22/07/19

Amenaza sobre polinizadores vuelve vulnerables a cultivos industriales

abeja trabajadora
Una abeja trabajadora y un abeja macho minera en una flor de manzano. Crédito de la imagen: Martin Husemann

De un vistazo

  • En 55 años, los cultivos industriales que necesitan polinizadores creció 137 por ciento a nivel global.
  • En Sudamérica, cultivos como la soja significaron pérdida de biodiversidad y hábitats de polinizadores.
  • Agricultura en Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay corre riesgo por la intensa producción de soja

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En el mundo, la superficie cubierta por cultivos industriales que dependen de polinizadores (abejas y otros animales que transportan el polen y permiten la reproducción) se expandió en 137 por ciento en los últimos 55 años, pero la diversidad de especies agrícolas plantadas aumentó solo 20 por ciento en ese tiempo, según confirmó un estudio publicado en la revista Global Change Biology.

Esto supone una amenaza para la seguridad alimentaria y también para la sostenibilidad misma de la agricultura, pues al cultivar repetidamente una sola especie que requiere polinizadores naturales (como la soja, la canola y la palma aceitera, entre otros), la actividad agrícola está provocando una presión extra sobre estos insectos, que a su vez pierden su alimento y hábitat debido, precisamente, a la reducción de la diversidad de cultivos. 

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La forma industrial de cultivar la soja está presionando la sobrevivencia de los polinizadores.
Crédito: José Tisone.

De este modo, la producción de cultivos se vuelve vulnerable, sobre todo en lugares donde prima la siembra de grandes extensiones de una sola especie, como ocurre con la soja —que no depende de polinizadores— en Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay.

El problema se agrava si se observa que de los 20 cultivos con mayor crecimiento a nivel mundial, 16 requieren ser polinizados, destaca el estudio realizado por un equipo internacional de científicos, coordinado por Marcelo Aizen, investigador del Instituto Biodiversidad y Medio Ambiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (Conicet) y de la Universidad Nacional del Comahue, en el sur argentino.

abejorro en cardo
Un abejorro sobre un cardo.
Crédito: Cortesía de David Inouye/University of Maryland.

Utilizando datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) de entre 1961 y 2016, el equipo vinculó, por primera vez, cuánto ha sido el aumento de la dependencia de los polinizadores en la agricultura y la cada vez menor diversidad de los cultivos.

Además de dificultar la alimentación de los polinizadores, “la extensión de monocultivos restringe su hábitat, disminuyen sitios de nidificación y aumentan la exposición a agroquímicos por el carácter industrial de este tipo de agricultura”, dice Aizen a SciDev.Net.

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El mapa muestra cómo varió la dependencia de los polinizadores a nivel mundial entre 1961 y 2016. 
Crédito: Marcelo A. Aizen et al. (traducido por SciDev.Net).

Aunque uno de los principales polinizadores es la abeja, cuando se habla de ella solo se piensa en la que produce miel. “Pero hay 20.000 especies a nivel global y  las silvestres son muy importantes en la producción agrícola”, dice el investigador. Todas están en riesgo.

El efecto de los monocultivos es tan grande (por su extensión y uso de agroquímicos) que, incluso, el trabajo las abejas mieleras está peligrando. “Hay datos en Argentina que aseguran que la expansión de los cultivos de soja han hecho disminuir los rendimientos de la producción de miel por la falta de alimento”, dice.

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Una abeja cortadora de hojas sobre una flor de lupino. 
Crédito: Cortesía de David Inouye/University of Maryland.

Si bien el estudio encontró que el problema es generalizado a nivel mundial, países en desarrollo en Asia, África y Sudamérica son lo que corren más riesgos por la extensión de los monocultivos.

“En este momento, la curva de producción de los cultivos es ascendente en función de lo que la tecnología puede hacer, pero hay un límite y no puede crecer infinitamente”, dice a SciDev.Net Danilo Salas, gerente de investigación de la Fundación Moisés Bertoni de Paraguay, y que no fue parte del estudio. “Pero esa curva descenderá porque los ecosistemas tienen alto y bajos a pesar de la tecnología”, agrega.

Paraguay pasó de tener una ganadería extensiva a una agricultura extensiva en la que la soja destaca, lo que lo convierte en uno de los países en riesgo, según el estudio. Si bien existen algunas leyes que buscan proteger a biodiversidad, dice Salas, ellas no se respetan. Los agricultores no dimensionan del todo que dependen de los procesos de polinización natural y están malgastando ese capital natural, advierte.

Pero además hay un problema de asimetría de conocimiento entre los agricultores y la los científicos, continúa. “Tenemos un gran vacío de información porque la academia no ha cumplido su parte en esto”, opina. No hay mediciones base para dimensionar qué tan grave es el problema de la extensión de los monocultivos y de cómo estos están afectando a los polinizadores.

Plantar franjas de flores o setos junto a los campos de monocultivos y proporcionar hábitats de anidación son parte de las medidas que se puede tomar. Pero, finalmente, hay que cambiar la forma de cultivar, privilegiando la diversidad de los cultivos y disminuyendo la agricultura industrial o intensiva, coinciden los expertos. De los 20 cultivos con mayor crecimiento a nivel mundial, 16 requieren ser polinizados por insectos y otros animales, como la soja, la canola y la palma para producir aceite,  destaca el estudio. Esto agrava y extiende el problema a nivel mundial.

Enlace al estudio completo en Global Change Biology

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