28/01/26
IA con enfoque humano conecta a personas refugiadas con empleos
Por: Cecilia Butini
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Este artículo fue patrocinado por el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC), Canadá.
[BARCELONA, SciDev.Net] Para Susan Achiech, la vida comenzó en el campo de refugiados de Kakuma, en Kenia, a donde sus padres sudaneses del sur huyeron en busca de seguridad a principios de la década de 1990.
Ahora, esta joven de 26 años vive en Canadá, donde dirige su propia empresa de videojuegos, Tech Femme Algorithms, además de trabajar como asesora de seguros y estudiar programación de videojuegos.
Su trayectoria tecnológica comenzó cuando se capacitó en programación con la organización sin fines de lucro Learning Lions, mientras vivía en Nairobi, donde creció luego de dejar Kakuma. Después, consiguió trabajo remoto de programación a través de Na’amal, una empresa social que apoya la inclusión económica de refugiados.
“Como refugiada, es un desafío”, dice Achiech a SciDev.Net. “La mayoría de las personas no tienen la educación ni las habilidades necesarias para empleos de alto nivel. Por lo tanto, la formación es un problema para los migrantes”.
Na’amal —palabra que deriva del árabe y tiene un doble significado: “esperamos” o “trabajamos”— procura dotar a refugiados y otras comunidades de escasos recursos con habilidades digitales muy demandadas y “habilidades humanas esenciales” para el mercado laboral global, explica la directora ejecutiva, Lorraine Charles.
La formación en inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una parte esencial de esta labor, afirma Charles. “Sabemos que las capacidades en el manejo de la IA ahora son una importante ventaja en la contratación, por lo que nos esforzamos por garantizar que todos los que participan en nuestra formación desarrollen habilidades prácticas y aplicadas en IA”, indica.
La Agencia Na’amal, creada en 2024, recluta a refugiados calificados para trabajar en proyectos tecnológicos. La iniciativa busca cubrir la persistente brecha laboral en la economía digital, añade Charles.
“Si bien la formación de los refugiados en habilidades digitales se ha expandido rápidamente en los últimos años, el acceso al trabajo formal y remunerado no ha seguido el mismo ritmo”, señala.
“A pesar del crecimiento de los programas de capacitación, los refugiados cualificados siguen estando en gran medida excluidos de las oportunidades de generación de ingresos”, agrega.
La empresa está desarrollando una plataforma basada en IA para conectar el talento digital de los refugiados con el trabajo remunerado. Pero Charles enfatiza que la supervisión humana seguirá siendo crucial.
“La IA ayudará con la selección inicial de personal en función de las habilidades o las necesidades del proyecto, pero la supervisión humana garantiza los controles de calidad y éticos”, precisa.
Uso “reflexivo” de la IA
Este equilibrio entre la IA y el aporte humano también es evidente en EqualReach, una organización que conecta a refugiados con clientes para trabajo remoto y digital en todo el mundo.
Allí, equipos de trabajadores refugiados se conectan con clientes, en sectores como tecnología de la información y diseño, a través de una plataforma digital. La plataforma usa la IA para redactar descripciones de proyectos, pero no para conectar a trabajadores con clientes potenciales, según su fundadora, Giselle Gonzales.
“La estamos utilizando de forma reflexiva, y creo que nuestra gran ventaja es nuestro enfoque de creación de redes de relaciones”, comenta Gonzales a SciDev.Net, explicando cómo la empresa facilita las relaciones laborales entre los equipos de refugiados y los empleadores.
Señala que las personas que buscan protección a menudo se mudan de su país a otro con desafíos y niveles de ingresos similares, lo que crea competencia por el empleo y tensiones entre refugiados y locales.
“Afecta económicamente a las personas y aísla aún más a esos grupos”, afirma Gonzales, cuyo trabajo busca abordar algunos de estos desafíos.
Prevención de la explotación
La cantidad de personas refugiadas y desplazadas por la fuerza en el mundo ha aumentado drásticamente en la última década. Según ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, el número de personas en desplazamiento forzoso había alcanzado una cifra estimada de 122,6 millones a mediados de 2024, lo que representa un aumento del 11,5 por ciento respecto del año anterior.
Al llegar a un nuevo país, las personas migrantes y refugiadas suelen enfrentar barreras idiomáticas, problemas administrativos y discriminación, lo que puede volverlas vulnerables a la explotación, señala Yvonne Giesing, subdirectora del Centro de Economía de la Migración y el Desarrollo del Instituto Ifo de la Universidad de Múnich, en Alemania.
En el clima político actual, en el que los países endurecen cada vez más sus normas migratorias, Giesing considera importante no generar falsas expectativas en torno a la capacidad de la IA para apoyar los procesos migratorios cuando los países potenciales de destino están cerrando sus puertas.
Evitar intermediarios
Las plataformas tecnológicas que ayudan a las personas a seleccionar opciones pueden ayudar a las personas a minimizar el riesgo de caer en situaciones de explotación, afirma Sabina Dewan, fundadora y directora ejecutiva de la red JustJobs Network, que ha venido colaborando con el IDRC de Canadá como parte del consorcio de investigación FutureWorks Collective.
Este tipo de explotación suele ser orquestada por intermediarios o traficantes de personas que hacen promesas falsas para extorsionar por dinero o trabajo, explica.
Considera que el uso de la tecnología y de sistemas basados en IA para buscar empleo puede ayudar a las personas migrantes a establecer canales directos con posibles empleadores, lo que les permitiría evitar a los intermediarios.
“Sin embargo, hay otra cara importante de esta realidad”, advierte. Quienes consiguen empleo a través de plataformas tecnológicas aún pueden encontrarse desprotegidas e indefensas cuando surgen problemas.
Para una persona migrante que deja su país de origen y que quizás no conoce plenamente sus derechos en el nuevo país, “no contar con mecanismos efectivos de reparación, o relegar esos mecanismos a una plataforma de IA, puede resultar profundamente problemático”, señala Dewan.
Además, las redes sociales y de contacto han sido tradicionalmente herramientas fundamentales para que la mayoría de las personas migrantes puedan orientarse en un nuevo lugar, resolver cuestiones prácticas y obtener ayuda en caso de necesidad. “Ese tipo de redes de apoyo humano no es algo que la IA pueda reemplazar”, subraya.
Supervisión humana
Un obstáculo común que enfrentan los migrantes al intentar ingresar al mercado laboral en un nuevo país es el reconocimiento de sus títulos, y la IA puede ayudar con esto de forma segura, afirma Giesing.
Indima, una startup austríaca fundada en 2023, intenta lograr precisamente esto. La empresa cobra una pequeña tarifa por comparar automáticamente el sistema de calificaciones de la escuela o universidad de una persona con el del país al que pretende migrar, según Emin Vojnikovic, uno de los cofundadores de la empresa.
Los usuarios de Indima provienen principalmente de India, Pakistán y otras partes de Asia, así como de Nigeria, cuenta a SciDev.Net.
La plataforma usa IA para extraer información de transcripciones y diplomas, mediante modelos de reconocimiento óptico de caracteres y “la fórmula secreta de la extracción”, explica Vojnikovic, sin revelar detalles.
“Constantemente estamos probando y mejorando, mediante el uso de cientos de conjuntos de documentos diferentes para optimizar los resultados de la extracción”, añade.
Enfatiza que asegurarse de que esta herramienta no tengas sesgos es una consideración esencial. “Como estamos apoyando decisiones sobre la educación futura o las perspectivas laborales de las personas, nos esforzamos por eliminar el sesgo en los datos y resultados… [y] nuestro propio sesgo, por ejemplo, en la agregación de datos y la investigación”, subraya.
Sin embargo, al igual que otras organizaciones que trabajan en este ámbito, la IA no hace todo el trabajo para Indima.
“Cuando se trata de procesos humanos y desarrollo humano, no se puede excluir a las personas”.
Sabina Dewan, directora ejecutiva de JustJobs Network
La conversión de puntos de crédito del sistema de un país al de otro no se basa en IA, puntualiza Vojnikovic. En cambio, Indima usa un gran conjunto de datos y un modelo determinista para realizar la conversión correcta de puntos de crédito.
“No nos basamos únicamente en la IA, porque la IA podría ser una caja negra, y si tomamos una decisión sobre el futuro de alguien, queremos estar muy seguros de nuestros resultados”, afirma.
Como los procesos de IA no son explicables al usuario (es decir, no se sabe cómo la IA llegó al resultado indicado), no deberían dejarse en manos de esta tecnología las decisiones que afectan a la persona, opina.
“Siempre debería haber supervisión humana, o deberían existir soluciones deterministas rastreables o explicables para el usuario”, añade.
Nunca completamente automatizada
Petro Kosho, autor de un estudio sobre el uso ético de la IA en el desarrollo de la fuerza laboral inmigrante, cree que las decisiones sobre las personas nunca deberían dejarse exclusivamente en manos de la IA debido a su sesgo inherente.
“La IA aprende de los datos que se le suministran”, afirma Kosho, de la Universidad de Arkansas en Little Rock, EE.UU. “Cuando esos datos no incluyen diferentes tipos de personas, de distintos orígenes o partes del mundo, entonces ya están sesgados”, advierte.
Para Dewan, de la Red JustJobs, el creciente uso de la tecnología para gestionar los procesos de contratación de trabajadores migrantes, incluidos aquellos que provienen de países de ingresos bajos y medianos, es positivo. Pero enfatiza: “Cuando se trata de procesos humanos y desarrollo humano, no se puede excluir a las personas”.
Este artículo contó con el apoyo del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC) de Canadá.
El artículo fue elaborado por la oficina global de SciDev.Net, con el reporteo adicional de Ruth Douglas.
