22/07/26
Urgen medidas tempranas ante El Niño por eventos extremos
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[SciDev.Net] Los gobiernos deben actuar con rapidez para prepararse ante un fenómeno de El Niño que se desarrolla de manera acelerada y que traerá condiciones meteorológicas extremas a múltiples regiones del mundo, agravando las crisis existentes que amenazan la seguridad alimentaria y la vida humana, advierten expertos en clima.
En Sudamérica, “Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay, se verán afectados por sequías enormes asociadas al fenómeno, mientras que países más cercanos a la costa del Pacífico, como Perú, Ecuador, Chile, pero también Brasil, que está al otro lado, se van a ver afectados por olas de calor de muy alto nivel”, dice a SciDev.Net Patricio Valderrama, especialista en ciencias de la tierra y gestión de riesgo de desastres del Perú.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) señaló que las condiciones de El Niño, ya presentes en el océano Pacífico, se intensificarán rápidamente en los próximos meses, aumentando el riesgo de olas de calor, inundaciones y sequías en todo el mundo.

Las olas de calor, ya de por sí más frecuentes y severas, se intensificarán debido a El Niño Global. Crédito de la imagen: PxHere, imagen en el dominio público.
“El calor extremo, las sequías y las inundaciones nuevamente devastarán comunidades en América Latina, África del este y del sur, Asia y el Pacífico”, advirtió Tom Fletcher, subsecretario general de las Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios y coordinador del Ayuda de Emergencia, en un comunicado (13 de julio).
Para Fletcher, los pronósticos muestran que este El Niño “parece incluso peor” que el anterior, que dejó a decenas de millones de personas sin alimentos, nutrición, agua, saneamiento, atención sanitaria, apoyo agrícola y protección en 2023-2024.
“El calor extremo, las sequías y las inundaciones nuevamente devastarán comunidades en América Latina, África del este y del sur, Asia y el Pacífico”.
Tom Fletcher, subsecretario general de las Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios y coordinador del Ayuda de Emergencia.
Impactos en América Latina
El Niño es un fenómeno climático natural que ocurre cada dos a siete años, cuando aumenta la temperatura de la superficie en el océano Pacífico tropical oriental. Puede alterar el clima en todo el mundo, provocando tanto condiciones más cálidas y secas como lluvias intensas e inundaciones.
Valderrama, quien ha sido director de varios centros nacionales de investigación meteorológica, hidrológica y geológica del Perú, y es autor de varias investigaciones sobre deslizamientos, fenómenos, eruptivos y geodinámicos, afirma que los datos que se vienen obteniendo del Pacífico central, donde se gesta el fenómeno, son “contundentes”.
“En algunos momentos son las mediciones más fuertes que hemos tenido en la historia moderna”, por lo que ya se tiene una “certeza matemática” de que tendremos un fenómeno El Niño global “que se va a prolongar a lo largo de 2026 y probablemente el primer cuarto del 2027”.

Sección longitudinal en profundidad de las anomalías de temperatura (0 °C) en la capa superior del océano Pacífico ecuatorial C0-300 m), centradas en el pentante del 2 de julio de 2026. Las anomalías se desvían de las medias del pentante del periodo 1991-2020. Crédito: NOAA. Imagen en el dominio público.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) señala que este episodio podría estar entre los más intensos desde que comenzaron los registros en 1950.
En su actualización del 15 de junio, la NOAA indicó que los pronósticos estiman un 63 por ciento de probabilidad de que la temperatura de la superficie del océano Pacífico oriental supere el promedio en 2°C, lo que configuraría un episodio de El Niño “muy fuerte”, a menudo denominado “Súper Niño”.
“Pero no es solamente el calentamiento de El Niño, sino que regiones que históricamente no deberían verse afectadas por el fenómeno, muestran anomalías de 1 o 2 grados de temperatura por encima de lo normal en regiones donde el mar usualmente es frío, como el sur de Chile, las costas japonesas o el mar Báltico”, precisa Valderrama.
La principal diferencia entre este episodio y los anteriores es que ocurre en un mundo que ya se ha calentado casi 1,5°C, señala Mat Collins, director del área de Matemáticas y Estadística de la Universidad de Exeter (Reino Unido). “Por eso, las regiones más vulnerables reciben el doble golpe del calentamiento global y El Niño”, explica.
“Esto se suma a los conflictos generalizados, al aumento de la cantidad de personas desplazadas y al alza de los precios del combustible, los fertilizantes y los alimentos, que afecta a las familias más vulnerables, mientras el sistema humanitario enfrenta profundos recortes”, destaca Fletcher.
El experto señaló que la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios está preparada para desembolsar US$100 millones en fondos de emergencia, de los cuales 20 millones ya fueron asignados a medidas de “acción anticipatoria” en seis países.

Las familias más vulnerables se ven perjudicadas ante fenómenos como el Súper Niño debido que ya arrastran muchas carencias ue se agravan con la emergencia climática. Crédito de la imagen: John Reyes/Diario La República.
Sin lugar a dudas 2026 y 2027 serán años de retos climáticos que nos mostrarán cómo deberíamos prepararnos para este tipo de emergencias y, tal como lo estamos viviendo año a año, desde hace casi una década, estas emergencias van a ser cada vez más recurrentes, subraya Valderrama, e indica que ello no solo afectará a los seres humanos.
Perú, muy golpeado
“El aumento de las temperaturas del mar va a afectar muchísimo a la fauna marina, por ejemplo, ya hay gobiernos que han emitido alertas de extinción de especies”, añade.
Entre esos gobiernos está el peruano. La anchoveta, su principal recurso pesquero de exportación, está migrando a otros países por el calentamiento de las aguas.
Además de dejar en alta vulnerabilidad a más de 250.000 personas que directa o indirectamente dependen de este recurso, su ausencia ya está causando inanición a varias especies marinas, como aves guaneras, lobos de mar y al característico Pingüino de Humboldt. Varios ejemplares muertos de especies marinas aparecen varados en las playas y otras deambulan erráticas por los terminales pesqueros del litoral.

La anchoveta es el insumo principal de la industria pesquera peruana, pero ahora su captura está en riesgo debido al calentamiento de las aguas del Pacífico causado por El Niño. Crédito de la imagen: Ministerio de la Producción (Produce-Perú). Imagen en el dominio público.
Además de la pesca, que aporta 0,6 por ciento al PIB nacional, hay otros productos de agroexportación que se verán afectados por el fenómeno, como el café, el cacao y varias frutas.
“Las perspectivas ante la ocurrencia de un Súper Niño en Sudamérica se han concentrado en ver los impactos en la costa del pacífico y hay escasa referencia a su impacto en otras regiones”, se lamenta Lorenzo Castillo, Gerente de la Junta Nacional del Café.
“En el caso peruano —y también en el de otro países andino-amazónicos, como Colombia y Ecuador— hay diversos impactos. En la Amazonía, el estrés hídrico va a tener un fuerte impacto en la cosecha de este año y del próximo y se va a sentir hasta el 2028”, refiere basándose en los datos de los primeros meses de año en cuanto a superficie de siembra. “Prevemos un 20 por ciento menos de cosecha de café este año y el próximo será peor”, señala.

El pingüino de Humboldt vive en las costas Perú y Chile. Es una especie vulnerable que ahora se está quedando sin sustento debido al calentamiento de las aguas del Océano Pacífico, donde habita. Crédito de la imagen: TimVickers/Wikimedia Commons, imagen en el dominio público.
Situación similar se vivirá en las zonas alto-andinas, afectando especialmente a cultivos de granos y tubérculos que, por lo general, se siembran a más de tres mil metros de altitud y constituyen la dieta principal de esas poblaciones. A causa del Súper Niño estarán sometidos a grandes precipitaciones y severas granizadas y heladas.
En declaraciones a medios de prensa, la Convención Nacional del Agro Peruano, afirmó que El Niño global acarreará pérdidas de más de US$3.000 millones en el sector rural, y la producción de alimentos caerá hasta en un 50 por ciento. El nuevo gobierno —presidido por la derechista Keiko Fujimori, que asumirá el 28 de julio próximo— hasta ahora no ha presentado un plan de contingencia o mitigación frente a los impactos pronosticados.
Brasil se prepara para El Niño
En Brasil, el gobierno ha buscado anticiparse a los posibles impactos de El Niño mediante la creación de una Sala Interministerial de Situación para preparar y coordinar la respuesta ante eventuales desastres asociados al fenómeno. El objetivo es coordinar las acciones de los gobiernos federales, estatales y municipales, junto con los organismos nacionales, para facilitar una rápida movilización de recursos de emergencia.
El 30 de junio, el Ministerio de Salud lanzó un paquete de medidas destinado a preparar al sistema nacional del sector para los impactos de El Niño. Entre ellas se incluye un Panel Nacional de Riesgo por Calor, que emitirá alertas de altas temperaturas con hasta cinco días de anticipación para ayudar a las autoridades a prever los riesgos y organizar los servicios de salud antes de una ola de calor.
El plan contempla inversiones por R$9.800 millones (aproximadamente US$1.920 millones) hasta 2035 para fortalecer la capacidad del sistema de salud de responder a eventos climáticos extremos.

Los incendios forestales podrían volverse más frecuentes en la Amazonía ante la ausencia de lluvias generada por el fenómeno. Crédito: Serfor/Perú, imagen en el dominio público.
Pero el climatólogo Lincoln Muniz Alves, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, considera que el país aún debe pasar de un modelo centrado en la respuesta posterior a los desastres a una cultura de prevención, resiliencia y adaptación al cambio climático.
“La acción proactiva y la preparación ante desastres son nuestras mejores herramientas para afrontar este fenómeno”, afirma.
Paulo Artaxo, profesor de física ambiental de la Universidad de São Paulo, advierte que la disminución de las precipitaciones en el norte de Brasil “podría hacer que la Amazonia sea más vulnerable a los incendios forestales”.
“El fenómeno también puede reducir el nivel de los ríos, como ocurrió en 2023 y 2024, afectando el transporte y limitando el acceso de las comunidades ribereñas, que dependen de las vías fluviales como principal medio de transporte y de abastecimiento de insumos esenciales”, explica.
Mientras tanto, se prevén precipitaciones superiores al promedio en la parte sur del continente.
El 13 de julio, el gobierno de Chile declaró el estado de emergencia en diez regiones en previsión de intensas lluvias y fuertes vientos en la zona centro-sur del país. En el norte, en cambio, se espera una sequía prolongada. Dos días después, un fuerte temporal –que aún no cesa—viene causando inundaciones en las zonas centro –norte del país, tradicionalmente muy secas.

El temporal que desde el 1 de julio azota diversas regiones de Chile, tradicionalmente secas, ha causado muertos, heridos y miles de damnificados. Crédito de la imagen: Armada de Chile/Directemar.
De acuerdo a lo informado por Alicia Cebrián, directora del Servicio de Emergencias Estatal, al mediodía del 21 de julio, hay diez personas fallecidas, 16 heridas, 2.286 damnificadas, más de mil personas en albergues y 104.200 personas aisladas en las regiones de Atacama y Coquimbo. También hay un número considerable de viviendas destruidas o con algún daño, además de cortes en el suministro eléctrico y suministro de agua potable en ciertas localidades.
Por su parte, la meteoróloga Matilde Rusticucci advierte a SciDev.Net que las lluvias intensas también podrían provocar inundaciones en la región de la Mesopotamia argentina.
“El sector ganadero se vería seriamente afectado, […] la agricultura enfrentaría dificultades para cosechar los cultivos y las personas que viven en zonas bajas podrían verse obligadas a trasladarse”, dice Rusticucci, profesora emérita de la Universidad de Buenos Aires e investigadora principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).
Subraya que la preparación frente a El Niño es indispensable, aunque señala que todavía no ha visto “medidas concretas” adoptadas en Argentina.
África se prepara para inundaciones y sequías
Históricamente, El Niño ha provocado sequías en el Sahel y el África del sur, al tiempo que ha desencadenado inundaciones en África oriental. Si este escenario se repite, los expertos advierten que se agravará la inseguridad alimentaria, afectará los medios de vida y aumentará los brotes de enfermedades en todo el continente.

Muchos países africanos son altamente vulnerables a los eventos climáticos extremos, como el súper Niño. Crédito de la imagen: Cortesía de WMO.
Obed Ogega, científico especializado en clima y responsable de gestión de programas en el Instituto Internacional para el Ambiente y el Desarrollo (IIED), con sede en Nairobi, sostiene que los gobiernos tienen muy poco tiempo para prepararse.
“Los gobiernos africanos deben poner a disposición los recursos necesarios para hacer frente a la crisis que se aproxima”, señala a SciDev.Net.
En marzo, las inundaciones repentinas registradas en Nairobi causaron la muerte de más de 30 personas y pérdidas por millones de dólares, poniendo de manifiesto la vulnerabilidad de muchos países africanos frente a los fenómenos meteorológicos extremos.
Ogega afirma que los gobiernos deben reforzar los sistemas de drenaje, las carreteras y otras infraestructuras para resistir mejor estos eventos. Explica que, en las inundaciones de Nairobi, muchas muertes se debieron al colapso de las carreteras y de los sistemas de drenaje de aguas pluviales bajo la presión de las intensas lluvias.
Asimismo, insta a los gobiernos a invertir en sistemas de alerta temprana y a trabajar con las comunidades en situación de riesgo.
“Las comunidades deben dejar de ser meras beneficiarias o víctimas para convertirse en protagonistas e impulsoras de acciones locales eficaces de adaptación al cambio climático y fortalecimiento de la resiliencia”, añade.
Peter Ofware, director de la organización sin fines de lucro Helen Keller International en Kenia, señala que la desnutrición infantil será uno de los principales problemas, “lo que requerirá esfuerzos coordinados entre diversas instituciones y organismos para implementar las intervenciones necesarias”.

La desnutrición infantil, de por sí un flagelo que azota a muchas regiones de África, podría agravarse entre las comunidades en riesgo de sufrir los efectos del Súper Niño. Crédito de la imagen: ACNUR/H. Dicko.
Oriente Medio enfrenta una posible “bancarrota hídrica”
De otro lado, Oriente Medio y el norte de África podrían enfrentar una combinación de presiones climáticas, alimentarias y económicas si El Niño se desarrolla como está previsto.
La región tiene la mayor dependencia per cápita del mundo de las importaciones de cereales. Al mismo tiempo, las continuas interrupciones del transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz han tensionado las cadenas de suministro de energía y fertilizantes.
Si El Niño afecta la producción agrícola en los principales países exportadores, es probable que los precios internacionales de los cereales sigan bajo presión, incrementando aún más la factura de las importaciones de alimentos en toda la región.
El experto iraní en recursos hídricos Kaveh Madani, director del Instituto para el Agua, el Ambiente y la Salud de la Universidad de las Naciones Unidas, afirma que muchos países de la región ya experimentan una “bancarrota hídrica”, en la que la extracción de agua supera de manera sistemática la recarga natural, causando daños duraderos a los ecosistemas y reduciendo la capacidad de adaptación frente a la variabilidad climática.
“Cuando los humedales se secan en Irak, Siria o Turquía debido a la sequía, sus países vecinos también sufren las consecuencias”, explica Madani, destacando el carácter interconectado de los impactos del cambio climático.
“Hemos construido nuestras ciudades, definido la capacidad de nuestros embalses y la altura de nuestras represas suponiendo que el sistema climático era estable. Y no lo es, y por eso no estamos preparados”, añade.
“Necesitamos tanto infraestructura física –como represas– como infraestructura institucional, es decir, políticas públicas, además de una coordinación eficaz entre los sistemas de alerta temprana y de evacuación, basada en una buena gobernanza y una infraestructura adecuada”, precisa.
“Redes de protección” para Asia
Desde Singapur, Paul Teng, investigador senior visitante especializado en cambio climático en el Instituto ISEAS–Yusof Ishak, indica que gran parte del gasto público se ha desviado para hacer frente a la crisis de los combustibles desencadenada por el conflicto en Medio Oriente.
“La mayor amenaza que el pronosticado ‘Súper Niño’ representa para la agricultura del sudeste asiático proviene de las alteraciones previstas en la disponibilidad de agua y de los picos de temperatura”, señala.

El arroz es un cultivo de subsistencia y comercial muy importante en Asia, por lo que la anunciada reducción de producción por efectos del Súper Niño provocará una mayor inflación en muchos países de ese continente. Crédito de la imagen: Ranak Martin/CGIAR, bajo licencia Creative Commons CC BY-NC-SA 2.0 Deed.
Añade que Indonesia, Filipinas, Tailandia y Vietnam esperan una reducción de la producción de arroz en la próxima temporada, lo que probablemente provocará aumentos de precios y una mayor inflación de los alimentos.
Para Teng, “el problema no es solo el clima”. “Nos enfrentamos a una crisis múltiple que se acerca a una tormenta perfecta debido a los acontecimientos del último año”, afirma, en referencia al aumento del precio de los fertilizantes y sus consecuencias sobre las economías rurales.
Por ello, sostiene que los gobiernos del sudeste asiático deberían preparar “redes de protección social más amplias para amortiguar el impacto de la inseguridad alimentaria en los hogares afectados”.
B. L. Madhavan, físico e investigador de la atmósfera del Laboratorio Nacional de Investigación Atmosférica de la India, opina que los sistemas de alerta temprana deberían adoptar un “enfoque multiamenaza”, porque El Niño influye en fenómenos como el calor extremo, la calidad del aire, el riesgo de incendios forestales, la disponibilidad de agua, el precio de los alimentos y la salud pública.
Este artículo fue producido por la edición de SciDev.Net Global y complementado con reporteo adicional para América Latina por Zoraida Portillo
