Republicar

Sin costo alguno, usted o su medio pueden publicar este artículo en línea o de manera impresa, gracias a nuestra Licencia de Atribución de Creative Commons. Lo animamos a hacerlo siguiendo estas sencillas instrucciones:
  1. Dar el crédito a los autores.
  2. Dar el crédito a SciDev.Net y si le es posible incluir nuestro logo y un enlace al final que lleve al artículo original.
  3. Puede también publicar las primeras líneas del artículo y luego añadir: "Lea el artículo completo en SciDev.Net" e incluir un enlace al artículo original.
  4. Si además quiere tomar las imágenes que publicamos en esta historia, deberá confirmar con la fuente original si le permite hacerlo.
  5. El modo más fácil de publicar este artículo en su sitio es usando el código que incluimos a continuación.
Para mayor información revise nuestras instrucciones de reproducción y la página de medios.

The full article is available here as HTML.

Press Ctrl-C to copy

[BUENOS AIRES] En América Latina, la cantidad de patentes solicitadas como resultado de investigaciones locales aumentó casi 30% entre 2005-2015, sobre todo de la mano de Chile y Colombia, que multiplicaron sus registros por cinco y por tres, respectivamente.
 
En Argentina, en cambio, los pedidos se redujeron 40% durante esa década, según consignó el estudio “El estado de la ciencia en Iberoamérica”, elaborado por la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología (Ricyt) y presentado en Buenos Aires con datos hasta 2015.
 
A nivel regional, el informe señala que América Latina sigue teniendo una escasa cantidad de solicitudes de patentes. De hecho, si bien Colombia y Chile aumentaron sus pedidos, lo hicieron partiendo de una base muy pequeña —Chile pasó de 32 a 158 y Colombia de 27 a 79—, de modo que el crecimiento regional está sostenido básicamente por Brasil (con 567 patentes solicitadas) y México (288).
 
Como explicación para el peculiar caso argentino, entre otros factores, Mario Albornoz, coordinador del Observatorios CTS y coautor del trabajo, nombró la poca inversión del sector privado en ciencia y tecnología y cierta desconfianza de los investigadores al ánimo de lucro.
 
Entre otros resultados divulgados, el informe detalla que las universidades de América Latina siguen concentrando, y por mucho, la investigación científica que se hace en la región, en detrimento del sector privado.
 
De hecho, en ellas trabaja 75% de los investigadores latinoamericanos, frente a menos de 40% en países de la Unión Europea, por ejemplo.
 
Otro elemento distintivo de las instituciones de educación superior latinoamericana, según verifica el informe, es el alto grado de colaboración internacional, es decir, el hecho de que los trabajos estén firmados por científicos de distintos países.
 
En particular, en eso se distinguen las universidades chilenas, “posiblemente por los trabajos en astronomía”, señaló Albornoz. La brasileñas, en cambio, son menos colaborativas en este sentido. Por otro lado, se constata muy poca vinculación de sus investigadores con su entorno socioecónomico local.
 
El informe mostró que 88% de la investigación está acumulada en tres países (Brasil, Argentina y México) y, con amplia diferencia, a cargo de los estados nacionales.
 
Esto se refleja también en las universidades que produjeron más artículos en la década analizada. Usando como referencia la base de datos bibliográficos Scopus, la Universidad de San Pablo (Brasil) resultó la más productiva con 67.734 publicaciones, seguida de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) con 25.688, y la Universidad Estadual de Campinas (Brasil), con 18.393 publicaciones.
 
Entre el puesto 4 al 10 aparecen otras cuatro instituciones brasileñas, una mexicana, una chilena y una argentina.
 
Para Albornoz, hay una relación directa entre la cantidad de docentes con dedicación exclusiva y la productividad científica, al menos si se toma como medida la cantidad de artículos o trabajos publicados.
 
“Entre las seis universidades con más docentes no aparece la de San Pablo, que sin embargo es la más productiva porque tiene alrededor de 90% de sus profesores con dedicación exclusiva”, completó.
 
Pese a este escenario, el informe subraya que la relación entre la inversión total y la productividad da favorable para América Latina: mientras tiene 3,5% del dinero mundial invertido en investigación y desarrollo tiene 4,45% de las publicaciones.
 
El estudio, que cumple veinte años de publicación anual ininterrumpida, se hace con los aportes de los ministerios de cada uno de los países de las Américas, más España y Portugal.
 
 
> Enlace al informe “El estado de la ciencia en Iberoamérica” de Ricyt