17/12/25

Abejas: clave en sustento de pueblos nativos latinoamericanos

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Las abejas nativas o meliponas cumplen un rol esencial polinizando un gran porcentaje de las plantas que conforman la alimentación de pueblos tradicionales de América Latina. Crédito de la imagen: José Carlos W. - Meliponário Abelhas do Sul / Wikimedia Commons, bajo licencia Creative Commons CC BY-SA 3.0 Deed

De un vistazo

  • Abejas polinizan más de la mitad de las plantas usadas en dietas de pueblos tradicionales de la región
  • Conservación de polinizadores también contribuye a mantener el conocimiento tradicional
  • Se requieren políticas efectivas de conservación de polinizadores que garanticen seguridad alimentaria

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[SÃO PAULO, SciDev.Net] Más de la mitad de las plantas consumidas por las poblaciones tradicionales e indígenas en América Latina dependen de la polinización llevada a cabo por abejas, insectos que experimentan altos grados de amenaza en la región y el mundo.

La conclusión proviene de un estudio realizado por investigadores de diferentes países de la región que evaluó el papel de las abejas melíferas y nativas, y otras especies de polinizadores en la reproducción de plantas cuyos frutos forman parte de la alimentación de esos grupos humanos.

Los autores señalan que el trabajo es uno de los pocos en enfocarse en el papel de los polinizadores en la producción de cultivos esenciales para la seguridad alimentaria de esas poblaciones.

“La atención suele concentrarse en su aporte a cultivos de alto valor comercial”, dice a SciDev.Net el biólogo Rubem Samuel Ávila Jr., de la Universidad Federal de Pampa, Brasil, autor principal del estudio, publicado en la edición impresa de diciembre de la revista Science of The Total Environment.

El artículo, por el contrario, identificó qué especies forman parte de la dieta de los pueblos tradicionales e indígenas, y pequeños productores rurales de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Perú, México y Uruguay. Para ello, revisaron informes técnicos y trabajos científicos publicados entre 1991 y 2022.

La investigación derivó en una lista de 82 especies usadas para el consumo de frutos y semillas. Al cruzar esa información con registros disponibles sobre los grupos de polinizadores que más interactúan con ellas, identificaron nueve. Las abejas destacaron con 51,9 por ciento de las interacciones registradas.

Fuente: Ávila Jr. et al. Science of The Total Environment, 2025.

“Poco más del 50 por ciento de las plantas utilizadas por los pueblos tradicionales en América Latina son polinizadas por un único grupo, compuesto en un 87,6 por ciento por abejas”, señala Ávila Jr.

“Las nativas polinizan el 40 por ciento de estas especies vegetales, mientras que alrededor de 10 por ciento depende exclusivamente de la especie introducida Apis mellifera”, añade.

“Dado el alto grado de dependencia que las comunidades indígenas y tradicionales de América Latina tienen respecto a estas fuentes de alimento, cualquier alteración en las interacciones entre estas plantas y su polinizadores podría disminuir la disponibilidad de frutos y semillas y comprometer el acceso a nutrientes esenciales para estos pueblos”.

Isabela Galarda Varassin, del Departamento de Botánica de la Universidad Federal de Paraná, Brasil

Aunque las abejas desempeñan un papel importante en la reproducción de las plantas analizadas, otros insectos también resultan esenciales para numerosas especies vinculadas a la dieta de los pueblos tradicionales e indígenas de la región.

Las moscas son responsables de casi el 13 por ciento de la polinización de las plantas evaluadas, seguidas por los escarabajos (9,19 %), las avispas (7 %), las mariposas (6,5 %), las polillas (5,94 %), los colibríes (2,7 %) y los murciélagos (2,16 %).

“Juntos, estos insectos contribuyen de forma significativa a la productividad de una serie de cultivos, ya sea actuando como vectores de polen complementarios o participando en sistemas de polinización altamente especializados”, señala Ávila Jr.

Un ejemplo es el árbol Theobroma cacao, cuyas semillas son usadas para hacer chocolate, entre otros productos de gran importancia socioeconómica para los pueblos tradicionales de México y del noreste de Brasil, y también de las culturas originarias amazónicas. “El cacao depende totalmente de la polinización por dos especies de moscas ceratopogónidos”, explica.

Otro ejemplo es la mangaba (Hancornia speciosa), fruto muy apreciado por las poblaciones del Cerrado brasileño y cuya polinización depende exclusivamente de los esfíngidos, un grupo de mariposas nocturnas.

Ávila Jr. advierte que estas interacciones “altamente especializadas” se ven amenazadas por las actividades humanas y eso puede comprometer la seguridad alimentaria de esas poblaciones, que dependen en gran medida de productos vegetales. Por eso pide “implementar políticas efectivas para la conservación de los polinizadores en América Latina”.

Otros insectos, como los escarabajos, también cumplen funciones altamente especializadas polinizando especies vegetales que son consumidas por pobladores nativos latinoamericanos. Crédito: Bob Knight/Flickr, bajo licencia Creative Commons CC BY-NC 2.0 Deed.

Para la bióloga Isabela Galarda Varassin, del Departamento de Botánica de la Universidad Federal de Paraná, Brasil, los hallazgos refuerzan el papel esencial de los polinizadores en la reproducción de plantas y en la producción de alimentos, pero también resultan motivo de especial preocupación.

“Dado el alto grado de dependencia que las comunidades indígenas y tradicionales de América Latina tienen respecto a estas fuentes de alimento, cualquier alteración en las interacciones entre estas plantas y su polinizadores podría disminuir la disponibilidad de frutos y semillas y comprometer el acceso a nutrientes esenciales para estos pueblos”, subraya.

La bióloga Carmen Pires, del Laboratorio de Ecología y Bioseguridad de Embrapa Recursos Genéticos y Biotecnología, Brasil, añade: “Más allá de la alimentación, muchos de estos frutos y semillas representan una fuente importante de ingresos para pequeños agricultores, quienes los producen y comercializan”.

Ella señala: “además de comprometer la subsistencia de estos productores, eventuales alteraciones en las interacciones entre estas plantas y sus polinizadores podrían reducir su producción, lo que resultaría en un aumento del precio de esos productos para la población en general”.

Los pobladores de áreas rurales y tradicionales de América Latina mantienen políticas de crianza y conservación de las abejas nativas, como este meliponario en una población de Brasil. Crédito: Jerónimo Villa Boas/Wikimedia Commons, bajo licencia Creative Commons CC BY-SA 4.0 Deed.

Según las investigadoras, que no formaron parte de la investigación, es importante contar con políticas de conservación de polinizadores que atiendan a las necesidades de las poblaciones locales e indígenas.

“Esto depende sobre todo de la conservación de áreas naturales que permitan mantener, a nivel local, las poblaciones de polinizadores cerca de las zonas de cultivo”, dice Varassin.

Se estima que alrededor del 87 por ciento de las especies vegetales del mundo dependen, en algún grado, de animales —principalmente insectos, pero también aves y mamíferos— para su polinización.

Sin embargo, estudios recientes advierten que el uso intensivo de fertilizantes químicos, la destrucción y degradación de áreas forestales y el avance del cambio climático están provocando un declive acelerado de las poblaciones de insectos polinizadores en distintas partes del planeta, resultando en pérdidas de rendimiento agrícola y perjuicios sociales y ambientales.

En América Latina, se perdió en promedio el 30,4% de las colmenas de abejas melíferas y el 39,6% de las colmenas de abejas sin aguijón entre 2016 y 2018.

Para Ávila Jr., proteger a los polinizadores “es una acción estratégica para el desarrollo sostenible, toda vez que resguarda el ambiente, la economía y también la subsistencia de poblaciones que dependen de estos organismos como fuente cotidiana de alimento”.

“En el caso de los pueblos indígenas y comunidades locales, la conservación de los polinizadores también contribuye a mantener el conocimiento tradicional, lo que añade una capa adicional de relevancia para los esfuerzos de conservación”, añade Varassin.

Este artículo fue producido por la edición de América Latina y el Caribe de SciDev.Net