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  • Investigación aplicada desplaza a ciencia por curiosidad

Enfoque de donantes hacia mercado y ciencias aplicadas, obstaculiza investigación científica básica en países en desarrollo, dice Lemuel V. Cacho

En países como Filipinas, la financiación de la investigación básica (investigación para el buen conocimiento) ha sido suplantada en gran parte por la investigación aplicada demandada por los donantes. Los organismos de financiación -públicos, privados e internacionales- tienden a limitar las definiciones de éxito, preguntando por ejemplo, si la tecnología resultante será de utilidad social o comercialmente viable.

Debido a que quieren estar involucrados en los proyectos mejor financiados, los científicos de los países en desarrollo están modificando cada vez más sus agendas de investigación. Incluso en las principales universidades de investigación, los científicos se dedican más y más a la investigación orientada al mercado, donde sus resultados son esperados para responder las necesidades comerciales.

De acuerdo con un ex director de investigación de una de las principales universidades de investigación privadas de Filipinas, el financiamiento gubernamental para la investigación básica está disponible sólo ocasionalmente. “La mayor parte de los proyectos financiados por el Departamento de Ciencia y Tecnología (DOST por sus siglas en inglés) está enfocada a la investigación de impacto. Esto es comprensible considerando la necesidad de ser cauto acerca de cómo se gasta el dinero. En otras palabras, tienen que ser rentables, pero tal vez el balance ha oscilado demasiado en una sola dirección”, señaló.

La investigación básica es importante porque proporciona un espacio para el discurso científico local. Abre las puertas para que los científicos locales se comprometan con la comunidad científica internacional en las discusiones actuales, o en aquellos temas que les interesan.

Reglas rígidas

Los requerimientos burocráticos de las agencies nacionales de financiamiento, particularmente de aquellas pertenecientes a DOST, también dificultan el acceso de los científicos al financiamiento, y en muchos casos los están alejando incluso de aplicar por fondos. Estas dificultades desvían las energías de los científicos hacia el cumplimiento de requerimientos administrativos, disminuyendo su creatividad y socavando la investigación basada en la curiosidad científica.

Lo mismo es cierto para muchos proyectos financiados internacionalmente. Los organismos internacionales de financiamiento son muy cuidadosos en la entrega y seguimiento de apoyos. Esta actitud conservadora puede imponer rígidas directrices administrativas o científicas a los investigadores de los países en desarrollo.

Alvin Culaba, profesor de ingeniería de Filipinas, dice que “gran parte de los organismos de financiamiento no son verdaderamente flexibles en términos de la investigación que quieren financiar. Por ejemplo, cuando se observa a la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la Agencia Japonesa para la Cooperación Internacional (JICA) y la Unión Europea (UE), se encuentra que no tienen apoyos abiertos y que son de carácter temático. Los organismos donantes identifican de antemano lo que están dispuestos a financiar”.

También señala las exigencias que a veces imponen a las agencias locales socias, precisando que “algunos organismos internacionales de financiamiento solicitan contrapartes dispuestas a (proporcionar) fondos. Por ejemplo, si JICA reparte US$100 millones, sus contrapartes institucionales deben asumir US$30 millones”.

La buena noticia es que, frente a las estrictas normas y requisitos de los donantes, los científicos se han vuelto más innovadores. Culaba afirma que los científicos ahora tratan de "vender" a los donantes la investigación en la que ellos están interesados, “nosotros reorganizamos o reenvasamos la investigación que nos interesa", dice.

Recuperando el balance

¿Existe una forma de restaurar el balance entre el imperativo de la investigación básica y los intereses de la eficiencia y prudencia financiera?

Como primer paso, los donantes de los países desarrollados y los beneficiarios de los países en desarrollo deben esforzarse por igual en hacer más flexibles las agendas de investigación. Luis Razon, profesor de ingeniería química de la Universidad De La Salle, Manila, sugiere que los donantes deberían hacer revisiones a mitad de curso o evaluaciones menos rígidas. Los propósitos y los resultados previsibles de un proyecto de investigación pueden cambiar fácilmente a través del tiempo, a medida que se recogen los datos y se realizan los análisis, afirma, y añade: “en este caso, los científicos deben tener la posibilidad de ajustar su presupuesto”.

Los organismos de financiamiento igualmente deberían considerar la posibilidad, cuando sea posible, de un doble enfoque al financiamiento, por el cual los países en desarrollo beneficiarios puedan solicitar programas diseñados para abordar las necesidades sociales y comerciales, y programas que apoyen explícitamente la investigación básica. Los donantes también deberían ayudar a desarrollar la capacidad para la investigación básica proporcionando capacitación y equipamiento para fortalecer a las comunidades científicas locales.

Pero los científicos deben cumplir su parte también, contribuyendo al discurso científico internacional. Deben tratar de publicar en las revistas internacionalmente reconocidas, para que puedan estar ‘en el ojo’ de la discusión científica. El financiamiento es crucial pero la falta de dinero no debería alejar a los científicos locales de la investigación básica ni de mantenerse al tanto de los desarrollos al interior de la comunidad científica. Los científicos deben producir resultados independientemente del financiamiento y registrar la trayectoria de una investigación vigorosa.  

En Filipinas, el Programa Científico DOST de Balik está tratando de apoyar lo anterior llevando a científicos extranjeros al país para que colaboren con los científicos filipinos en la producción de investigación científica a la par con el resto de mundo. Pero DOST también está haciendo cabildeo de fondos para este proyecto y si eso va a ayudar a los científicos filipinos a mejorar su trayectoria de investigación, todavía está por verse.

Finalmente, es necesario un sistema de seguimiento y evaluación, quizá como punto de referencia contra las normas internacionales. Un sistema de este tipo podría ser implementado por una entidad regional o internacional de expertos, respetados por la comunidad científica mundial, que podrían evaluar justamente la calidad de la investigación, sea básica o aplicada. Esto obligará a los científicos y gobernantes a mantener los pies en la tierra.

Lemuel V. Cacho es profesor de ciencias políticas en la Universidad de la Salle, Filipinas.

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