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En Argentina y Chile el cáncer ya superó a las enfermedades cardiovasculares como principal causa de muerte, igual que ocurre en países ricos y a diferencia de lo que aún se registra en países pobres, donde las cardiopatías siguen provocando la mayoría de las muertes. Según un estudio internacional, este hallazgo en países de medianos ingresos —como los latinoamericanos citados— marca una tendencia que, de continuar, podría hacer que que en las próximas décadas el cáncer sea la principal causa de muerte en todo el mundo.

El estudio, denominado PURE, es un trabajo hecho durante 10 años con datos de más de 160.000 personas de entre 35 y 70 años de 21 países. En base a esta información, la investigación publicada en The Lancet identificó una “transición epidemiológica” en países de medianos ingresos y sus autores sugieren que países pobres pueden seguir ese patrón.

Entre otros datos, el trabajo consideró que la tasa de la mortalidad cardiovascular es alta en los países de ingresos bajos (43 por ciento) —frente a 41 por ciento en los países de ingresos medios y de 23 por ciento en países ricos— y que no se debe a factores de riesgo usuales como consumo de tabaco, hipertensión, diabetes y obesidad, “sino al bajo nivel educativo, la contaminación del aire o la dieta”, destacó Gilles Dagenais, investigador de la Universidad Laval (Canadá) y coautor del trabajo.

“Argentina y Chile mejoraron el trabajo sobre la prevención de las enfermedades cardiovasculares, acorde a un aumento de su producto bruto nacional, lo que los empata con países de ingresos altos”.


Respecto de las muertes por cáncer, el estudio señaló que en los países de altos ingresos esta enfermedad explica la mayoría de los fallecimiento (55 por ciento), pero es menor en los países de medios y bajos ingresos (30 y 15 por ciento, respectivamente).

Sin embargo, en cuatro países medios sí es el cáncer la causa preponderante de muerte, entre ellos Argentina y Chile (también se incluyeron datos de Brasil y Colombia). “Son países que siguieron los mismos patrones de cambios de enfermedad cardiovascular a cáncer: un descenso marcado de lo cardiovascular, y pequeñas o insignificantes cambios en el cáncer. La buena noticia es que la reducción de las enfermedades cardiovasculares se da en poblaciones de mediana edad”, agregó Dagenais.

En ese sentido, Argentina y Chile mejoraron el trabajo sobre la prevención de las enfermedades cardiovasculares, acorde a un aumento de su producto bruto nacional, lo que los empata con países de ingresos altos. Para el cardiólogo argentino Daniel Flichtentrei, director del portal de información médica Intramed, “estos estudios epidemiológicos rigurosos aportan información muy valiosa para la salud pública”. Sin embargo, pidió no olvidar las condiciones subyacentes a los índices: “La pobreza y las dificultades de acceso a la asistencia de la salud son los determinantes mayores de lo que estas investigaciones muestran, "las causas de las causas"”.

En ese sentido, Flichtentrei, que no participó del estudio, cree que el deterioro en las condiciones de vida y acceso a la salud en países como Argentina en los últimos cuatro años puede haber hecho retroceder los números que la muestran junto con Chile en el mismo combo que los países de ingresos altos.

En la investigación también se incluyeron datos de Perú, Ecuador y Uruguay, pero no de manera consistente, algo que esperan revertir en próximas oportunidades.

Para Flichtentrei, “el cáncer en sus formas más prevalentes es tan prevenible como las otras. Los avances en la prevención el tratamiento de las patologías cardiovasculares han resultado más efectivos que los del cáncer por el momento. Muchos tratamientos oncológicos son de alta eficacia pero otras innovaciones solo han mostrado resultados menores con costos exorbitantes”.

Enlace al artículo en The Lancet.

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