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El proyecto busca más claridad y diálogo abierto sobre pobreza. ¿Se sobre-simplifica? Tania Rabesandratana investiga.

Cada minuto en Nigeria, 6.5 personas caen en la extrema pobreza. Y mientras se escribe esta oración, 42.5 por ciento de su población — 82.640.203 personas — son extremadamente pobres.

Estas son estimaciones precisas al segundo, que vienen del Reloj Mundial de la Pobreza; lanzada en mayo de 2017, se trata de una base de datos que recopila las cifras de ingreso nacional junto con gráficos fáciles de seguir y en tiempo real. La creciente tendencia de la pobreza en Nigeria se traduce en el color rojo del mapa en el sitio web.

Las fuentes oficiales de información no brindan estimaciones tan precisas sobre la pobreza. Las cifras de la ‘pobreza mundial actual’, presentadas frecuentemente en grandes reuniones internacionales, usualmente se basan en datos cuatrienales, dice Homi Kharas, el asesor económico principal detrás del reloj, quien también coordina el programa mundial de economía y desarrollo en Brookings Institution, un tanque de pensamiento en Estados Unidos.

Esta es exactamente la mentalidad que estamos tratando de romper. Queremos que todo el mundo hable de las dinámicas de la pobreza.

Homi Kharas

El equipo del reloj espera dibujar una imagen más clara y oportuna de la pobreza, de modo que los países puedan revisar su progreso por escapar de la pobreza extrema para el 2030, uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.
En este proceso, el reloj también puede presentar sorpresas.

Al contrario de Nigeria, India está bien encaminada hacia alcanzar este objetivo, y aparece en el mapa en color verde. En el momento de escribir estas líneas, el reloj estimaba que 83.653.728 personas, que corresponde al 6.3 por ciento de su población, viven en pobreza extrema (con menos de USD1,9 por día), y 47 personas escapan de ella cada minuto.

Esto significa que, en los próximos meses, Nigeria tendrá el mayor número absoluto de personas pobres en el mundo lo cual, de acuerdo con Kharas, es inesperado, dado que India ha “mantenido ese título” por cientos de años.

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Una captura de pantalla del Reloj Mundial de la Pobreza, que muestra las tendencias de pobreza en Nigeria, tomada en días recientes.
El reloj es fruto del brazo sin fines de lucro de World Data Lab (WDL), una compañía australiana. Sus modelos resultan principalmente de encuestas de hogares a nivel nacional, disponibles públicamente, las cuales son realizadas típicamente por los gobiernos cada tres a diez años. Estos modelos proyectan cifras de ingresos en el presente y en el futuro.

Para India, por ejemplo, las estimaciones se basan en datos del 2012 recopilados por la Oficina Nacional de Encuestas, ajustada y publicada por el Banco Mundial en su sitio web PovcalNet. A pesar de que los algoritmos del reloj confían en gran medida en datos del Banco Mundial, el banco no es responsable por el reloj.

Estos algoritmos estiman cuánto cambian los ingresos de las personas a lo largo del tiempo en cada país, usando pronósticos del crecimiento económico y escenarios de largo alcance que dan cuenta de eventos globales como el cambio climático.
 
Las estimaciones, disponibles para todas las naciones -excepto Siria-, luego se emparejan con gráficos para mostrar qué tan rápido cada país escapa de la pobreza, y si alcanzarán la meta para el 2030. “Queremos que cada país utilice esta herramienta individualmente, para ver cómo les va en comparación con sus vecinos”, dice Kharas.
 
Una ‘provocación bienvenida’
El proyecto ha recibido una respuesta variada. Algunos economistas del Banco Mundial dicen que sus predicciones simples brindan un falso sentido de la precisión.
 
“Si [proveer tales estimaciones y pronósticos tan precisos] fuera algo seguro, ya lo hubiéramos hecho”, dice Francisco Ferreira, encargado en el Banco de supervisar los programas de investigación en pobreza, inequidad y agricultura. Por ejemplo, “si hay una epidemia o el precio del petróleo sufre un cambio drástico, entonces el número de nigerianos pobres crecerá o decrecerá”, dice, agregando que las visualizaciones del reloj esconden esas “enormes” incertidumbres.
 
Pero Kharas dice que Ferreira no entiende el punto, y que el reloj claramente es una prioridad que está por encima de la jerga económica.
 
“Agregar complejidad…. desvirtúa los esfuerzos [de comunicación] y refuerza la idea de que las dinámicas de la pobreza son un tema que solo los ‘expertos’ pueden discutir”, argumenta Kharas. “Esta es exactamente la mentalidad que estamos tratando de romper. Queremos que todo el mundo hable de las dinámicas de la pobreza”.
 
“[El reloj] hace que la información [de la pobreza] sea más accesible para una audiencia general”, dice Haishan Fu, director del grupo de datos en desarrollo del Banco Mundial. “Pero quisiéramos ver un mejor abordaje para comunicar las -a menudo- grandes incertidumbres en estas estimaciones”.

El vicepresidente para África de WDL, Bitange Ndemo, cree que para encender la conversación y la acción vale la pena asumir el riesgo con los números.

“Necesitamos tener una cultura de usar datos para desarrollar políticas basadas en la evidencia”, dice Ndemo, quien anteriormente se desempeñó como secretario del Ministro de Información y Comunicación de Kenia.
Otros observadores han adoptado el enfoque del reloj. Por ejemplo, el Informe de Índices y Tableros de los ODS -que supervisa el progreso hacia los objetivos- usa los datos del reloj en su edición del 2017.
 
El reloj es una “bienvenida provocación para el sistema de datos oficiales, el cual ha sido lento para adoptar nuevas técnicas de estimaciones para proveer datos en tiempo real”, dice Guido Schmidt-Traub, el codirector científico del reporte.

La Organización Internacional para la Francofonía también ha pedido a WDL desarrollar un reloj específico comparando países africanos francoparlantes.

Empujón por mejores datos
Los arquitectos del reloj argumentan que una de sus fortalezas es su esfuerzo por incluir datos subnacionales utilizando métodos complejos para correlacionar datos de censos con encuestas de hogares. Pero Ferreira, de nuevo, demanda aún más cuidado con tales datos de fina resolución, particularmente para los pronósticos.

WDL ha agregado datos a nivel de condado para Kenia, y está trabajando en esto con Indonesia y Paquistán.

En Kenia, dice Ndemo, el reloj ayuda a los gobernantes a prestar mayor atención a problemas al destacar las diferencias entre países. Meru y Nyeri, por ejemplo, son dos grandes países agrícolas; ambos están en su camino hacia el escape de la pobreza para el 2030, pero Nyeri tiene una tasa de pobreza más alta y una tasa de fuga más lenta, lo que significa que requieren diferentes intervenciones de política.
 
El reloj podría ser más preciso si se agregaran datos privados o filantrópicos, dice Ndemo. Por ejemplo, el operador keniano de telefonía móvil Safaricom “tiene algunos de los mejores datos” de usuarios y de su servicio de transferencia de dinero M-Pesa, pero es reacio a compartirlos, lamenta.

Suena como ciencia ficción, pero en realidad es posible cuando uno se sienta con personas que conocen lo suyo.

Jesús Crespo Cuaresma

Para contrarrestar los datos no disponibles o pobres de los gobiernos, el equipo del reloj está buscando socios en el espacio.
 
“Suena como ciencia ficción, pero en realidad es posible cuando uno se sienta con personas que conocen lo suyo”, explica Jesús Crespo Cuaresma, líder del Instituto de Macroeconomía en la Universidad de Viena de Economía y Negocios.
 
En agosto, el equipo se reunió en el Centro Bellagio de la Fundación Rockefeller, en Italia, con Olha Danylo, una investigadora del Instituto Internacional para el Análisis de Sistemas Aplicados en Austria, quien usa el aprendizaje automático para analizar datos de teledetección.

Investigadores pueden estimar la pobreza desde imágenes por satélite, al extraer información acerca de la ubicación de asentamientos humanos, infraestructura vial, áreas agrícolas y la intensidad de la luz. “Datos de hogares pueden ser recolectados cada cinco años, pero las imágenes por satélite llegan a diario”, explica Danylo.
 
Por ejemplo, el equipo estudió cómo combinar las imágenes satelitales con grabaciones de operadores de telefonía móvil en Senegal. Y en Corea del Norte, donde no hay datos disponibles, se combinan imágenes satelitales con imágenes de turistas.

El encuentro en Bellaggio “plantó una semilla”, dice Crespo, para que la investigación estime números de personas pobres en Corea del Norte, con la aplicación potencial del método para otros lugares con pocos datos, como Somalia.

“Aún es una tarea muy complicada”, dice Danylo. “Pero es muy emocionante trabajar con personas que tienen grandes ideas y quieren hacer una diferencia en el mundo”.



Este artículo fue financiado por el Centro Bellagio de la Fundación Rockefeller. Por casi 60 años este Centro ha apoyado a individuos que trabajan para mejorar las vidas de las personas pobres y vulnerables a nivel mundial a través de sus programas de conferencias y residencia, y ha servido como un catalizador para ideas, iniciativas y colaboraciones transformadoras.

Una vez al año, en Centro Bellagio hospeda una residencia temática especial, reuniendo una cohorte de académicos, profesionales y artistas cuyo trabajo se conecta con un tema común. En 2018, la residencia tendrá lugar del 5 al 30 de noviembre, y se centrará en el tema Ciencia para el desarrollo. Las solicitudes para residencias de profesionales ya están abiertas y las solicitudes para residencias de escritura académica se abrirán el 1° de marzo. Para registrar su interés, envíe un correo electrónico a [email protected] con "Science for Development" como línea de asunto.