13/08/26

Urge ponerle atención al impacto sanitario de la migraña

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En América Latina, la migraña afecta al 9,3 por ciento de las personas. Crédito de la imagen: Magnific. La imagen ha sido recortada.

De un vistazo

  • Revisión de estudios internacionales subraya la baja atención sanitaria a la migraña
  • En América Latina afecta al 9,3 por ciento de las personas
  • Pese a ser muy discapacitantes, hay pocos neurólogos y bajo acceso a fármacos esenciales

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[CIUDAD DE MÉXICO, SciDev.Net] A pesar de que la migraña es uno de los trastornos neurológicos más comunes en el mundo, en muchos países en desarrollo, incluidos los de América Latina y el Caribe, su diagnóstico suele ser infradiagnosticado, subtratado y de bajo nivel de prioridad para gobiernos y médicos, lo que se traduce en una cruda realidad para quien la padece: una buena atención depende dónde viva.

Esta es la conclusión de un número especial de la revista Cephalalgia que contiene 13 artículos sobre la atención de la migraña en distintos países del mundo y en cuya editorial se hace un llamado para poner atención a esta enfermedad.

Este trastorno afecta a más del 40 por ciento de la población mundial y a 9,3 por ciento de personas en América Latina. Es 3.25 veces más común en mujeres que en hombres debido, principalmente, a las fluctuaciones hormonales que ellas tienen a lo largo de su vida.

Aunque no se conoce su causa exacta, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la migraña sucede cuando se liberan sustancias inflamatorias que provocan dolor alrededor de los nervios y vasos sanguíneos de la cabeza. Debido a que suele generar episodios de dolor de entre 4 y 72 horas y se acompaña de náuseas, vómitos y sensibilidad a la luz y al ruido, lo que la vuelve una enfermedad altamente discapacitante.

Los 13 artículos de la revista analizan cómo se atiende la migraña en distintos países y regiones: India y Sri Lanka, América Latina, el Caribe, Europa del Este, África subsahariana, la región más amplia de Oriente Medio y Norte de África (MENA), el Golfo Árabe y Australia.

Prevalencia de la migraña en seis países incluidos en el artículo publicado en Cephalalgia.

En todos ellos destacan situaciones similares: no hay consenso sobre cuánta discapacidad causa la migraña y hay poca inversión para estudiarla. Además, el trastorno aparece en un lugar bajo en la lista de prioridades nacionales de salud, y faltan profesionales que sepan identificarla y abordarla de manera eficaz.

Además, advierten que hay un problema de acceso a tratamiento. A pesar de que la OMS ha difundido las listas de medicamentos esenciales para su tratamiento —los triptanes, por ejemplo— en muchos lugares, “simplemente están ausentes de los formularios nacionales o no están disponibles. El resultado es el mismo: un tratamiento eficaz permanece fuera de su alcance”, dicen los autores de la editorial.

“El criterio diagnóstico de la migraña está basado en lo que dicen las personas, pero no hay un número, imagen o examen que lo muestre, por eso es más difícil de comprender”, dijo a SciDev.Net el neurólogo Mario Peres, investigador brasileño, presidente de la Sociedad Internacional de Cefaleas y autor principal de la editorial.

Entre las conclusiones de este número, Peres destaca que atender la migraña no depende sólo de los recursos, sino también de la cultura: cómo se nombra, se comprende, oculta o trata la migraña está moldeado tanto por el lenguaje, la creencia, el género como por los sistemas de salud.

“Poner atención en los aspectos culturales también implica investigar las influencias lingüísticas (…) Si decimos ‘este trabajo me causa dolor de cabeza’ o ‘mi hijo me da dolor de cabeza’, se entiende la enfermedad como algo trivial o un asunto externo. Se quita el problema y el dolor se va, cuando no es así”, agrega.

“El criterio diagnóstico de la migraña está basado en lo que dicen las personas, pero no hay un número, imagen o examen que lo muestre, por eso es más difícil de comprender”.

Mario Peres, presidente de la Sociedad Internacional de Cefaleas

En uno de los artículos de la colección, que aborda el acceso a tratamiento de la migraña en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú y México, con base en datos epidemiológicos y de sistemas sanitarios, los autores concluyen que la proporción de especialistas en neurología es críticamente baja (1,47 por cada 58.000 habitantes en promedio) y concentrada en zonas urbanas.

Además, explican que la formación médica sobre el dolor de cabeza sólo dura en promedio de dos a cuatro horas. El uso de los triptanes varía drásticamente entre el 0,14 por ciento en México al 23 por ciento en Perú, mientras que los medicamentos anti-CGRP —fármacos que bloquean la molécula CGRP, implicada en la amplificación del dolor— siguen restringidos a la atención sanitaria privada.

“Solo el 2,6 por ciento de los pacientes brasileños [con migraña] elegibles reciben terapia preventiva (como fármacos anti-CGRP, neuromoduladores o antidepresivos). Los pacientes rurales enfrentan tiempos de espera de tres a cinco años para recibir atención especializada, en comparación con el acceso inmediato en el sector privado urbano. La utilización de urgencias sigue siendo alta, con 179.618 visitas relacionadas con migrañas en México (2013–2022)”, afirman los autores.

Abimael González Hernández, investigador del Instituto de Neurobiología de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien no participó en la colección, coincide en que la migraña es un problema de salud pública que no ha recibido una prioridad proporcional a su carga real.

“La migraña no suele asociarse con mortalidad ni con secuelas visibles, a diferencia de un accidente cerebrovascular. Sin embargo, su impacto en calidad de vida, productividad, vida familiar y salud mental es enorme. Por ello, la migraña debería ocupar una posición más alta en las agendas nacionales de salud pública”, señala González Hernández.

El impacto de la migraña

Para Miguel Pagano, investigador del Instituto Universitario de Ciencias de la Salud, en Argentina, quien ha hecho estudios sobre el impacto de la migraña en la población estudiantil, urge poner atención a la enfermedad porque disminuye el rendimiento académico de los futuros profesionales.

“La migraña no es un simple dolor de cabeza; es una patología neurobiológica altamente invalidante que afecta la concentración, altera los patrones de sueño y puede condicionar la preparación de exámenes”, dijo a SciDev.Net.

Además, en América Latina, donde muchos estudiantes tienen trabajos informales, largos tiempos de traslado, irregularidades alimentarias y presiones psicosociales, “el ausentismo recurrente y la pérdida de productividad a causa de la migraña pueden generar un impacto silencioso que comprometería tanto la retención universitaria como el potencial técnico y científico de la región”.

“La migraña afecta la capacidad de estudiar, trabajar, cuidar a otros, participar en la vida familiar y mantener relaciones sociales. Muchas personas no necesariamente faltan al trabajo, pero trabajan con dolor, náusea, fotofobia, dificultad de concentración o fatiga, lo que genera presentismo y bajo rendimiento”, aseguró González.

Otro problema asociado es la accesibilidad irrestricta a fármacos analgésicos de venta libre sin supervisión médica, lo que propicia un alto índice de automedicación crónica, que, según las observaciones de Pagano, supera el 75 por ciento de los casos que buscan atención.

Las propuestas de los especialistas para atender la precariedad de la atención de la migraña incluyen una mayor formación médica sobre el trastorno, campañas informativas para desmitificarlo, evitar la “normalización” del dolor y advertir sobre los riesgos de la automedicación.

Además, se requiere investigación. De acuerdo con González, en Latinoamérica faltan estudios epidemiológicos nacionales y regionales actualizados sobre prevalencia, discapacidad, costos directos e indirectos y retrasos en el diagnóstico. Y se requiere más investigación sobre servicios de salud: qué rutas siguen los pacientes, cuántos llegan a atención especializada, qué tratamientos reciben y qué barreras enfrentan.

También es importante fortalecer la investigación básica. “Si la región quiere participar activamente en el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas, necesita financiar grupos de investigación enfocados en el estudio de la fisiopatología de la migraña”, dijo González.

Este artículo fue producido por la edición de América Latina y el Caribe de SciDev.Net