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[BUENOS AIRES] En América Latina y el Caribe, las mujeres indígenas tienen los más bajos niveles de acceso a la salud reproductiva, prenatal y maternal, según un estudio publicado este mes en The Lancet que analizó la realidad de casi 80 por ciento de las mujeres entre 15 y 49 años de 16 países de la región.

Sus hijos, en cambio, gozan de mayor equidad en atención médica, reveló la investigación, que fue realizada por 30 expertos en demografía e investigación de 18 países latinoamericanos y comprendió el análisis de encuestas nacionales realizadas entre 2004 y 2015 en los países analizados.

Los grupos étnicos clasificados fueron las poblaciones indígenas, los afrodescendientes y un grupo de control que incluyó a personas con otra ascendencia.

El nivel de atención de las mujeres fue evaluado al considerar si recibieron o no métodos de anticoncepción, si tuvieron atención prenatal (cuatro o más visitas durante el embarazo) y asistencia de una partera en el parto. En cuanto a los niños, el parámetro tomado en cuenta fue la aplicación de tres dosis de la vacuna contra la difteria-pertussis-tétanos (DPT3).

En algunos casos, la población de mujeres indígenas presentó hasta 89% menos de cobertura médica que los grupos de referencia. Entre los países estudiados, las brechas más grandes se observaron en Ecuador, Bolivia, Guatemala y Panamá, mientras que en Brasil, Honduras, México y Suriname, las diferencias se redujeron a cerca de 10%.

foto inequidades atencion materna
Crédito: OPS.
 
Verónica Pingray, del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS) en Buenos Aires (Argentina), dijo a SciDev.Net que “es probable que el nivel de inequidad real sea aún mayor al observado en este estudio, porque existe cierto estigma hacia las poblaciones indígenas y afrodescendientes, lo que podría haber incidido en la precisión de los datos registrados”.

Al respecto, la epidemióloga Marilia Mesenburg, de la Universidad Federal de Pelotas, Brasil, quien coordinó el estudio, señaló la necesidad de que la información sobre las etnias sea recolectada de forma adecuada en encuestas poblacionales, diseñadas para garantizar la representatividad de esos subgrupos en la muestra.

“Sólo de esta forma será posible monitorear las desigualdades étnicas en la cobertura, con intervenciones que tengan un impacto importante en la salud infantil y materna”, puntualizó a SciDev.Net.

Respecto a la vacunación de los niños, en cambio, casi no observaron diferencias. Solo tres países —Nicaragua, Panamá y Paraguay— mostraron contrastes significativos entre los grupos indígenas y los de referencia. Por su parte, las mujeres y los niños de ascendencia africana evidenciaron una cobertura cercana a los grupos de referencia, en la mayoría de los países. “Este estudio devela injusticias considerando una ‘interseccionalidad’ entre el ser mujer e indígena, evidenciando la incapacidad de los sistemas de salud para desarrollar servicios interculturales que garanticen atenciones de acuerdo a la cultura de las poblaciones”, dijo a SciDev.Net Camilo Noreña-Herrera, de la Facultad Nacional de Salud Pública, Universidad de Antioquía, en Colombia, quien no participó en la investigación.
 
“No obstante, la pregunta que sigue siendo debate considerando las prácticas culturales de los pueblos de orígenes indígenas y africanos es si estas poblaciones deben mantener sus prácticas ancestrales o deben tener apertura a las prácticas occidentales”, agregó.
 
Para Bremen De Mucio, asesor del Centro Latinoamericano de Perinatología, de la Organización Panamericana de la Salud, en Montevideo (Uruguay), “América ha tenido grandes progresos en salud materna-perinatal e infantil, pero esos logros son insuficientes”.

“Ante los acuerdos internacionales, regionales o incluso nacionales asumidos por los gobiernos de la región, para reducir la mortalidad materna, neonatal e infantil, este trabajo puede contribuir para preparar estrategias de intervención más focalizadas en estos grupos que se encuentran en condiciones más desventajosas de obtener cuidados equitativos en salud”, dijo a SciDev.Net.

> Enlace al artículo en The Lancet