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[SANTIAGO] Investigadores miembros de la Academia de Ciencias de América Latina (ACAL) exhortaron a establecer redes de colaboración y solidaridad entre científicos de la región, con un especial énfasis en el apoyo a la ciencia de países en crisis, como Venezuela y Nicaragua.
 
El llamado se realizó durante la última reunión de la ACAL, realizada en Santiago (14 de noviembre) con presencia de investigadores de Argentina, Chile, Puerto Rico y Venezuela.

Junto con exponer sus investigaciones,  expresaron su preocupación por la situación de científicos en Nicaragua y Venezuela e instaron a generar acciones que contribuyan a que sus estudios mantengan la continuidad. 

“En los últimos 15  años se ha destruido la actividad científica en Venezuela”, dice a SciDev.Net el químico Claudio Bifano, académico retirado de la Universidad Central de Venezuela y actual presidente de la ACAL, organización creada en 1982 para integrar a las comunidades científicas latinoamericanas y del Caribe. Actualmente cuenta con más de 250 miembros y hoy, 30 de noviembre, cierra el proceso de postulación para nuevos integrantes.

El investigador explica que a las dificultades para importar equipos y material de laboratorio se suman “salarios miserables” y la designación en institutos de investigación adscritos a organismos gubernamentales de directivos que responden a intereses políticos y no académicos.

En los últimos 15  años se ha destruido la actividad científica en Venezuela”.

Claudio Bifano, Presidente de la Academia de Ciencias de América Latina.


Se estima que más de 12.000 científicos venezolanos han emigrado, dice Bifano, mientras que el sueldo real de un profesor titular en universidades públicas equivale a US$12,5.

“En todas las universidades autónomas se han cerrado laboratorios y líneas de investigación, se han suspendido programas de posgrado y ha disminuido inclusive la calidad de la enseñanza de pregrado”, agrega Bifano, lo que se refleja en “la disminución de artículos publicados, la desaparición de patentes y el deterioro de las estructuras físicas”.

En Nicaragua, en tanto, “grupos de represión han utilizado la violencia física contra profesores, estudiantes y autoridades universitarias que se han mostrado contrarias al régimen”, indica el presidente de la ACAL.

La Academia de Ciencias de Nicaragua ha denunciado violaciones de derechos humanos y de la autonomía universitaria.

“El problema de [la ciencia en] Venezuela o de Nicaragua no es solo de ellos, sino que nos pertenece a toda Latinoamérica”, dice a SciDev.Net Ramón Latorre, director del Centro Interdisciplinario de Neurociencias de la Universidad de Valparaíso y consejero de la ACAL.

Agrega que “cuando Venezuela salga del problema político y económico que tiene va a estar vacío,  y es nuestro deber tratar de prepararlo para la recuperación”. Su mayor preocupación son justamente los científicos que siguen desempeñándose en universidades autónomas y algunas privadas. “Trabajan con pocos recursos y mucha mística, movidos por el afán de darle a los estudiantes lo mejor que pueden. Es un sacrificio muy noble que debería ser apoyado y una forma de hacerlo es la cooperación internacional”, señala.

“Tenemos que abrir las puertas para hacer ciencia colaborativa”, dijo en la reunión Andrés Couve, director del Instituto de Neurociencias Biomédicas de la Universidad de Chile, apelando a la solidaridad de la comunidad regional para que los investigadores puedan llevar adelante sus investigaciones.

Latorre destaca que “también es importante apoyar el desarrollo de la ciencia en países de la región donde ésta es más incipiente”.  

Algunas fórmulas propuestas son la realización de proyectos de investigación conjuntos, abrir los laboratorios a investigadores de otros países para realizar proyectos de investigación, hacer pasantías o completar tesis de doctorado, incentivar el intercambio de investigadores y ofrecer oportunidades de asistir a congresos para generar vínculos con pares.

Latorre indicó que ya hay contactos “para empezar a crear políticas que permitan implementar estas colaboraciones, obviamente con la ayuda de academias locales e instituciones como Conicyt, Conicet y otras similares”.