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Mientras que en las Américas hay más de 1,6 millones casos de COVID-19 y se registran cerca de 86.000 muertes (al 4 de mayo), la región del Caribe atraviesa las primeras etapas del brote, manifestándose transmisión comunitaria solo en la República Dominicana, y más de mil casos notificados en Cuba.

En los 23 países y estados del Caribe, se registran alrededor de 15.500 casos confirmados y poco más de 600 muertes, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), al 8 de mayo.

Para esta organización internacional, la mayor preocupación ante el avance de la pandemia está centrada hoy en Haití. “Aunque se han notificado solo 100 casos y 11 muertes, un tercio es de transmisión local, y la probabilidad de una propagación mayor en las próximas dos semanas es extremadamente alta ya que hay 55.000 haitianos que están regresando de República Dominicana, donde hay transmisión comunitaria”, dijo la directora de la OPS, Carissa Etienne, en reunión informativa de prensa el 5 de mayo sobre la situación de COVID-19 en las Américas, por plataforma virtual, en la que participó SciDev.Net.

La especialista señaló que de más de un centenar de puntos de contacto entre Haití y República Dominicana solo cinco están monitoreados. “Creo que esto complicará aún más la falta de disponibilidad de suministros. Quisiera alertar sobre una crisis humanitaria inminente allí”, expresó Etienne.

“Creo que esto [poco monitoreo de puntos de contacto entre Haití y República Dominicana] complicará aún más la falta de disponibilidad de suministros. Quisiera alertar sobre una crisis humanitaria inminente allí”

Carissa Etienne, directora OPS


La necesidad de aumentar la cantidad de pruebas de diagnóstico de COVID-19 es otro desafío que Haití —al igual que otros países de las Américas y del Caribe— debe resolver según la OPS. Sobre 12 millones de haitianos se realizaron apenas 600 test (al 5 de mayo).

“Ese aumento nos va a dar un cuadro más claro de cómo anda el brote en cada país”, afirmó Marcos Espinal, director del Departamento de Enfermedades Transmisibles de la OPS. En Centroamérica, algunos países solo efectuaron 400 o 500 pruebas, mientras Chile y Perú por millón de habitantes llevan realizadas más de 11.000 pruebas, con cerca de 8.000 en Panamá.

"La mayoría de los países de esta subregión aún se encuentran en las primeras etapas de los brotes. Seguimos las cifras diariamente y nos mantenemos alerta para detectar cualquier cambio en las tendencias sobre los casos nuevos”, agregó Etienne. La directora también informó que “los pequeños Estados insulares han implementado medidas de salud pública muy estrictas (…) lo que está teniendo un impacto positivo en la desaceleración de la propagación dentro de sus fronteras”.

Otros retos que afrontan los países del Caribe son la escasez de auxiliares de enfermería y especialistas médicos, de equipos de protección personal, y de medidas de salud pública. Todo confluye en obstaculizar los esfuerzos de los países para realizar el seguimiento de contactos y gestionar la cuarentena en pacientes, dijo a SciDev.Net Yitades Gebre, representante de la OPS en Barbados y Caribe Oriental.

Para Pablo Méndez Lázaro, del Departamento de Salud Ambiental de la Universidad de Puerto Rico, “muchos países del Caribe han enfrentado retos sustanciales para llevar a cabo un sistema epidemiológico exitoso. Sin embargo, a diferencia de los países templados del Norte (tanto en América como en Europa), los sistemas de salud en el Caribe no colapsaron (al 7 de mayo). En mi opinión, la combinación entre el distanciamiento social, la educación y las variables ambientales han jugado un papel importante”, dijo a SciDev.Net.


Haití y RP en su región.jpg
El avance de la enfermedad preocupa en Haití, entre otras cosas, porque en República Dominicana ya se registra transmisión comunitaria. En la imagen se identifican ambos países en su ubicación regional.
Crédito de la imagen: Adaptación a partir de TUBS / Wikimedia [CC BY-SA 3.0].
 
Responsable de un proyecto de la NASA basado en el monitoreo de calidad del aire para mejorar la salud y el bienestar en el Caribe, Méndez Lázaro explicó que “a pesar de que la evidencia científica sugiere que las variables ambientales afectan la supervivencia del virus —lo que podría significar una disminución en el ritmo de contagio en el Caribe en el próximo verano—, la baja inmunidad de la población ante el virus circundante, la ausencia de una vacuna y la falta de un tratamiento efectivo mantendrán los contagios y las infecciones”.

Méndez Lázaro agregó que ya hay evidencia científica de que la mortalidad asociada a COVID-19 aumenta entre 15 y 20 por ciento en aquellas ciudades y países que tiene alta contaminación atmosférica, y “se convierte en un factor de riesgo adicional”.

Pero el desafío mayor que parece afrontar la región del Caribe es cómo morigerar el impacto en los sistemas de salud derivado del empeoramiento de su economía. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) estima que los países del Caribe gastan entre 1 y el 4 por ciento de su PIB para enfrentar al COVID-19.

La presión económica por reanudar las actividades regulares y flexibilizar las medidas de distanciamiento social se intensifican. Pero para Jarbas Barbosa, subdirector de la OPS, avanzar en esa dirección requiere “no solo contar con indicios claros de que se ha controlado la transmisión sino también tener muy bien planificado un proceso de transición”. Sostiene que debería comenzarse con el restablecimiento de los servicios más esenciales, y monitorearse en paralelo la cantidad de nuevos casos y de fallecimientos, para detectar brotes, supervisando la tasa de ocupación de camas y de respiradores.

“De aumentar las tasas de transmisión, hay que estar preparados para restablecer las medidas de distanciamiento social”, dijo Etienne.

“Las medidas de mitigación y de contención funcionan y deben seguir siendo reforzadas. Definitivamente vamos a estar afectados, porque el mundo no ha escapado de esto. Pero es importante no bajar la guardia para poder minimizar el impacto del brote y las muertes”, opinó Espinal.

Esteban Ortíz Prado, especialista en salud pública y global de la Universidad de las Américas, en Quito (Ecuador), afirma que el reto mayor es mejorar las capacidades de atención comunitaria. “Tenemos que pasar de una atención curativa a una atención preventiva, que la salud privada y la salud pública se articulen en los países de la región, donde el sector privado solo cura y no previene”, dijo a SciDev.Net.

Enlace a la tabla con casos de COVID-19 en las Américas de OPS.