Republicar

Sin costo alguno, usted o su medio pueden publicar este artículo en línea o de manera impresa, gracias a nuestra Licencia de Atribución de Creative Commons. Lo animamos a hacerlo siguiendo estas sencillas instrucciones:
  1. Dar el crédito a los autores.
  2. Dar el crédito a SciDev.Net y si le es posible incluir nuestro logo y un enlace al final que lleve al artículo original.
  3. Puede también publicar las primeras líneas del artículo y luego añadir: "Lea el artículo completo en SciDev.Net" e incluir un enlace al artículo original.
  4. Si además quiere tomar las imágenes que publicamos en esta historia, deberá confirmar con la fuente original si le permite hacerlo.
  5. El modo más fácil de publicar este artículo en su sitio es usando el código que incluimos a continuación.
Para mayor información revise nuestras instrucciones de reproducción y la página de medios.

The full article is available here as HTML.

Press Ctrl-C to copy

Siete de cada diez brasileños creen en al menos una noticia falsa sobre la vacunación, reveló un estudio llevado a cabo por la ONG internacional Avaaz junto con la Sociedad Brasileña de Inmunizaciones (SBIm).

Intitulado “¿Las noticias falsas nos enferman?”, el estudio analizó la actitud del brasileño hacia la vacunación. Pese a que la gran mayoría (87 por ciento) dijo que nunca dejó de vacunarse o vacunar a un niño bajo su cuidado, el porcentaje de los que efectivamente dejaron de vacunarse o vacunar a otros, 13 por ciento, representa más de 21 millones de personas.

Según Isabella Ballalai, vice-presidente de la SBIm, Brasil vive una epidemia de desinformación sobre vacunas.

“Desde 2015, el país vive una caída importante de la cobertura de vacunación y las fake news impactaron negativamente pues ponen en duda la seguridad de las vacunas. Todos los grupos sociales se mostraron susceptibles al discurso antivacuna, pero los jóvenes particularmente son más resistentes a vacunarse”, dijo a SciDev.Net.

El estudio —que entrevistó dos mil personas en todos los estados de Brasil— apuntó evidencias de que las noticias falsas afectan la decisión de no vacunarse. Entre los que no se vacunaron, 57 por ciento informó al menos un motivo que es considerado equivocado por la SBIm y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los motivos más comunes incluyen no encontrar la vacuna necesaria; el miedo a tener efectos secundarios graves, y el temor a contraer la enfermedad contra la que se estarían inmunizando.

“Una información sin base ni evidencias científicas induce al riesgo. Es una realidad nueva para muchos países y tomó proporciones que asustan”.

Isabella Ballalai, vice-presidente Sociedad Brasileña de Inmunizaciones.


“Las vacunas evolucionaron y los criterios de seguridad son más rigurosos. Cualquier medicina puede causar un evento adverso, pero la vacuna es la que causa menos síntomas colaterales. La gran mayoría de las veces, son eventos leves, una fiebre que no pasa de 48 horas, y muy raramente puede causar anafilaxia [reacción alérgica grave]; menos de dos por ciento”, sostuvo Ballalai.

A pesar de que los medios de comunicación tradicionales —televisión, radio, periódicos y principales sitios de noticias— siguen siendo las fuentes más consultadas, las redes sociales —Facebook, YouTube, Instagram, WhatsApp— representan la segunda fuente de información para la población (48 por ciento).

Según el estudio, quienes se informan solo por las redes sociales corren mayor riesgo. La proporción de los que creen en las fake news sobre las vacunas es mayor entre quienes usan las redes sociales y WhatsApp como fuente de información (73 por ciento).

Para Ballalai, garantizar la divulgación correcta sobre vacunación no es solamente una cuestión de salud pública, pues la diseminación de datos falsos en masa debe ser considerada un acto criminal.

“Una información sin base ni evidencias científicas induce al riesgo. Es una realidad nueva para muchos países y tomó proporciones que asustan”, añadió.

Ballalai integra la red de la OMS Vaccine Safety Net, que certifica páginas web que ofrecen información confiable sobre vacunación. Hace un mes, esta red organizó una reunión con representantes de redes sociales como Youtube y Facebook para pensar estrategias de dialogo y evitar la diseminación de noticias falsas sobre el tema.

Actualmente, Ballalai encabeza la creación de un grupo de trabajo latinoamericano para promover la confianza en las vacunas en la región. Consultado respecto al estudio, Carmelo Polino, investigador del Centro Redes (de Estudios sobre Ciencia, Desarrollo y Educación Superior) en Argentina, dijo que muestra la ascensión de un grave problema. 

“Las fake news crecen de forma voraz, alimentándose del miedo a lo desconocido, la conspiración y las explicaciones fáciles. El fenómeno solo puede ser comprendido si lo colocamos en el contexto más amplio del deterioro de las instituciones políticas e, incluso, en un cierto retroceso de la confianza en la democracia”, dijo a SciDev.Net

“Las fake news están en el corazón de las guerras geopolíticas y económicas actuales —el campo de la salud no es una excepción— y son como un caballo de Troya para las democracias actuales”, agregó. 

Polino, que también es profesor de la Universidad de Oviedo en España, sostuvo la necesidad de una acción política “concertada y de gran escala que involucre gobiernos, partidos políticos, instituciones científicas, organismos de cooperación multilateral, divulgadores, organizaciones sociales, periodistas y grupos de ciudadanos críticos que sigan poniendo en valor el valor de la razón, del conocimiento y de los hechos”.

Enlace al estudio “¿Las noticias falsas nos enferman?”

Temas relacionados