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La pérdida de cobertura vegetal nativa es la principal amenaza para las fuentes de agua en los biomas de Brasil, áreas que presentan uniformidad en clima, flora y fauna.
 
Una investigación publicada en el Journal of Environmental Management advierte que en el bioma de la Mata Atlántica, donde vive el 65 por ciento de la población, solo queda 26 por ciento de la vegetación original y la calidad del agua se considera buena en solo el 6,5 por ciento de sus ríos.
 
Los biomas del Amazonas y el Cerrado también son motivo de preocupación. En el Cerrado una extensa ecorregión de sabana tropical que abarca el 22 por ciento de Brasil solo queda el 19 por ciento de su vegetación original y si bien gran parte de la vegetación nativa del Amazonas todavía sobrevive, está claramente en peligro de extinción, advierte el estudio.
 
Usando modelos matemáticos la investigación consideró los impactos potenciales de los cambios en el uso y cobertura de la tierra sobre la disminución de la calidad del agua en pastizales, agricultura, silvicultura, urbanización, minería y reforestación, así como las prioridades para la gestión de problemas en las cuencas hidrográficas, y la metodología para la planificación en los próximos 30 años.
 
Concluyó que mientras se prevé que el consumo de agua en Brasil aumente 24 por ciento en las siguientes tres décadas, los cambios en el uso y cobertura de la tierra en ese mismo periodo impactarán negativamente no solo sobre la disponibilidad sino sobre la calidad del recurso hídrico en el país.
 
Los autores recomiendan hacer un esfuerzo sustancial, liderado por los gobiernos estatales y nacionales, para abordar la crisis del agua que afrontará Brasil, organizando colaboraciones entre instituciones universitarias, estatales y federales para maximizar el intercambio de datos y garantizar una gestión adecuada de las cuencas hidrográficas centrándose en la seguridad hídrica.

“Para garantizar la calidad del agua en el futuro, los tomadores de decisiones en Brasil deben adoptar tres estrategias fundamentales: aplicación y cumplimiento de la ley, mejoramiento del saneamiento básico y de la recolección de residuos, y adopción de soluciones basadas en la naturaleza”.

Kaline de Mello, Instituto de Biociencias de la Universidad de São Paulo.

Crédito de la imagen: Raul Stati/Wikimedia Commons, bajo licencia Creative Commons 4.0

Las proyecciones¹ ² futuras del cambio global en el uso de la tierra sugieren que Brasil será una de las naciones más afectadas por la expansión de las tierras de cultivo durante las próximas tres décadas.
 
Las pasturas y tierras de cultivo representan el 28,8 por ciento de su territorio y se encuentran principalmente en los biomas del Cerrado (42 por ciento del total) y Mata Atlántica (62 por ciento).
 
“Para garantizar la calidad del agua en el futuro, los tomadores de decisiones en Brasil deben adoptar tres estrategias fundamentales: aplicación y cumplimiento de la ley, mejoramiento del saneamiento básico y de la recolección de residuos, y adopción de soluciones basadas en la naturaleza”, refiere a SciDev.Net Kaline de Mello, del Instituto de Biociencias de la Universidad de São Paulo y autora principal del estudio.
 
Según la investigadora, las políticas forestales, como la Ley Forestal Brasileña, deben cumplirse “para asegurar la protección de áreas frágiles como las riberas de los ríos y mantener una cubierta vegetal mínima en el paisaje que garantice la prestación de servicios ecosistémicos como el suministro de agua potable”.
 
“Mejorar la inspección minera y el control de la descarga de efluentes industriales también es crucial”, agrega.
 
Asimismo, los administradores deben incrementar la infraestructura de recolección y tratamiento de aguas residuales.
 
“La eliminación inadecuada de las aguas residuales, directamente en el suelo o en cuerpos de agua, sigue siendo un gran problema en Brasil y afecta tanto a la calidad del agua como a la salud humana”, sostiene de Mello. Solo el 10 por ciento de las ciudades más grandes tratan más del 80 por ciento de los residuos domésticos e industriales que recogen, y el 48 por ciento de la población no está conectado a una red de alcantarillado doméstico.

Finalmente, la experta argumenta que es necesario conservar o rehabilitar los ecosistemas naturales para minimizar los impactos negativos en la calidad del agua. Y añade que en áreas urbanas es crucial mejorar la infraestructura verde para aumentar la infiltración de agua.
 
Julio Thadeu Silva Kettelhut, exdirector de Recursos Hídricos del Ministerio de Medio Ambiente, quien no participó en la investigación, subraya la gran importancia de utilizar metodologías, como los modelos matemáticos, para describir y planificar mejor las acciones que comprenden los patrones de los cambios en el uso y cobertura de la tierra.
 
Actualmente consultor en gestión de recursos hídricos, explica que el estudio defiende acertadamente la necesidad de participación de todos los actores involucrados para obtener una mejor caracterización del área de estudio mediante un modelo matemático.
 
“La Ley de Aguas de Brasil incluye la participación en la planificación y en las inversiones para la gestión del agua de todos los actores involucrados en una cuenca”, refiere.
 
“El país cuenta con alrededor de 220 comités de cuenca en diferentes niveles de implementación. Ciertamente, la existencia de estas entidades facilita el uso de modelos matemáticos u otras formas de planificación que, a su vez, optimizarían las decisiones a tomar”, concluye.
 
> Enlace al resumen del estudio

El estudio fue apoyado por FAPESP, donante de SciDev.Net

Referencias

  1. Lamparter et al., 2018
     
  2. Molotoks et al., 2018

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