03/06/26

Cambio climático aumenta resistencia de salmonela a antibióticos

Credit: Rocky Mountain Laboratories,NIAID,NIH
Color-enhanced scanning electron micrograph showing Salmonella typhimurium (red) invading cultured human cells.
La salmonelosis es un problema global de salud pública, pero se agrava en países de bajo ingresos. En la foto, invasión de Salmonella Typhimurium (en rojo) en células humanas cultivadas, mostrada mediante micrografía electrónica de barrido con mejora de color. Crédito de la imagen: Rocky Mountain Laboratories, NIAID, NIH. Imagen en el dominio público.

De un vistazo

  • Calor y lluvias intensas exacerban resistencia de la bacteria a antibióticos, señala estudio
  • Bacterias del género Salmonella causan enfermedades de muy alta mortalidad
  • Sur Global sin datos actualizados de consumo de antibióticos, lo que dificulta reducir su consumo

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[CIUDAD DE MÉXICO, SciDev.Net] Aunque desde hace años se sospecha que el cambio climático está relacionado con la resistencia de los microorganismos a los antibióticos, un nuevo estudio revela una clara asociación entre el aumento en la temperatura y los cambios en las lluvias con una mayor resistencia de la bacteria salmonela a los fármacos que se usan para atacarla.

El hallazgo es importante “porque ayuda a identificar cuáles son las mejores intervenciones y muestra que la resiliencia climática debe ser un componente fundamental de las estrategias globales de salud pública”, dijo a SciDev.Net Min Yue, uno de los autores del artículo e investigador de la Universidad de la Academia China de Ciencias, en Hangzhou.

La resistencia a los antimicrobianos es la capacidad de bacterias, virus, parásitos u hongos de desarrollar mecanismos que le permitan sobrevivir a los fármacos que antes los eliminaban. Como resultado, esos fármacos ya no funcionan o son menos efectivos.

Muchos de esos mecanismos están codificados en los llamados genes de resistencia, que no solo pueden transmitirse de una generación a otra de los microorganismos, sino que también pueden intercambiarse con otros microbios en el ambiente, propagando la resistencia.

Para evaluar la abundancia de los genes de resistencia antimicrobiana (ARG por su sigla en inglés) de la bacteria, los investigadores analizaron cerca de 500 mil genomas del género Salmonella de 139 países, de muestras recolectadas entre 1940 y 2023.

Uno de sus principales hallazgos es que la abundancia media global de ARG aumentó un 38 por ciento respecto a los niveles previos a 2010, especialmente en Asia Oriental y la región del Pacífico, seguida de América Latina y el Caribe.

Al comparar esta abundancia de ARG con variables climáticas, como subida de temperatura y cambios en las precipitaciones, el grupo encontró que en ocho décadas estos fenómenos climáticos contribuyeron en un 10 por ciento al incremento global de la resistencia, con aumentos registrados en el 82 por ciento de los países analizados.

Los incrementos más significativos asociados al clima ocurrieron en Oriente Medio y norte de África, seguidos por el sur de Asia, África subsahariana, América Latina y el Caribe, Asia oriental y el Pacífico, Europa y Asia central, y Norteamérica.

La salmonelosis, transmitida comúnmente por consumo de alimentos contaminados, es un problema de salud pública mundial que se agrava en países de bajos ingresos y con sistemas de salud débiles.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada año 550 millones de personas contraen salmonelosis, de las cuales 220 millones son niños menores de 5 años. Estudios revelan que la salmonela causa cerca de 93,8 millones de casos de gastroenteritis y casi 155 mil muertes anuales. En regiones de bajos ingresos, como África subsahariana, la tasa de mortalidad es del 85,9 por ciento.

El efecto del calor

Erta Kalanxhi, directora de Alianzas de la organización One Health Trust, quien no participó en el estudio pero que ha analizado la relación entre cambio climático y resistencia antimicrobiana, explica que esta ocurre por distintos factores.

El cambio climático “aumenta la propagación de enfermedades infecciosas, puede debilitar nuestro sistema inmunológico y dificulta el acceso a la atención médica”. Todo esto suele conducir a un mayor uso de antibióticos, lo que incrementa la presión selectiva sobre las bacterias y las vuelve más resistentes, dijo Kalanxhi a SciDev.Net.

Además, las temperaturas más altas aceleran el metabolismo y la replicación bacteriana, aumentando la tasa de mutaciones. “En un entorno donde hay antibióticos presentes, las bacterias portadoras de estas mutaciones de resistencia tienen muchas más posibilidades de sobrevivir y prosperar”, explicó.

Las mutaciones también se asocian a una mayor multirresistencia, es decir, la capacidad de las bacterias de desarrollar resistencia frente a más de un fármaco, incluidos aquellos que se usan para tratar las infecciones invasivas de salmonela, que suelen ser las más letales y comunes en países de bajos ingresos.

Estas bacterias suelen estar presentes en animales comestibles como aves de corral, cerdos y vacunos y llegan al ser humano principalmente a través del consumo de estas especies o sus derivados.

Enrique Jesús Delgado Suárez, investigador en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Autónoma de México, ha observado un aumento en la resistencia de cepas como S. Newport y S. Infantis en pollos y cerdos, reportadas en Brasil, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, México, Perú y Trinidad y Tobago.

“Es bastante preocupante porque las cepas multirresistentes de salmonela están diseminadas en el mundo entero, Asia, América, Europa. Están en todos lados”, afirmó a SciDev.Net.

Falta de datos

El estudio proyecta un aumento de los ARG en todas las regiones hacia 2100, aunque esta tendencia se reduciría en un 24 por ciento con menores emisiones y menor consumo de antibióticos.

Pero varios especialistas señalan que lograr esa meta es complicado para los países de escasos recursos que adolecen de datos genómicos sobre la salmonela, del uso de antibióticos y de patrones climáticos.

“Podemos tener algunas cifras sobre cuántos antibióticos se vendieron, pero no hay datos confiables sobre la intensidad de su uso (en México, al menos)”, dijo Delgado. “¿Cómo vamos a reducir el consumo de antibióticos en un 24 por ciento cuando todavía no sabemos ni cuál es el 100 por ciento actual?”.

La investigadora colombiana María Mercedes Zambrano, directora científica de Corpogen, corporación especializada en investigación en microbiología, también admitió que los países de bajos ingresos suelen estar subrrepresentados en las bases de datos.

“Nuestras políticas pocas veces se ajustan a datos locales, desafortunadamente. Los investigadores del estudio llaman la atención sobre posibles escenarios futuros, pero cada país debe tener sus propias estimaciones (variabilidad genómica, uso de antibióticos, clima, etcétera), y sabemos que en muchos casos esto no va a suceder”, comentó a SciDev.Net.

Para Yue, esta limitación es constante, especialmente en los países de bajos ingresos, pero dice que su trabajo es una alerta sobre escenarios futuros, y para motivar la creación de plataformas de información comunes que apoyen la toma de decisiones para cada país.

Según Kalanxhi, invertir en vigilancia, diagnóstico y uso adecuado de antibióticos es clave. “Cuantos más datos de alta calidad tengamos sobre la resistencia a los antibióticos, mejor podremos entender cómo factores de estrés o el cambio climático la están afectando, y responder de manera efectiva”, concluyó.

Este artículo fue producido por la edición de América Latina y el Caribe de SciDev.Net