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En la Guayana Francesa, entre el contagio con VIH y el diagnóstico respectivo pueden mediar hasta ocho años según el grupo poblacional del que se trate, revela una nueva investigación.
 
“El estimado entre el contagio y el diagnóstico es de 8 años para pacientes de Brasil; 6,6 años para quienes vienen de Surinam; 4,5 años para los que vienen de Haití; 3,3 años para los procedentes de Guayana, y 3,1 para los franceses”, dice el estudio publicado en PlosOne.
 
Como en otras enfermedades, el diagnóstico tardío del VIH-sida supone un riesgo alto para las personas que contraen el virus, sobre todo teniendo en cuenta que ahora es posible reducir la mortalidad si se administran antirretrovirales.

“El trabajo muestra que detrás del diagnóstico tardío entre la población migrante hay grandes heterogeneidades. Conocer estas diferencias puede ser útil para generar estrategias de testeos que puedan llegar a esas poblaciones”, dice Mathieu Nacher, del Centre d’Investigation Clinique Antilles Guyane y autor principal del estudio.

No obstante, los autores no han podido explicar por qué varía tanto el retardo en el diagnóstico dependiendo del origen de los migrantes. Una hipótesis es que en sus países de origen no hay buenos sistemas de salud y entonces, cuando pasan los años, deciden buscar atención en Guayana, cuyo sistema de salud resulta más atractivo. Es el caso de zonas vecinas de Surinam y Brasil.

El trabajo muestra que detrás del diagnóstico tardío entre la población migrante hay grandes heterogeneidades. Conocer estas diferencias puede ser útil para generar estrategias de testeos que puedan llegar a esas poblaciones”.

Mathieu Nacher, Centre d’Investigation Clinique Antilles Guyane

 
Pero, en sentido opuesto, tienen datos de que aproximadamente la mitad de los seropositivos adquirieron el virus en la propia Guayana, lo que ha motivado otro estudio de próxima publicación.

La Guayana Francesa tiene un ingreso per capita más alto que sus vecinos y oportunidades de trabajo sobre todo en minería ilegal, lo que propicia un gran desplazamiento de migrantes de la región, pero también cuenta con zonas remotas de difícil acceso para el sistema de salud.

“La prevalencia del VIH en la Guayana Francesa es de 1,6 por ciento entre los grupos de 15 a 49 años, y de 1,3 por ciento entre las mujeres embarazadas, porcentajes similares a  Guyana y Surinam, pero más altos que en otros países sudamericanos. Su transmisión es mayormente heterosexual”, remarca Nacher.

Subraya que el trabajo con las diferentes poblaciones no tiene interés discriminatorio sino únicamente de salud pública.

Isabel Cassetti, infectóloga y miembro del comité asesor del programa nacional de sida en Argentina, dice que el retraso diagnóstico es un problema para la contención de la epidemia. “El retraso desde el momento de la seroconversión hasta el diagnóstico de sida significa mayor compromiso de la inmunidad, es decir que la situación clínica de ese paciente va a ser peor”, señala.
 
Poder brindar rápidamente un antirretroviral mejora la salud del paciente y disminuye la transmisión a la comunidad por el descenso de la carga viral en las secreciones genitales.
 
“El diagnóstico tardío en Latinoamérica es del 35 al 40 por ciento. En algunos países de Europa y en los Estados Unidos la proporción del diagnóstico tardío es menor”, refiere.
 
“Es necesario conocer las barreras para el testeo, entre otras, el estigma, la discriminación, la disponibilidad del test, el acceso a los sistemas de salud, a los grupos de la comunidad involucrados en el tema para diseñar estrategias locales, en este caso que alcancen a las distintas comunidades que habitan dentro de la Guyana Francesa, para poder lograr las metas de ONUSIDA para el 2020”, agrega Cassetti.
 
Esas metas son conocidas como 90-90-90: que el 90 por ciento de personas que viven con VIH tengan diagnóstico, que el 90 por ciento de los diagnosticados reciban terapia, y que el 90 por ciento que la recibe tenga supresión viral.

> Enlace al artículo completo PLOS One

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