22/10/26

Gobernanza indígena mejora indicadores de conservación en Amazonía

gobernanza Amazonia
La Amazonía ecuatoriana es hogar de once nacionalidades indígenas oficialmente reconocidas. En la foto, un integrante del pueblo Achuar usando su cerbatana para cazar. Crédito de la imagen: Enrique Amigo/Wikimedia Commons, bajo licencia Creative Commons CC BY-SA 3.0 No portada.

De un vistazo

  • Territorios gestionados por indígenas mostraron más áreas con mejora de la vegetación
  • El estudio comparó tres modelos de gobernanza en la Amazonía ecuatoriana
  • Expertos destacan el papel de la gobernanza indígena en la conservación

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[RIO DE JANEIRO, SciDev.Net] En la Amazonía ecuatoriana, los territorios indígenas presentan indicadores de conservación ambiental iguales o superiores a los de áreas con otras políticas de protección de la tierra, según muestra un estudio que forma parte de la edición de octubre de la revista Biological Conservation.

Los investigadores utilizaron imágenes satelitales para comparar indicadores ambientales en áreas con tres tipos de gobernanza: bosques públicos, con protección garantizada por el Estado; bosques comunitarios, gestionados por comunidades o propietarios privados con acuerdos formales de conservación; y territorios de pueblos indígenas, reconocidos y administrados por comunidades tradicionales, pero sin un contrato formal de conservación con el gobierno.

Entre 2010 y 2021, los territorios indígenas registraron la mayor proporción de áreas donde la vegetación se volvió progresivamente más verde.

Al analizar los píxeles de las imágenes satelitales con tendencias significativas a largo plazo, los investigadores constataron que el 24 por ciento de ellos mostraba un aumento del índice de “verdor” (del inglés greenness) en los territorios indígenas, frente al 15,8 por ciento en las áreas comunitarias y solo el 2,3 por ciento en las áreas protegidas por el Estado.

“Los territorios indígenas están entre las áreas mejor conservadas e importantes para el mantenimiento de la biodiversidad y de las reservas de carbono. Esto demuestra que existe una relación entre la forma en que los pueblos indígenas cuidan sus territorios y la conservación ambiental”.

Diana Nascimento, especialista en Pueblos Indígenas y Comunidades Tradicionales de The Nature Conservancy

Para Fernando Troya, doctor en Ingeniería de Biociencias y primer autor del artículo, el resultado llama la atención precisamente porque los territorios indígenas no cuentan con ninguna protección formal, a diferencia de otros regímenes, y aun así garantizan buenos índices de conservación.

“(Esto) no quiere decir que en estos lugares no exista deforestación o no exista degradación del bosque —la hay efectivamente— pero existe una mayor proporción que está en buen estado, que se mantiene bien”, dice a SciDev.Net.

Ecuador tiene la menor superficie boscosa de los países amazónicos —alrededor del 1,5 por ciento del área total de la cuenca amazónica—, pero es la más densamente poblada. La región alberga el 80 por ciento de la biodiversidad del país y cuenta con 11 nacionalidades indígenas reconocidas por el gobierno.

A pesar de las políticas de conservación exitosas, la Amazonía ecuatoriana todavía sufre la extracción ilegal de madera, la minería y la explotación petrolera, actividad que comenzó a finales de la década de 1960.

Equilíbrio y continuidad

Aunque el estudio no investigó las causas directas de las tendencias ambientales positivas observadas en los territorios indígenas, los investigadores consideran que formas más sostenibles de manejo de la tierra pueden desempeñar un papel importante en este contexto.

“Los territorios indígenas están entre las áreas mejor conservadas e importantes para el mantenimiento de la biodiversidad y de las reservas de carbono. Esto demuestra que existe una relación entre la forma en que los pueblos indígenas cuidan sus territorios y la conservación ambiental”, coincide Diana Nascimento, especialista en Pueblos Indígenas y Comunidades Tradicionales de The Nature Conservancy (TNC), quien no participó en el estudio.

Nascimento, integrante del pueblo Kaingang de Brasil, explicó a SciDev.Net que la gobernanza indígena tiene como una de sus características fundamentales la idea de equilibrio y continuidad de la vida.

Por eso, considera que fortalecer la gobernanza de los pueblos indígenas sobre estas áreas es una estrategia de conservación y de afrontamiento de las crisis actuales, como la emergencia climática.

La especialista señala, sin embargo, que es necesario crear condiciones para que esa gobernanza realmente se materialice. Para ello, el derecho al territorio debe ir acompañado de autonomía, participación, formación y acceso directo a recursos de los fondos ambientales y climáticos.

“Todo lo que sucede dentro o en el entorno de una tierra indígena y que puede afectar la vida de las comunidades debería contar con la participación efectiva de los pueblos, respetando el derecho a la consulta libre, previa e informada”, afirma Nascimento.

Panorama preocupante

Sin garantías formales ni la implementación de derechos ya reconocidos, aumentan las presiones sobre los pueblos tradicionales en toda la Amazonia.

El autor del estudio ecuatoriano recuerda que, a pesar de los resultados positivos observados en los territorios indígenas, el panorama general aún muestra un deterioro de las condiciones del bosque, con un predominio de tendencias negativas a largo plazo en la vegetación.

En el caso de Ecuador, esto es aún más evidente en las diferencias observadas entre la porción norte y sur del bosque.

“Las provincias del norte tienen una historia de desarrollo más antigua que las provincias del sur. Entonces, tenemos mucha mayor afectación en esas partes, mucho mayor crecimiento agrícola, mayores exploraciones y explotaciones petroleras”, agrega Troya.

En 2025, siete nacionalidades indígenas de Ecuador denunciaron los planes de expansión de la explotación petrolera anunciados por el gobierno. Se estimaba que 18 bloques de exploración —casi 30.000 kilómetros cuadrados— saldrían a licitación a partir del último trimestre de 2025.

En su denuncia, las comunidades alegaban que no habían dado su consentimiento para la explotación, como establece la Constitución ecuatoriana.

En la zona sur, según el investigador, la mayor presión proviene de la minería, principalmente en la última década. La degradación es algo menor porque la actividad aún no se ha extendido al resto de las provincias ni a las zonas más aisladas.

Este artículo fue producido por la edición de América Latina y el Caribe de SciDev.Net