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Dos semanas antes de las elecciones nacionales en Uruguay, la comunidad científica realizó varias acciones públicas para lograr que la investigación tenga un lugar más destacado en los planes de gobierno de quien resulte electo presidente el 24 de noviembre.
 
Ese día será la segunda vuelta electoral entre los dos partidos más votados en una primera instancia (27 de octubre): el Frente Amplio —en el gobierno desde hace 15 años— y el Partido Nacional, grupo político que quedó segundo en la primera vuelta y formó una coalición con otros partidos minoritarios en una estrategia que, según las encuestas, lo posicionan con altas posibilidades de resultar ganador.
 
Si bien antes de la votación de octubre hubo algunas acciones de parte de la comunidad científica para acercar sus propuestas a los candidatos, en las últimas semanas se potenció el mensaje.
 
Una de las acciones más relevantes ocurrió el 11 de noviembre, cuando la Academia Nacional de Ciencias (ANCiU), el Consejo Nacional de Innovación, Ciencia y Tecnología (Conicyt) y la Universidad de la República —Udelar, única universidad estatal del país— presentaron una declaración conjunta titulada “La importancia de seguir fortaleciendo las capacidades en ciencia, tecnología e innovación de Uruguay y su aprovechamiento para el desarrollo nacional”.
 
En el documento —también entregado a los candidatos—, las instituciones destacan la necesidad de “hacer un uso efectivo de la CTI (…) para lograr la resolución eficiente de problemas para incrementar sus capacidades de competir y progresar”.
 
Actualmente, Uruguay invierte 0,4 por ciento de su PBI en I+D. Si bien en 2010, en campaña electoral, el gobierno actual se comprometió a aumentar esa cifra a 1 por ciento, la promesa no se cumplió.

“Dos problemas son acuciantes: la dificultad para retener a los investigadores formados y las dificultades para su inserción y distribución en diferentes ámbitos laborales”.

Declaración conjunta CONICYT, Universidad de la República y Academia Nacional de Ciencias del Uruguay.

 
En la declaración, los organismos lamentan también que la financiación privada para la ciencia sea “muy insuficiente”, algo que dificulta retener a investigadores e insertarlos en ámbitos laborales. Solo 1 por ciento de los doctorados trabaja en el sector productivo en el país.
 
El texto plantea “ejes relevantes para el nuevo período”, entre los que detalla “diseñar y poner en funcionamiento una institucionalidad de CTI” que defina políticas y atribuciones. En ese sentido, una de las críticas de la comunidad científica es la dispersión de alcances y jurisdicción entre diferentes organismos vinculados a la gestión de la ciencia.
 
Asimismo, propone “acordar un nuevo Plan Estratégico de Ciencia, Tecnología e Innovación”, para renovar el de 2010; incrementar la inversión en I+D y la presencia de empresas en esa inversión; ampliar el ingreso de posgraduados a empresas públicas y privadas; fomentar gestiones para retener talento y aprovechar las capacidades de la diáspora altamente calificada, entre otras acciones.
 
“No estamos solicitando recursos. Estamos requiriendo apoyo y atención a la necesidad de contar con instrumentos de políticas que densifiquen el uso creativo del conocimiento a lo largo de toda la sociedad”, agregó Rodrigo Arim, rector de la Udelar, en la conferencia.
 
Rafael Radi, presidente de la ANCiU, destacó el valor de que las tres instituciones —con diferentes funciones y naturalezas— lograran elaborar un documento de convergencia. “Esta combinación de organismos da un crisol de elementos que resultaron en una mirada única sobre los grandes trazos del futuro del país”, dijo a SciDev.Net.
 
Luego de la conferencia, Judith Sutz, coordinadora de la Unidad Académica de Consejo Sectorial de Investigación Científica (CSIC), destacó a SciDev.Net que la declaración es “adecuada” y “armoniosa”, porque no se reduce a pedir dinero, sino que indica cómo usar de la mejor manera posible los recursos.
 
Por su parte, Julio Fernández, investigador de la Udelar y miembro de la ANCiU, lamentó que el apoyo a estas declaraciones siempre venga de los mismos actores. “Uno esperaría que nos respalden otros sectores de la sociedad, como la Cámara de Industrias o el sindicato de trabajadores. Si no, nos estamos apoyando a nosotros mismos”, dijo a SciDev.Net.  
Carta en apoyo
En paralelo con esta declaración, un grupo de investigadores hizo circular una carta de apoyo al candidato oficialista, Daniel Martínez. En pocos días, la carta recogió más de 1.000 firmas —casi la mitad de los investigadores del país— y fue presentada públicamente en la sede del partido el 14 de noviembre.
 
El apoyo, describe la carta, es por considerar que esa fuerza política “cambió el país mediante reformas estructurales profundas, centradas en una fuerte preocupación por los más débiles, y con una visión de futuro” en la cual la profesión de investigador “tiene un lugar principal y relevante”.
 
En la misiva, los investigadores enumeran los logros del Frente Amplio —la creación de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación, la generalización de becas de posgrado y el mayor acceso a equipamiento, reactivos, libros y revistas científicas, entre otras— y subrayan su preocupación por el posible triunfo del partido opositor, que no ha incluido a la ciencia en su plan de gobierno.
 
“En el reciente documento de acuerdos” —un texto consensuado entre los partidos de la coalición opositora luego de la primera vuelta electoral— “no hay menciones sobre políticas de ciencia, tecnología, investigación o innovación. Es más, las palabras investigación o ciencia ni siquiera aparecen en el documento difundido”, afirma la carta.
 
Consultado por SciDev.Net respecto a esta iniciativa a pocos días de la declaración conjunta los tres organismos, Radi dijo que “la ANCiU no se expide por ningún candidato”. Destacó que la Academia ha sido crítica con el incumplimiento de la promesa del 1 por ciento, y que se ha reunido con los dos partidos para acercar sus propuestas.
 
“Sea quien sea que resulte elegido, la Academia, como organización del estado cuya misión es colaborar con el diseño de políticas de CyT, estará presente”. “Para nosotros, la política científica no es un tema partidario”, concluyó Radi.

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