06/04/26

Extracción de minerales para energía limpia afecta la Amazonia

minerales Amazonia
La demanda de minerales para tecnologías limpias conlleva un riesgo potencial para ecosistemas sensibles como la Amazonía. Crédito de la imagen: Cecilia Luque para SciDev.Net

De un vistazo

  • Demanda de minerales para producir tecnologías limpias conlleva riesgos potenciales para Amazonía
  • Territorios indígenas y áreas protegidas son los dos sectores en mayor riesgo de explotación minera
  • Especialistas advierten que no se puede descarbonizar a países desarrollados a costa del Sur Global

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[GOIÂNIA, BRASIL, SciDev.Net] La Amazonía Legal brasileña corre el riesgo de verse afectada, directa o indirectamente, por la expansión de la minería impulsada por la demanda de materiales usados en tecnologías de energía limpia, como cobre, bauxita, manganeso y hierro.

La Amazonía Legal comprende ocho estados brasileños en su totalidad  y el 79 por ciento del estado de Maranhao. En conjunto, abarca más de cinco millones de kilómetros cuadrados.

Un estudio que se publicará en la edición impresa de abril de la revista Resources Policy señala que casi 363.000 kilómetros cuadrados de esos territorios –que albergan cerca de 178.000 pobladores indígenas y más de 17.000 quilombolas (comunidades de descendientes de esclavos)– están amenazados por la expansión minera.

Tras analizar la ubicación de los yacimientos, así como las solicitudes de explotación y las concesiones aprobadas, el estudio determinó que un tercio de las áreas protegidas de la Amazonía brasileña soporta algún nivel de presión minera potencial.

La mayor parte de las áreas potencialmente afectadas se compone de bosques. Según el estudio, el 73 por ciento de la superficie amenazada corresponde a cobertura forestal, equivalente a unos 267.000 kilómetros cuadrados dentro de áreas protegidas.

“Aunque estamos hablando de un área potencialmente impactada en un escenario en el que todos los minerales fueran explotados –es decir, el peor– esta cifra es preocupante, pues demuestra la presión económica de proyectos mineros en proceso de licenciamiento cerca de esos territorios”, dice a SciDev.Net la ingeniera ambiental Beatriz Carneiro, primera autora del artículo.

Mapa político de la Amazonía Legal brasileña.Crédito de la imagen: Williamferreiraam/Wikimedia Commons, bajo licencia Creative Commons CC BY-SA 3.0 Deed.

Colonialismo verde

Un informe de la Agencia Internacional de Energía prevé que, bajo la tendencia actual, la demanda de minerales para tecnologías limpias se duplicará para 2030. En un escenario de eliminación de emisiones de carbono, sería hasta cuatro veces mayor para 2040.

Otro reporte, de Oxfam, muestra que el 70 por ciento de las reservas minerales cruciales para la transición energética se encuentran en el Sur Global.

A esta paradoja de la transición energética se le denomina “colonialismo verde”, sostiene el geógrafo Rhuan Sartore, que no formó parte del estudio.

Se trata de un modelo colonial corporativo que propone lograr la descarbonización del Norte Global tratando a los ecosistemas del Sur Global como “zonas de sacrificio”, dice a SciDev.Net.

“La búsqueda incesante de nuevas fronteras de recursos en la Amazonía para mantener patrones de consumo insostenibles en el Norte Global no hace sino perpetuar una lógica colonial bajo un nuevo disfraz ecológico”.

Rhuan Sartore, geógrafo y doctorando en Organización y Gestión Territorial en la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ)

El estudio también señala la paradoja de sustituir la matriz global basada en combustibles fósiles por tecnologías limpias —turbinas eólicas, paneles solares y baterías— que requieren grandes cantidades de minerales, y cuya extracción aumenta la presión sobre ecosistemas sensibles como el Amazonas.

Para Carneiro, se trata de una transición energética injusta: “Mientras los países más ricos logran ‘limpiar’ su matriz energética, la ‘contaminación’ se traslada a otros lugares”.

Agrega que la creciente deforestación de la Amazonía genera una perturbación mucho mayor “pues el bosque juega un papel esencial en la regulación climática”.

Poblaciones vulnerables

La deforestación fue el principal impacto considerado en el estudio. Puede estar relacionada con la actividad minera directamente, pero también con factores indirectos como la construcción de carreteras, la expansión urbana y la migración de trabajadores.

En ese contexto, las tierras indígenas aparecen como las más expuestas: aproximadamente el 17 por ciento de sus territorios se localizan a menos de 50 kilómetros de yacimientos mineros estratégicos.

Algunos puntos críticos son las tierras indígenas Yanomami y Raposa Serra do Sol, en el norte de la Amazonía, rodeadas de yacimientos de interés económico como bauxita, cobre, hierro, níquel, molibdeno, silicio y niobio.

También los territorios quilombolas de Alto Trombetas, en el estado de Pará, sufren diversos impactos de las minas de bauxita en funcionamiento.

Desafío de transición energética

Para disminuir los impactos, los investigadores recomiendan priorizar los proyectos en áreas ya degradadas, evitar expansiones cerca de áreas protegidas y dejar de otorgar licencias de forma aislada, sin considerar los impactos acumulativos a nivel regional.

También, fortalecer los derechos territoriales de los pueblos tradicionales, incluyendo la creación de nuevas unidades de conservación y la titulación de tierras indígenas y quilombolas.

Sin embargo, el esfuerzo debe ser global, advierten los especialistas. Para Carneiro, es imprescindible que los países importadores de minerales rastreen su origen y sean más estrictos con los impactos socioambientales de su explotación.

La solución también pasa por reducir el consumo de energía. Según Carneiro, muchos países en lugar de sustituir la matriz fósil por energías renovables simplemente aumentan la capacidad con nuevas fuentes de energía “limpia”.

“La búsqueda incesante de nuevas fronteras de recursos en la Amazonía para mantener patrones de consumo insostenibles en el Norte Global no hace sino perpetuar una lógica colonial bajo un nuevo disfraz ecológico”, concuerda Sartore.

Este artículo fue producido por la edición de América Latina y el Caribe de SciDev.Net