23/07/25

Pueblos afrodescendientes manejan sus tierras de forma sostenible

Members in of the Afro-descendant community in mangrove roots.
Aldeanas afrodescendientes en Colombia. Crédito de la imagen: Conservation International.

De un vistazo

  • La deforestación es porcentualmente menor en tierras administradas por afrodescendientes
  • También almacenan gran cantidad de carbono y albergan especies amenazadas
  • Tierras de afrodescendientes ocupan menos del uno por ciento del territorio en sus países

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[RIO DE JANEIRO, SciDev.Net] A pesar de que ocupan menos del uno por ciento del territorio total de sus países, las tierras de pueblos afrodescendientes en Brasil, Colombia, Ecuador y Surinam exhiben entre 29 a 55 por ciento menos pérdida forestal que otros lugares con bosques.

Así lo afirma un estudio publicado el martes 22 en Nature Communications Earth & Environment, conducido por investigadores de la ONG Conservación Internacional y de otros institutos de los Estados Unidos, como el Smithsonian y el Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT), cuyos resultados fueron presentados por sus autores en una conferencia de prensa.

Los pueblos afrodescendientes disponen de un total de 9,9 millones de hectáreas de tierra reconocida y con derecho de gestión en esos países, una porción pequeña en comparación al total de un mil millones de área de los cuatro países amazónicos juntos.

Sin embargo, esas tierras poseen una gran cantidad de biodiversidad a nivel global y de alta densidad de carbono irrecuperable, o sea, que está altamente concentrado en el bosque y que demoró mucho tiempo en almacenarse. Si fuera liberado a la atmósfera, debido a la degradación forestal, su recuperación demoraría cerca de 30 años.

“Mientras que una de cada cuatro personas en América Latina se identifica como afrodescendiente y vive en ecosistemas cruciales para combatir el cambio climático, sus voces y experiencias no han sido suficientemente consideradas en foros globales y nacionales de decisión”, advierte Sushma Shrestha, científica social de Conservación Internacional y primera autora del estudio.

“La mayor ganancia de este estudio es que no miremos a los afrodescendientes sólo como beneficiarios o impactados por el cambio climático, sino como verdaderos guardianes de los bosques”.

Marina Marçal, representante de Waverley Street Foundation.

El análisis consideró datos espaciales, estadísticos e históricos.

Las porciones de territorio en las orillas o fuera de áreas de protección ambiental (AP), como parques nacionales, tuvieron 55 y 36 por ciento menos deforestación, respectivamente, las tasas más significativas.

“Las razones para eso podrían estar relacionadas con la extensión y la fuerza de los derechos sobre los territorios”, informa Shrestha. “Pueden tener autoridad más fuerte y clara para tomar decisiones plenas sobre sus tierras, incluida la implementación de prácticas de gestión sostenible”.

Además, las áreas dentro de zonas de protección ambiental registraron 29 por ciento menos destrucción. Más de la mitad de las AP superpuestas a tierras de afrodescendientes estaban gobernadas por agencias federales o nacionales.

Según los autores, esto sugiere que los residentes pueden tener solamente el derecho de gestión, pero no son los dueños, lo que suele debilitar la gobernanza.

Fotografía aérea de la comunidad de Arusí, ubicada en la costa pacífica colombiana, habitada por afrodescendientes que han preservado sus tradiciones, costumbres y cultura. Crédito de la imagen: Daniel Uribe/Conservation International.

Los resultados de reducción en la deforestación fueron consistentes en Brasil, Colombia y Ecuador, pero no en Surinam, donde hubo asociación con tasas más altas de pérdida de bosques, incluso fuera de las AP.

“En Surinam hace falta el reconocimiento legal de nuestra tierra, pero también los datos. No hay voluntad política para generar datos. Como comunidad, queremos asegurarnos de contar con evidencia científica que demuestre nuestra existencia y contribución”, explica a SciDev.Net Hugo Jabini, líder maroon del pueblo Saramaka de Surinam.

El estudio destaca que para lograr el manejo sostenible, las poblaciones recrearon sus modos de vida durante generaciones.

“Dos factores clave fueron la capacidad de adaptación a los ecosistemas locales y la diversidad de sistemas productivos que trajeron desde África, como los bosques de alimentos”, señala Martha Rosero-Peña, coautora y directora de Inclusión Social de Conservación Internacional.

Otros dos elementos también contribuyeron: los sistemas de manejo del paisaje para supervivencia, por los cuales generan comida, medicinas y otros insumos, así como la incorporación de conocimiento etnobotánico vinculado a creencias espirituales.

“Esta relación sagrada también se refleja en las prácticas de manejo del territorio pues permiten la sostenibilidad del paisaje en los contextos donde ellos están. Estos cuatro factores aún se observan hoy”, añade Rosero-Peña.

Carbono y biodiversidad

Según la investigación, la cantidad de carbono almacenado en estas tierras es de más de 486 millones de toneladas en total, el equivalente a 1,8 por ciento del carbono irrecuperable en los cuatro países, es decir aquel que, liberado a la atmósfera, no se podría recuperar antes de mediados del siglo.

Acerca de la biodiversidad, la investigación afirma que las áreas afrodescendientes se superponen con los hábitats de más de 4 mil especies de vertebrados terrestres. De este grupo, 370 (9,2 por ciento) están incluidas como amenazadas en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Los pueblos afrodescendientes de Sudamérica han mantenido los modos de vida y manejo del paisaje heredado de sus ancestros. Crédito de la imagen: Conservation International.

Otro dato indica que alrededor del 72 por ciento de estas tierras se encuentran dentro del 20 por ciento de áreas con mayor biodiversidad a nivel global.

“La mayor ganancia de este estudio es que no miremos a los afrodescendientes sólo como beneficiarios o impactados por el cambio climático, sino como verdaderos guardianes de los bosques”, opina Marina Marçal, abogada especializada en políticas climáticas y representante de Waverley Street Foundation, quien no participó de la investigación.

Para la ecologista Natalia Hanazaki, profesora en la Universidad Federal de Santa Catarina, que tampoco tomó parte y fue consultada por SciDev.Net, el estudio ofrece datos sólidos. “Ya es hora de darle el debido reconocimiento a los territorios tradicionales, incluidos los territorios indígenas, afrodescendientes y de otras comunidades”, subrayó.

Los gobiernos, según Marçal, deben poner atención a las nuevas informaciones para elegir representantes de estos pueblos en organismos ambientales, como la conferencia climática de la ONU.

Este artículo fue producido por la edición de América Latina y el Caribe de SciDev.Net.