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[ASUNCIÓN] Más de 20 días después de su aprobación en la Cámara de Senadores de Paraguay, el presidente de la República, Horacio Cartes, promulgó (27 de diciembre) la ley para el estudio y uso medicinal del cannabis.

Si bien establece un marco regulatorio para promover la investigación médica y científica del uso terapéutico del cannabis y derivados en el tratamiento de enfermedades y afecciones en humanos, la ley no establece una fuente de financiación concreta, tarea que queda a cargo de los ministerios de Salud y de Hacienda, con un plazo no mayor de 180 días.

Además de las previsiones presupuestarias necesarias para el cumplimiento de los deberes del programa, parte del financiamiento provendrá de subvenciones, donaciones y recursos no utilizados en ejercicios anteriores o cedidos por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

Sin embargo, aún no se sabe a cuánto ascenderá el presupuesto requerido para la investigación y capacitación de profesionales de la salud en lo referente a las patologías involucradas, además de otros aspectos necesarios para implementar el Programa Nacional.

No podemos avalar la producción casera por una cuestión de calidad, dosis y contenido. Hay que saber qué dar y cuánto dar a los pacientes”.

Miguel Ángel Velázquez, coordinador del programa de Cannabis Medicinal, Ministerio de Salud

El neurocirujano Miguel Ángel Velázquez, coordinador del programa de Cannabis Medicinal del Ministerio de Salud, informó a SciDev.Net. que su equipo comenzará a trabajar desde la primera semana de enero para elaborar la reglamentación de la ley.

“Las líneas de investigación se centrarán en el uso clínico de la planta del cannabis y quedará abierta la posibilidad de estudio para las universidades”, precisó.

Hasta el momento no existen estudios ni investigaciones locales sobre las propiedades medicinales de la marihuana. Los casos de alivio que se conocen se sustentan en experiencias de médicos y familiares de pacientes que utilizan el aceite.

“Tengo una casuística de 150 pacientes con diversas dolencias y [el cannabis] funciona como coadyuvante. Peleamos por su uso responsable, y por laboratorios y fuentes farmacéuticas confiables así como por indicaciones médicas correctas y la investigación de toda la planta y su desmitificación, ya que puede ser usada en otros fines que no sean recreativos”, señaló Velázquez.

En mayo pasado, el gobierno paraguayo autorizó la importación de componentes de cannabis para elaborar localmente el aceite. Un mes antes había autorizado la importación para uso de un solo paciente.

Actualmente, esos productos son importados de Estados Unidos por un laboratorio paraguayo privado, elegido por el Ministerio de Salud por haber investigado el producto.

Un frasco de 236 ml cuesta aproximadamente US$ 320 al cambio actual y se vende solo en una farmacia de ese mismo laboratorio. La fabricación local reduciría su costo en aproximadamente 25%, según responsables del laboratorio autorizado.

La falta de una legislación clara propició el uso casero y la fabricación artesanal del aceite. Aún hoy algunas organizaciones de padres con hijos dependientes del producto para su tratamiento siguen solicitando el autocultivo.

Una de ellas es Mamá Cultiva Paraguay, organización que también busca lograr la aceptación social y médica del uso medicinal del cannabis, difundir sus beneficios y orientar a los pacientes.

Su presidenta, Cinthia Fariña, se complace con la autorización pero remarca: “Esperamos que en la reglamentación de la ley se incluya el autocultivo, que es a lo apuntamos, porque creemos que funciona”. En contrapartida, la Asociación de Padres de Cannabis Medicinal Paraguay (Camedpar) aboga por el uso y la producción responsable.
“Los padres de Camedpar son los responsables de que el Ministerio de Salud haya estudiado el tema de manera seria. No podemos avalar la producción casera por una cuestión de calidad, dosis y contenido. Hay que saber qué dar y cuánto dar a los pacientes”, explica Velásquez.

Él recuerda que el cannabis “es un medicamento, no una simple hierba, estamos hablando de cannabis, no de cualquier pohâ ro´ysâ (remedio refrescante en guaraní)”.

Actualmente, el Ministerio hace seguimiento a los médicos que prescriben cannabis y a la farmacia que lo vende. La receta se expide por cuadruplicado, a fin de monitorear la evolución de los pacientes. Si bien no existen cifras oficiales, se estima que entre 130 y 1.200 pacientes son tratados con este producto en Paraguay.

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