04/05/26
Más de 57 países se comprometen a acelerar transición fósil
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[SANTA MARTA, COLOMBIA, SciDev.Net] La Primera Conferencia Internacional para la Transición Más Allá de los Combustibles Fósiles reunió a 57 países y cerró el 29 de abril en Santa Marta con una señal política clara: el debate global empieza a moverse desde la idea de si es necesario actuar hacia cómo debe lograrse esa transición.
En cinco días de reuniones, la discusión se centró en los instrumentos, el financiamiento y la cooperación internacional necesarios para abandonar progresivamente el carbón, el petróleo y el gas sin profundizar desigualdades ni dejar atrapadas a economías dependientes de los fósiles.
Convocada por Colombia y Países Bajos, la conferencia tuvo representación de países del Norte industrializado y del Sur global, incluidos pequeños estados insulares del Pacífico. También se registraron ausencias relevantes, como Estados Unidos, China, Rusia, Japón e India, así como de productores de petróleo de Oriente Medio.
Participaron además representantes de la academia, sociedad civil, pueblos indígenas, sindicatos, parlamentarios, banca multilateral y sector privado.
Según los coanfitriones, los países participantes representan cerca de un tercio del PIB mundial. Buscaron avanzar en la implementación del compromiso adoptado en 2023 durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP28), de transitar más allá de los combustibles fósiles en los sistemas energéticos.
Al cierre del encuentro en Colombia se anunció una segunda conferencia en 2027. La reunión preparatoria se realizará en Irlanda y la principal en Tuvalu, pequeño estado insular de la Polinesia, y uno de los países más expuestos al aumento del nivel del mar. Así se dará continuidad al llamado “proceso de Santa Marta” y se trasladará el debate a un territorio altamente expuesto a la crisis climática.
Un nuevo espacio de debate
Más allá de la diplomacia, la primera conferencia abrió un espacio complementario a las negociaciones climáticas tradicionales, menos centrado en producir un texto consensuado y más orientado a identificar condiciones prácticas para reducir la dependencia fósil.
Para Daniel Högsta, líder de transición de combustibles fósiles de WWF, la conferencia fue importante porque abordó “el principal motor de las crisis climática y de la naturaleza” en un contexto de estancamiento del progreso formal.
Santa Marta, dijo a SciDev.Net, buscó “romper este bloqueo, trasladando el foco de si se debe actuar hacia cómo lograr una transición justa, ordenada, equitativa y efectiva”.
“No hay espacio para una nueva expansión de los combustibles fósiles si se quiere mantener al alcance el objetivo de 1,5 °C”.
Daniel Högsta, líder de transición de combustibles fósiles de WWF
Uno de los anuncios fue la creación del Panel Científico para la Transición Energética Global, destinado a apoyar a los países en el diseño de hojas de ruta alineadas con el objetivo de limitar el calentamiento a 1,5 °C. Su valor, señaló Högsta, dependerá de que traduzca la evidencia científica en decisiones públicas de corto plazo y alto impacto.
Añadió que el panel será útil si logra convertir la evidencia científica en decisiones públicas concretas. “No hay espacio para una nueva expansión de los combustibles fósiles si se quiere mantener al alcance el objetivo de 1,5 °C”, sostuvo.
Líneas de trabajo
Los resultados de la conferencia plantean tres líneas de trabajo hacia Tuvalu. La principal es la elaboración de hojas de ruta nacionales conectadas con el nuevo panel científico y la NDC Partnership (coalición global que incluye a más de 140 países para ayudar a lograr el Acuerdo de París e impulsar el desarrollo sostenible).
La segunda debatirá cómo cambiar las reglas financieras que hoy dificultan la transición, especialmente para países con poco margen fiscal o altos niveles de deuda.
Finalmente, la tercera buscará alinear productores y consumidores para reducir bloqueos comerciales generados por las prohibiciones a la explotación de hidrocarburos, y también para reducir el peso de los combustibles fósiles en las balanzas comerciales, entre otros aspectos.
El documento final advierte que abandonar los fósiles requiere transformar sistemas fiscales, mercados laborales, territorios e infraestructura, además de ampliar el acceso energético y diversificar las economías.
Para aterrizar las metas climáticas, Ignacio Arróniz, asesor senior de Earth Insight –organización internacional que trabaja en análisis y protección de territorios frente a la expansión extractiva– señaló a SciDev.Net que las llamadas zonas libres de explotación de hidrocarburos pueden ser una herramienta fundamental.
Explicó que no son necesariamente una figura nueva, sino “un término paraguas” para ordenar instrumentos de protección territorial bajo criterios ecológicos y sociales dentro de los planes nacionales de transición energética.
Su atractivo, según Arróniz, es que no siempre exigen crear nuevas instituciones: “Se pueden construir sobre la base de figuras ya existentes”. Pero advirtió que muchas áreas protegidas han sido insuficientes para frenar la extracción de hidrocarburos.
Por eso, afirmó, estas zonas deben ir acompañadas de apoyos administrativos y financieros, mecanismos de conversión de deuda, fondos de financiación justa y diálogo activo con las comunidades, especialmente pueblos originarios, cuyos aportes son fundamentales para la creación de dichas zonas.
El balance de Santa Marta recoge elementos en esa dirección. Entre las opciones discutidas figuran planes de cierre de concesiones de hidrocarburos, zonas libres de combustibles fósiles, suspensión de nuevas licencias, gestión de activos varados y distribución justa de los costos del cierre, con énfasis en la participación comunitaria y alternativas de empleo.
Más allá del clima y la economía
La transición, sin embargo, no solo fue discutida en términos económicos o climáticos.
Jessica Newberry Le Vay, investigadora de Climate Cares, de la Universidad de Oxford e Imperial College London, comentó a SciDev.Net que la contaminación del aire, la extracción y transporte de combustibles fósiles, la pérdida de biodiversidad y el aumento de temperaturas tienen impactos acumulativos sobre la salud respiratoria, cardiovascular, neurológica y mental.
Sin embargo, subrayó, los costos físicos y mentales de la crisis climática siguen subestimados en las políticas energéticas.
Newberry sostuvo que la transición energética “ya tiene sentido desde el punto de vista económico”, pero que al incluir sus beneficios sanitarios “los argumentos a favor de la transición son aún más sólidos”.
Para ella, abandonar progresivamente los fósiles puede significar “un aire más limpio, comunidades más saludables y sistemas de salud más resilientes”.
Este artículo fue producido por la edición de América Latina y el Caribe de SciDev.Net
