Por: Luisa Massarani
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[RECIFE, SciDev.Net] “No es momento de estar callado; es momento de alzar la voz”, dijo Sudip S. Parikh, director ejecutivo de la Asociación de EE. UU. para el Progreso de la Ciencia (AAAS) y editor ejecutivo de la familia de revistas Science, durante su presentación en la Reunión Anual de la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia, realizada del 13 al 19 de julio, en Recife, Brasil.
Hijo de inmigrantes indios que trabajaron en plantas textiles y de fabricación de muebles de Carolina del Norte, Parikh completó sus estudios de grado en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, primero como periodista antes de especializarse en ciencias de los materiales. Parikh ha pasado más de dos décadas en la intersección de la ciencia, la política y los negocios.
En entrevista con SciDev.Net habló sobre su visión de la ciencia, la situación actual de la ciencia en Estados Unidos y su visita a Brasil.
¿Cómo puede impactar en el Sur Global la actual situación de la ciencia en Estados Unidos?
Desafortunadamente, impacta de muchas formas. La más simple es la colaboración. Científicos de EE.UU. a nivel individual colaboran con sus pares en el Sur Global. Las interrupciones que estamos viendo en la financiación para la ciencia del clima, las enfermedades infecciosas y la diversidad son parte de las colaboraciones que tenemos entre científicos individuales en EE.UU. y en otros países. Esa es una de las formas. La segunda es que hay algunas áreas de énfasis donde las cosas se han visto cuestionadas. Por ejemplo, trabajamos mucho en ensayos clínicos en Sudáfrica junto con colegas de ese país y, debido al cambio en la forma en que realizamos la contratación, hubo una pausa en la financiación. Ahora se ha reanudado, lo cual es una buena noticia, pero todas esas pausas y transiciones desafiantes se acumulan y generan incertidumbre. Por último, los desafíos a la financiación en EE.UU. también se están extendiendo a los científicos asociados de todo el mundo que reciben fondos directamente del gobierno federal estadounidense. Por ejemplo, la financiación para actividades de vigilancia de enfermedades infecciosas se ha enfrentado a recortes y cancelaciones. Esto también es un desafío para nuestros socios. Algunas de esas cosas han regresado, pero la incertidumbre relacionada con la transición es perjudicial para el liderazgo estadounidense. Aún no se han hecho grandes recortes en el presupuesto para ciencias; el Congreso tendría que hacerlo. Aún no han actuado, así que vamos a intentar contrarrestarlo. Pero en este momento es un verdadero desafío.
¿Qué papel puede desempeñar la AAAS para abordar la situación de la ciencia en Estados Unidos?
La AAAS tiene un gran papel a desarrollar en Estados Unidos. He testificado un par de veces ante el Congreso en los últimos meses, con la esperanza de contribuir a explicarle a los congresistas el valor de la ciencia estadounidense y del liderazgo de Estados Unidos, y creo que estamos teniendo cierto éxito. Si prestamos atención, incluso en ambos lados del espectro político, hay apoyo a la ciencia. También estamos analizando la investigación básica y aplicada financiada por el gobierno federal estadounidense. Estas funciones son importantes porque aportan los datos para el debate. Además, como organización, en la AAAS queremos asegurarnos de que, a medida que vamos por el mundo, hablemos de las medidas que estamos tomando para cambiar esa incertidumbre en Estados Unidos, un proceso que aún continúa.
¿Por qué venir a la Conferencia Anual de la Asociación Brasileña para el Progreso de la Ciencia?
Hay relaciones que necesitamos forjar. Es bueno tener relaciones en todo el mundo. Y es aún mejor tenerlas en persona para desarrollarlas después. Parte de lo que quería hacer era simplemente conocer a las personas. La segunda parte era aprender lecciones sobre cómo fortalecer las iniciativas en los próximos años. Por ejemplo, en Brasil, he aprendido que los estados financian mucha ciencia a nivel estatal. En São Paulo, en particular, el 1 por ciento de sus ingresos se destina a investigación y desarrollo. Esto es notablemente vanguardista y es un modelo que podría ser valioso en Estados Unidos. También me ha inspirado la resiliencia de la ciencia brasileña en los últimos cuatro años [durante el mandato del expresidente Jair Bolsonaro]. Creo que es más importante que nunca que la AAAS hable con la comunidad internacional sobre lo que realmente están atravesando los científicos en Estados Unidos.
En 2024-2025, usted presidió el Grupo de Trabajo sobre una Visión para la Ciencia y la Tecnología Estadounidenses (VAST, en su sigla en inglés), una iniciativa del Comité de Acción Científica y Tecnológica. ¿Podría contar sobre esta experiencia, las principales lecciones aprendidas y cómo se ajusta a la situación actual?
Le damos mucho crédito a Vannevar Bush, quien fue asesor científico del presidente Roosevelt en la década de 1940 y ayudó a diseñar el organigrama científico estadounidense. Tenía dos ideas profundas. Una era que deberíamos invertir en ciencia tanto en tiempos de paz como en tiempos de guerra.
La segunda era que la ciencia debería ser financiada por el gobierno federal, pero debería implementarse en instituciones de educación superior donde se pudiera aprender e investigar al mismo tiempo. Y de ahí proviene nuestra forma actual de pensar sobre los estudiantes de posgrado y los posdoctorados que trabajan en ciencia. Son realmente valiosos. Pero en los últimos 80 años hemos construido sobre eso muchas cosas y el mundo ha cambiado.
En 1945 no había naciones similares. Ahora, varios países hacen muchas inversiones en ciencia. Brasil, China y Europa están invirtiendo en ciencia. ¿Qué significa esto para nuestra estrategia? ¿Qué implica que hoy la industria estadounidense invierta en ciencia y tecnología mucho más dinero que el gobierno federal? ¿Qué implica que tantos de nuestros científicos sean inmigrantes? Por eso, quisimos reunirnos y analizarlo como una nueva forma de describir la organización que tenemos hoy y presentar una visión de cómo debería ser en el futuro. Reuní a unas 70 personas de todo el país, entre ellas rectores de universidades, directores ejecutivos de empresas, estudiantes de posgrado, científicos de la industria…
“Si no presentamos una visión de lo que es posible, entonces todos querrán hacer lo más fácil: reducir los impuestos, no gastar dinero en ciencia, invertirlo en otra cosa. Creo que todos los países deberían pensar en qué queremos lograr en los próximos 20 años”.
Sudip S. Parikh, director ejecutivo de la Asociación de EE.UU. para el Progreso de la Ciencia (AAAS)
Crédito de la imagen: Jardel Rodrigues/SBPC.
A lo largo de dos meses, intentamos identificar tres recomendaciones clave para la organización. Notamos que debería aplicarse a todos los ámbitos estadounidenses, no solo a las universidades. Con esto quiero decir que tenemos más científicos e ingenieros en la industria que en el mundo académico. ¿Cómo podemos aumentar la financiación para la ciencia federal y, al mismo tiempo, asegurarnos de contar con la política fiscal adecuada para que un descubrimiento se convierta en un producto o en un tratamiento? Hicimos tres recomendaciones para lograrlo. La primera se centró en la carga fiscal y la carga de las responsabilidades administrativas.
En cuanto a los impuestos, se trataba principalmente de la industria y de garantizar que se les reconociera su inversión para ahorrar impuestos. Del lado de los científicos, queríamos asegurarnos de que no tuvieran tanta carga administrativa. Casi la mitad del tiempo de los científicos se dedica a rellenar formularios y realizar tareas administrativas. Las recomendaciones consistían en mejorar la política fiscal y eliminar parte de la carga administrativa. El segundo conjunto de recomendaciones se centraba en la fuerza laboral, en las personas. ¿Cómo vamos a garantizar que contamos tanto con el talento local nacido en Estados Unidos y que provenga de todas partes del país? En Estados Unidos, muchos de nuestros científicos provienen de la costa este y oeste.
Pero tenemos un talento enorme en el centro del país, tanto en el sur como en el norte: ¿Cómo podemos atraerlos a todos? Estábamos diseñando una estrategia para ello. La segunda parte era cómo asegurarnos de seguir siendo un referente para grandes científicos de todo el mundo. La polinización cruzada es fundamental. Incluso si vienen solo por poco tiempo y luego regresan a su país de origen, contribuyen a la cultura y al ambiente de la actividad científica estadounidense. La tercera recomendación fue sobre el dinero. Necesitamos la inversión federal en ciencia, porque ahí es donde reside el descubrimiento básico. Todo esto se completó en enero de este año, antes de que asumiera el nuevo presidente.
Ha habido desafíos. Y esto ha dado lugar a un debate sobre cómo será la visión futura de la ciencia, y la administración coincide con muchas de las propuestas. La idea que mencioné sobre los impuestos, de reducir la carga fiscal si se está dispuesto a invertir en ciencia, se incorporó al primer proyecto de ley importante del presidente Trump. De hecho, ya se ha implementado. En cuanto a la carga administrativa, la administración ha creado un grupo de trabajo para entender cómo reducirla para los científicos. Algunas de esas recomendaciones incluso le gustan al presidente.
A este presidente no le gustan las recomendaciones relacionadas con la migración y el dinero, así que seguiremos insistiendo en su importancia y abogando por ellas. Necesitamos un marco que muestre que no solo hacemos lo que le gusta a un partido político. Este marco me permite hablar positivamente sobre el futuro; es necesario poder hacerlo. En mi opinión, si queremos que un país avance, primero debemos presentar una visión de lo que es posible. Es posible erradicar el VIH ahora mismo. Tenemos las herramientas para hacerlo, al igual que erradicamos la viruela.
Tenemos el poder de erradicar la hepatitis C. Contamos con los tratamientos para lograrlo. Tenemos la capacidad de ir a Marte si queremos. Si no presentamos una visión de lo que es posible, entonces todos querrán hacer lo más fácil: reducir los impuestos, no gastar dinero en ciencia, invertirlo en otra cosa. Creo que todos los países deberían pensar en qué queremos lograr en los próximos 20 años.
Este artículo fue producido por la edición de América Latina y el Caribe de SciDev.Net.
