13/05/26
Ciclo productivo del açaí influiría en casos de Chagas
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[SÃO PAULO, SciDev.Net] En el estado de Pará, puerta de entrada a la Amazonía brasileña y zona que concentra alrededor del 80 por ciento de los casos de Chagas de Brasil, los reportes de la enfermedad tienden a aumentar durante los meses de cosecha del açaí, un fruto cuya palmera alberga al insecto vector que transmite el parásito causante de la enfermedad.
Entre junio y diciembre, cuando el açaí (Euterpe oleracea) es más barato y su consumo crece, también lo hace el riesgo de Chagas, porque durante la cosecha y el procesamiento, los insectos pueden triturarse accidentalmente y contaminar el producto, facilitando la transmisión.
Así lo observó un estudio, publicado en el Journal of the Brazilian Society of Tropical Medicine, que analizó la relación entre las fluctuaciones en el precio del açaí y el aumento de casos de la enfermedad en un periodo de 10 años.
El fruto constituye la base de la dieta de poblaciones ribereñas y urbanas de la Amazonía, además de ser un símbolo de desarrollo sostenible e identidad cultural brasileña.
“La población no dejará de consumir açaí. Por ello, las autoridades deben reducir los riesgos, ampliando el acceso de los productores a equipos de higienización, reforzando la fiscalización en lugares con mayor vulnerabilidad y riesgo de contaminación, además de promover campañas de concienciación entre comerciantes y consumidores”.
José Leonardo Magalhães, profesor de la Universidad Federal de Amapá, Brasil
Su producción pasó de casi 150.000 toneladas a aproximadamente dos millones entre 1987 y 2024. Pará aporta el 89,5 por ciento de la producción nacional, según un estudio de la Fundación Amazonía de Apoyo a la Investigación.
Sin embargo, las evidencias muestran que estos pequeños frutos morados también pueden favorecer la transmisión de Trypanosoma cruzi, parásito causante de la enfermedad de Chagas, que afecta a más de siete millones de personas en el mundo, la mayoría en América Latina.
Si es detectada a tiempo, la enfermedad puede curarse con tratamiento antiparasitario. Si se vuelve crónica puede causar alteraciones cardíacas o transtornos digestivos y neurológicos.
La enfermedad suele transmitirse cuando el parásito llega al ser humano a través de las heces de un insecto conocido como barbeiro, vinchuca o chinche, que las deposita sobre la piel de la persona mientras succiona su sangre.
Sin embargo, la infección también puede ocurrir cuando las heces y/o el insecto se procesan accidentalmente junto al fruto.
“En Pará, esta vía de transmisión está estrechamente vinculada al consumo de açaí”, dice a SciDev.Net Marco Aurélio Oliveira, del Instituto Tecnológico de Tocantins, autor principal del estudio. “Pero pocos trabajos habían aclarado los patrones temporales y la magnitud de esta relación”.
Bajo su coordinación, los investigadores analizaron datos sociodemográficos y clínicos asociados a la enfermedad en el estado de Pará entre enero de 2013 y diciembre de 2023. En total, caracterizaron 2.762 casos. La mayoría de los afectados eran hombres mestizos, de entre 20 y 39 años, contagiados principalmente por vía oral.
“Esta vía de transmisión coincide con el patrón epidemiológico de la enfermedad y con prácticas alimentarias y culturales locales, especialmente aquellas relacionadas con la preparación y consumo de productos vegetales crudos, como el açaí”, señala Oliveira.
Además, al cruzar estos datos con series históricas del precio del fruto en la región se identificó un patrón estacional bien definido de los casos agudos de Chagas, que alcanza su punto máximo hacia finales de septiembre, durante el período de cosecha y cuando el precio del açaí es más bajo.
“El predominio de la transmisión oral, coincidente con su cosecha, la concentración de casos en zonas productoras y la marcada estacionalidad de la forma aguda de la enfermedad en Pará, estrechamente vinculada a la cadena de producción del fruto, refuerzan la hipótesis de que el açaí es el principal vehículo de transmisión de T. cruzi en esa región”, sostiene Oliveira.
Para el biólogo José Leonardo Magalhães, profesor de la Universidad Federal de Amapá, quien no participó en el estudio, “la asociación, a primera vista, tiene sentido, ya que la mayor disponibilidad del fruto en el punto álgido de la temporada de cosecha reduce los precios y la población lo consume con mayor frecuencia”.
Sin embargo, advierte que la asociación entre la enfermedad y el consumo se estableció mediante un análisis ecológico basado en correlaciones con los precios del fruto. Por lo tanto, la correlación observada “no establece una relación causal directa”, agrega.
Oliveira explica que el aumento de brotes por transmisión oral en Pará refleja problemas sanitarios en la manipulación y preparación del açaí, muchas veces elaborado de forma artesanal y consumido en ámbitos familiares o comunitarios, especialmente en zonas rurales y ribereñas.
“El estado cuenta con una legislación que establece requisitos higiénicos y sanitarios para la manipulación del açaí por parte de productores artesanales, con el fin de prevenir brotes de enfermedades y reducir los riesgos sanitarios, pero muchos no la respetan”, señala.
Los hallazgos subrayan la necesidad de intensificar la fiscalización, sobre todo en el período previo a la cosecha.
“La población no dejará de consumir açaí. Por ello, las autoridades deben reducir los riesgos, ampliando el acceso de los productores a equipos de higienización, reforzando la fiscalización en lugares con mayor vulnerabilidad y riesgo de contaminación, además de promover campañas de concienciación entre comerciantes y consumidores”, concluye Magalhães.
Este artículo fue producido por la edición de América Latina y el Caribe de SciDev.Net
