondieron telefónicamente que por el momento no harán declaraciones porque están abocados a preparar la transición.
 
El día del anuncio (lunes 3), se organizó un abrazo de asociaciones de docentes y de investigadores a las instalaciones del ahora ex ministerio, en el barrio de Palermo, en Buenos Aires.

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