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Un estudio que analizó fórmulas de leche en polvo para bebés comercializadas en la región detectó la presencia de Cronobacter sakazakii, una bacteria que puede enfermar y producir la muerte de niños prematuros o con el sistema inmune debilitado. A diferencia de casos de contaminación anteriores ocurridos en la región, los microorganismos hallados ahora son resistentes a antibióticos de uso común.
 
Esta bacteria puede llegar a la fórmula durante la elaboración del polvo en la fábrica porque “no es posible producir polvo estéril”, según explican documentos al respecto elaborados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) anteriormente. Además, “durante la preparación de la leche, las prácticas de manejo inapropiadas pueden exacerbar el problema”, agrega. En particular, hace referencia a una deficiente limpieza de manos o recipientes, o a la conservación a temperaturas incorrectas.
 
En 1958 en Reino Unido y luego en la década del 80 en Estados Unidos y los Países Bajos se registraron casos de meningitis y muertes en bebés que finalmente se asociaron a las fórmulas de leche en polvo. Mayores investigaciones determinaron que la causa era la contaminación del alimento con Cronobacter sakazakii, un microorganismo de una familia de bacterias que no había sido descrita.
 
En el organismo, esta bacteria puede causar infección en la sangre (septicemia) o meningitis, especialmente en niños menores de seis meses y prematuros, ya que su sistema inmune aún no se ha desarrollado completamente o está debilitado.
 
Que no existan brotes de meningitis no necesariamente significa que la bacteria no está presente en las fórmulas”, dijo a SciDev.Net Julio Parra, académico del Departamento de Nutrición y Salud Pública de la Universidad del Bío-Bío, en Chile, y líder del estudio publicado en el Journal of Food Protection. La correcta preparación de la leche elimina casi en su totalidad el patógeno, el que necesita estar presente en determinada concentración para hacer daño.

“El Cronobacter tiene una alta letalidad, y los niños que se enferman y no mueren quedan con secuelas neurológicas”.

Julio Parra, Departamento de Nutrición y Salud Pública, Universidad del Bío-Bío (Chile)

 
Además, Parra destacó que la falta de estudios sobre la presencia del Cronobacter es un problema ya que este conocimiento es necesario para poder tomar medidas adecuadas a nivel país. El Instituto de Salud Pública de Chile solo nombró al Cronobacter como patógeno de interés hace un par de años, ejemplifica el especialista.
 
Para realizar la medición los científicos estudiaron 128 muestras de tres tipos de fórmulas de leche: para prematuros; niños de 0 a 6 meses; y de 6 a 12 meses de edad. El estudio incluyó cuatro marcas que se comercializan en Chile y que son producidas en este mismo país, además de México, Holanda y Brasil.
 
Del total de muestras analizadas, 47,6 por ciento contenía Cronobacter sakazakii por encima de los rangos permitidos por la regulación sanitaria alimentaria chilena. Las marcas afectadas son producidas específicamente en Chile y México. Esta última se comercializa además, en gran parte del continente. Asimismo, estas bacterias eran resistentes a algunos antibióticos, como la ampicilina y la cefotaxima, incluso más que lo que ya se había detectado en estudios anteriores.
 
“Esto es preocupante porque la resistencia es frente a antibióticos de primera línea, que son utilizados en niños hospitalizados”, destacó el investigador.
 
La Cronobacter sakazakii pueden sobrevivir en las fórmulas lácteas en polvo durante largos períodos, incluso por un año. Por ello, en 2007, luego de varios casos y reuniones de expertos, la Organización Mundial de la Salud elaboró recomendaciones para disminuir la presencia de la bacteria al preparar la leche tanto en hospitales (para niños internados) como a nivel doméstico.
 
Además de la limpieza de manos y utensilios, el polvo debe ser disuelto en agua a 70°C y solo luego ser temperada para su consumo. Si la leche queda preparada se puede consumir únicamente durante las dos horas siguientes y solo si fue refrigerada a menos de 5° Celsius. En 2010, y tras una publicación que demostraba la presencia de Cronobacter en fórmulas importadas a Argentina, el código alimentario de ese país fue modificado y desde entonces obliga a verificar la ausencia de la bacteria en todas las leches en polvo. Ya en 2005 la autoridad sanitaria argentina había ordenado el retiro del mercado de uno de estos productos contaminados. El episodio volvió a repetirse en 2015.
 
Debido a la aparición de estos casos, en Argentina también se hacen monitoreos en los hospitales donde ha habido caso de gastroenteritis necrotizante en neonatos, dice a SciDev.Net María Rosa Viñas, especialista del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud Doctor Carlos G. Malbrán” y quien no fue parte del estudio. “Algunas empresas lácteas también están haciendo su propio control”, agregó. 
 
En tanto, en 2012, por primera vez se identificó la bacteria en un producto fabricado en Chile. Y en 2017 el Ministerio de Salud de ese país levantó una alerta al encontrarse el patógeno en dos marcas de leche.
 
“El Cronobacter tiene una alta letalidad, y los niños que se enferman y no mueren quedan con secuelas neurológicas”, explicó Julio Parra.
 
En Brasil no han habido informes de brotes de Cronobacter, lo que puede estar relacionado con el control del producto durante la preparación, dice a SciDev.Net Rosana Siqueira, académica de la Facultad Integrada Metroplitana de Campinas - DeVry, Metrocamp y quien no fue parte del estudio.
 
“Una de las medidas adoptadas fue especificar en la etiqueta del producto que la preparación debe ser con agua a 70°C, además de lavar manos y utensilios antes y después del proceso”, detalló la especialista. A ello se suma que la legislación de ese país comenzó a requerir el control de Cronobacter en todas fórmulas infantiles. 

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