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[SÃO PAULO] La Mycobacterium leprae, bacteria causante de la lepra, se estaría volviendo más resistente a los antibióticos y adicionalmente tendría más capacidad de transmisión intrafamiliar, alertan investigadores brasileños.

No obstante, advierten que se requieren más estudios en otros entornos, pues la investigación que llegó a estos resultados se hizo exclusivamente entre los habitantes de una pequeña aldea en el estado amazónico de Pará: la Vila do Santo Antônio do Prata, donde hace casi seis décadas funcionaba un centro de aislamiento obligatorio para personas diagnosticadas con lepra en los estados del norte y noreste del Brasil.

“Las altas proporciones de M. leprae resistente [encontradas] se deben posiblemente a la naturaleza peculiar de la población estudiada, que ha estado expuesta a la lepra durante casi 100 años, reinfectándose recurrentemente”, subraya el bioquímico Marcelo Mira, de la Escuela de Medicina de la Pontificia Universidad Católica del Paraná y autor del estudio publicado en Clinical Infectious Diseases.

Sin embargo, otros estudios recientes también han constatado una proporción preocupante de casos de M. leprae resistente a los fármacos usados contra la bacteria.

Por ejemplo, un estudio realizado con 1.932 casos en 19 países encontró 154 cepas de M. leprae con mutaciones que les confieren resistencia a alguno de los antibióticos usados en el tratamiento de la enfermedad.

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Vista de una lesión de lepra histoide con microscopio de gran potencia. Esta lepra ocurre  predominantemente en la recaída.
Crédito: SB Lucas / Wellcome collection, con licencia CC0 1.0.

El lazareto de Vila do Prata se inauguró en 1908. Es el más antiguo del estado de Pará y formaba parte del esquema de hospitales colonia que funcionaron en Brasil desde la década de 1930 hasta los años 80, como pequeñas ciudades para los individuos infectados. Una vez internados, los enfermos sólo salían con autorización de los médicos, lo que raramente ocurría.

Vila do Prata llegó a atender más de 13 mil personas con la enfermedad. Cuando el aislamiento dejó de ser obligatorio, en 1962, muchos continuaron viviendo allí, debido al estigma asociado con la lepra. Hasta hoy la entrada y salida de personas de la Vila sigue siendo muy limitada.

En 2009, tras evaluar 117 casos sospechosos de reincidencia de lepra y 85 de contaminación entre miembros de una misma familia, los investigadores confirmaron 12 casos de reincidencia de la enfermedad y 10 de contaminación entre familiares.

En 2013 los expertos volvieron a la aldea y evaluaron otros 611 individuos, detectando 15 casos activos de la enfermedad (6 reincidentes y 9 nuevos). En 2017 verificaron que los 22 casos identificados en 2009 se habían tratado con dapsona, rifampicina y clofazimina.

Nuestros resultados deben verse como una señal de advertencia importante, porque aún sabemos muy poco sobre el fenómeno emergente de resistencia al tratamiento de la lepra, y pueden haber muchas más cepas resistentes de M. leprae de lo que la gente imagina”.

Marcelo Mira - Escuela de Medicina de la Pontificia Universidad Católica del Paraná


De esos, nueve casos (40,9 por ciento) presentaron resistencia a la dapsona y rifampicina, mientras que de los 15 casos identificados en 2013, por lo menos tres presentaban algún grado de resistencia a los principales medicamentos usados contra la lepra.

“De modo general, 43 por ciento de las muestras investigadas mostraron resistencia a alguno de los fármacos usados en el tratamiento, incluidos casos recién diagnosticados de lepra”, detalla a SciDev.Net la médica veterinaria Patrícia Rosa, del Instituto Lauro de Souza Lima, uno de los principales centros de atención a personas con lepra del estado de São Paulo.

Según Rosa, quien es coautora del estudio, un resultado muy alarmante fue que el 32 por ciento de los que presentaban resistencia la tenían “simultáneamente a la dapsona y la rifampicina”.

“La Vila do Prata también es especial porque sus habitantes han sido sometidos prácticamente a todos los protocolos de tratamiento de la lepra que se han usado durante estos casi 100 años”, expresa Mira a SciDev.Net.

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En la parte superior izquierda se aprecia una mano visiblemente afectada por el daño nervioso causado por la lepra. Se observa claramente un callo en la palma de la mano. Al costado, una mano sana.

“Nuestros resultados deben verse como una señal de advertencia importante, porque aún sabemos muy poco sobre el fenómeno emergente de resistencia al tratamiento de la lepra, y pueden haber muchas más cepas resistentes de M. leprae de lo que la gente imagina”, sostiene.

Añade que si bien la región permaneció social y geográficamente aislada y que las autoridades tomaron medidas para controlar la enfermedad, la lepra sigue siendo muy frecuente y se distribuye de manera homogénea en toda la aldea.

“Una de nuestras preocupaciones es saber si la transmisión de cepas resistentes ocurre también en otras áreas endémicas, como los antiguos hospitales colonias dispersos por el país”, añade Rosa.

Brasil es el segundo país a nivel mundial con más cantidad de casos de lepra: 2,8 enfermos por cada 100 mil habitantes, antecedido únicamente por la India. En 2017 se registraron 26.875 nuevos casos en el país, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La bacteria M. leprae, identificada por el médico noruego Gerhard Hansen en 1873, afecta al sistema nervioso y genera manchas blanquecinas o rojizas en la piel. Se transmite por contacto con secreciones nasales, toses o estornudos del enfermo. Su tratamiento actualmente es sencillo, gratuito y eficiente, sin necesidad de aislamiento. “Estos antibióticos son en su mayoría viejos y durante muchos años no hemos desarrollado nuevos antibióticos contra la lepra”, explica a SciDev.Net el biólogo Milton Ozorio Moraes, investigador del Instituto Oswaldo Cruz de la Fundación Oswaldo Cruz, en Rio de Janeiro.

Sin embargo, confirma que el tratamiento contra la enfermedad es eficaz, pero también largo, así que una combinación de negligencia en la atención y vigilancia lleva a un diagnóstico tardío y a la falta de un seguimiento cuidadoso de los pacientes.

“Eso ha creado un círculo vicioso en áreas endémicas que conducen a la aparición de casos de variedades de lepra multirresistentes”, añade el investigador.

Para Mira, los hallazgos se pueden usar para desarrollar nuevas estrategias de vigilancia de M leprae mediante la implementación de pruebas de investigación de resistencia molecular, ahora limitadas a muy pocos laboratorios altamente especializados.

“La técnica del análisis molecular se está volviendo cada vez más simple de realizar y cada vez más barata, por lo que es nuestra expectativa”, finaliza.

“Necesitamos prepararnos para actuar en caso de aparición de cepas resistentes”, alerta Rosa.

> Enlace al estudio en Clinical Infectious Diseases.

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