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  • Campesinas pueden influir en políticas con el teatro

El teatro es una poderosa herramienta para movilizar a campesinas en África, dicen las especialistas en agricultura Lindiwe Majele Sibanda y Sithembile Mwamakamba.

A pesar de que las campesinas producen más del 90 por ciento de los alimentos en el continente africano, están ampliamente excluidas de la toma de decisiones: sus necesidades raramente son reflejadas en las políticas agrícolas locales y nacionales y tienen acceso limitado al crédito, a fertilizantes, trabajo, semillas e insumos de producción.

En 2009, la Red de Análisis de Políticas para la Alimentación, la Agricultura y los Recursos Naturales (FANRPAN, por su sigla en inglés) emprendió un camino para fortalecer la capacidad de las campesinas para influenciar la política agrícola a través del Programa Mujeres Accediendo a Mercados Realineados (WARM, por su sigla en inglés). Uno de los objetivos del programa era llevar las voces desde los pueblos hasta el gobierno a través del teatro comunitario.

El programa usó el Teatro para la Promoción de Políticas (TPA, en inglés), un medio de comunicación culturalmente apropiado, para explicar la política agrícola a las campesinas en áreas rurales de Malawi y Mozambique. Buscó darles poder, informarlas y movilizarlas para expresar sus necesidades e involucrar a sus comunidades en el desarrollo de soluciones para sus problemas.

África tiene una larga historia de enviar mensajes a través de representaciones teatrales, particularmente cuando el mensaje desafía el status quo. El teatro comunitario es un modo de nivelar el campo, romper barreras sociales y abordar temas considerados tabú. Es especialmente poderoso en áreas donde las tasas de alfabetización son bajas y las funciones están determinadas por normas culturales.

Lo que está claro de la experiencia de WARM es que, con el apoyo correcto, las agricultoras pueden identificar sus necesidades, agrupar los mensajes relevantes y comunicarlos efectivamente a los políticos.

Movilizando una solución

FANRPAN trabajó con socios locales para identificar a las campesinas en el ámbito rural, 14 mujeres en Malawi y 12 en Mozambique. Debían saber leer y escribir para poder comprender los conceptos clave del desarrollo de políticas; debían ser parte de grupos establecidos de agricultores de modo que las actividades pudieran sostenerse más allá del proyecto; y estar en condiciones de movilizar a otras agricultoras.

A través del teatro comunitario, se les brindaba información y entrenamiento para desarrollar mensajes basados en la evidencia para promocionar políticas y arreglos institucionales que ayudaran a que las mujeres accedieran a mercados de insumos agrícolas.

Las primeras representaciones del teatro comunitario, desarrolladas en colaboración con profesionales de ese arte y socios universitarios, se realizaron en la localidad de Sokelele en el distrito de Lilongwe, Malawi, en octubre de 2010.

Con poco entrenamiento, las campesinas se subieron al escenario y compartieron historias sobre sus medios de vida, hicieron excelentes presentaciones y movilizaron a sus comunidades hacia una solución.

Al final del proyecto en mayo de 2012 se habían formado y capacitado seis grupos de teatro comunitario, tres en los distritos de Kasungu y Lilongwe en Malawi, integrados por 79 mujeres y 54 hombres. En Mozambique se formaron y capacitaron dos grupos de teatro, con 24 agricultoras en los distritos de Boane y Marracuane de la provincia de Maputo.

El proyecto reconoció que en sociedades más grandes, los líderes son principalmente hombres. Por eso, era importante que los varones formaran parte del proceso para respaldar el trabajo de las actrices.

Necesidades articuladas

En ambos países surgieron recomendaciones claras de las representaciones teatrales y de los diálogos posteriores. Entre ellas se incluyó la promoción de la agricultura como un negocio; la necesidad de mejorar el acceso de las mujeres a las finanzas e insumos rurales; y la necesidad de mejorar la prestación de servicios de extensión.

Se sugirió como prioridad el desarrollo de infraestructura, como caminos que unan áreas rurales con los mercados y los lugares de almacenamiento para evitar pérdidas post-cosecha. Otro mensaje que surgió es que los políticos deben ir más allá de simplemente abordar limitaciones agrícolas. Se debe prestar igual atención a las dinámicas socioculturales —como violencia de género— que continúan limitando la productividad de las campesinas.

FANRPAN y sus socios locales apoyaron a las lideres comunitarias para comunicar esas soluciones a los tomadores de decisiones y a los proveedores de servicio.

En Malawi asistieron a las representaciones más de diez mil personas. Entre los participantes había funcionarios del Ministerio de Agricultura y Seguridad Alimentaria, representantes distritales, miembros del Parlamento y representantes de las organizaciones de agricultores, organizaciones basadas en la comunidad, y organizaciones no gubernamentales.

En la localidad de Mnduka en el distrito Kasungu de Malawi, el parlamentario de esa zona, Ken Kandodo Banda —entonces Ministro de Economía— participó en las representaciones y en los diálogos que siguieron. Banda fue capaz de responder preguntas, una oportunidad que las campesinas no podrían haber tenido de otro modo.

El proyecto brindó el ambiente adecuado para el diálogo, y al hacerlo fortaleció los vínculos entre profesionales del desarrollo, agricultores e investigadores. Por ejemplo, los investigadores del Bunda College, que es parte de la Universidad de Malawi, se transformaron en punto de referencia sobre cuestiones agrícolas para los parlamentarios. Y ahora el colegio tiene una relación de trabajo con la Asociación Nacional de Pequeños Agricultores de Malawi y la organización sin fines de lucro Story Workshop.

Como resultado de su éxito, el TPA ha sido respaldado por los investigadores, los políticos y la sociedad civil, incluyendo al sector privado.

Algo para emular

Tanto Malawi como Mozambique tienen una fuerte historia de usar el teatro para el desarrollo; pero aplicar este arte para la promoción de políticas fue la innovación. Y esta experiencia hizo que el proyecto fuera más fácil de implementar.

El proyecto dio poder a las campesinas, asegurando que ganaran confianza y credibilidad para articular sus necesidades y para pedir un cambio político. Al menos en algunos pueblos, las campesinas ahora son capaces de comprometer a los políticos. Y la capacidad construida a través de este proceso puede ser aplicada a otras cuestiones políticas en el futuro.

Las iniciativas que usen el teatro para promover políticas necesitan apoyo técnico y financiero continuo. Los programas agrícolas diseñados sin tener en cuenta totalmente las preocupaciones de las agricultoras rara vez funcionarán.

Lindiwe Majele Sibanda es jefe ejecutivo y directora de la Misión Diplomática de la Red de Análisis de Políticas para la Alimentación, la Agricultura y los Recursos Naturales (FANRPAN) con sede en Pretoria, Sudáfrica. Sithembile Mwamakamba es gerenta de proyecto del Programa Mujeres Accediendo a Mercados Realineados (WARM). Las autoras pueden ser contactadas a través de policy@fanrpan.org.