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[RIO DE JANEIRO] Aunque el virus chikungunya se introdujo en las Américas a través del genotipo asiático en 2013, investigadores de Brasil descubrieron que el genotipo africano (introducido en ese país a través de un único caso en 2014) puede estar extendiéndose más rápidamente hacia otros países de la región, pues los expertos ya lo encontraron en Haití.
 
Según detalla el estudio publicado este mes en la revista PLOS Neglected Tropical Diseases, la infección con la variante africana es más grave que la asiática, genera mayor cantidad de individuos con infección crónica y con incapacidades. Esto supone un reto más alto para la salud pública y mayor impacto económico.
 
Además, el grupo de trabajo —integrado por expertos de Brasil, EEUU y Reino Unido y que recibe el nombre de proyecto Zibra— probó con éxito en el terreno el uso de un secuenciador portátil, que reduce el tiempo en que se puede conocer la variante del virus y tratar mejor la enfermedad.
 
Las dos variedades del virus chikungunya ya circulan entre 51 países americanos. El linaje de Asia ingresó por el Caribe en 2013 y sigue prevaleciendo allí y en Centroamérica desde entonces. En tanto, el de África Central, Oriental y del Sur (ECSA, por sus siglas en inglés) ingresó al continente por Brasil, cuando un ciudadano brasileño que trabajaba en Angola llegó a visitar a la familia y trajo el virus a la ciudad de Feira de Santana, estado de Bahía, en el noreste del país.
 
La alta tasa de transmisión de la variante ECSA llamó la atención de investigadores del proyecto Zibra durante una epidemia de la enfermedad ocurrida en 2017 en Boa Vista, ciudad de la Amazonia brasileña. Allí, los científicos descubrieron que, a pesar de que dos años antes esa región había sido puerta de entrada a Brasil del genotipo asiático (por medio de la frontera con la Guayana, originario del Caribe), el brote fue causado por el linaje africano, posiblemente originario del noreste brasileño.

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El secuenciador de ADN MinIon tiene el tamaño de un teléfono celular y hace un análisis de un genoma viral en horas.
Crédito: Gutemberg Brito / IOC / Fiocruz.
 
Para determinarlo, los científicos secuenciaron 15 muestras de individuos infectados: 13 resultaron africanas de transmisión local y dos asiáticas, identificadas en dos personas de la ciudad de Boa Vista —capital del estado de Roraima— que viajaron a Venezuela.
 
“Esperábamos encontrar muchos más genotipos asiáticos (…) Esto muestra que el linaje africano tuvo un poder de transmisión mayor que el asiático”, afirma a SciDev.Net Luiz Carlos Alcántara, investigador del Laboratorio de Flavivirus del Instituto Oswaldo Cruz (Fiocruz / Brasil) y miembro del proyecto Zibra.
 
En la investigación, los científicos destacan que los diferentes linajes circulantes del virus chikungunya pueden tener diversas consecuencias en la salud pública. “El genotipo africano, por extenderse mucho más que el asiático, hace que más individuos se infecten, y consecuentemente, si se infectan más, un número mayor de individuos entrarán en la fase crónica, que es la peor consecuencia de esta infección", explica Alcantara.
 
Hasta el momento, el grupo de investigadores del proyecto Zibra ha descubierto que, a partir del único caso de Feira de Santana, el genotipo africano se extendió por el norte de Brasil y posiblemente a otros países de la region. En un artículo publicado en 2018, otro grupo de investigadores reportó que el linaje africano había alcanzado a Haití.
 
Asimismo, a través de la vigilancia genómica, los científicos lograron clasificar los genotipos circulantes e identificar mutaciones de los virus que se están propagando.

Aedes aegypti y albopictus
Aedes aegypti y Aedes albopictus.
Crédito: Composición propia, con imágenes de Josué Damacena / IOC / Fiocruz.

Para el análisis genómico utilizaron el secuenciador de ADN MinIon. A diferencia de los convencionales, el aparato tiene el tamaño de un teléfono celular y hace un análisis de un genoma viral en horas. Hasta el momento han secuenciado más de 500 genomas de los virus de la fiebre amarilla, zika, chikungnya y dengue en Brasil y Paraguay (estudio de próxima publicación). Para finales de 2019 pretenden ampliar el trabajo a Costa Rica y Panamá.
 
Según Alcântara, la capacidad de los mosquitos de transmitir la enfermedad, los factores genéticos de las personas afectadas, factores ambientales y la existencia de los mosquitos transmisores de la enfermedad explican la adaptación del virus en la región.
 
Se sabe que tanto el Aedes aegypti como el Aedes albopictus son vectores del chikungunya, pero, contrariamente a lo que ocurre en África, en Brasil el vector con mayor capacidad de transmisión es el Aedes aegypti, el mismo transmisor de la zika y del dengue.
 
De acuerdo con los autores, esta particularidad del Aedes albopictus puede estar relacionada con la pérdida de mutaciones virales que confieren mayor capacidad de transmisión, además del hecho de que el Aedes aegypti es un mosquito urbano, que prolifera en áreas de mayor densidad poblacional.
 
“El albopictus no es tan urbanizado como el Aedes aegypti que es un mosquito domiciliado, casi como un miembro de la familia”, compara Maricelia Lima, investigadora y profesora en el Núcleo de Vigilancia de la Salud de la Universidad Estatal de Feira de Santana (Bahia), e integrante del equipo técnico de la vigilancia epidemiológica de Secretaría Municipal de Salud que acompañó el primer caso de chikungunya causado por el linaje africano, el llamado “caso índice”. Lima recuerda que en la época nadie conocía la chikungunya ni sabía cómo tratar la enfermedad. “El paciente —que trabajaba en la construcción en Angola y vino a visitar a la familia— fue tratado como un enfermo de dengue, pero la prueba dio negativo. Investigamos por malaria, pero también dio negativo. Después, su núcleo familiar y el barrio se enfermaron. Aislamos el virus y por serología comprobamos que era chikungunya”, cuenta a SciDev.Net.

Impacto económico
Según la investigadora, a pesar de haber tenido menos atención y visibilidad que dengue y zika, la chikungunya tiene mayor potencial de incapacitar a un individuo y puede impactar al sector de la salud y la economía.
 
“Lo que la diferencia de las otras arbovirosis es la intensidad de los dolores articulares. Afecta la calidad de vida del paciente y requiere del sistema público de salud cierta infraestructura y recursos para la asistencia a los enfermos. Hay un costo prolongado. En el caso del dengue y zika, pasados diez días la persona se mejora. Un paciente de chikungunya debe dejar el trabajo durante meses y eso supone un impacto económico”, concluye.
 
Para ella, el trabajo de los investigadores del Zibra es importante por proporcionar informaciones que interesan a los países. “La chikungunya nos dejó un legado. Es hora de hablar en esa enfermedad”, finaliza.

Enlace al estudio en PLOS Neglected Tropical Diseases.

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