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[SÃO PAULO, SciDev.Net] Los pequeños fragmentos de bosque que quedan tras la tala y el avance agrícola o la creación de embalses hidroeléctricos podrían ayudar a proteger más especies de aves de lo esperado, sobre todo cuando su entorno cercano es menos hostil y abundante en cobertura arbórea.
La conclusión desafía una premisa ecológica ampliamente aceptada: que los remanentes forestales más pequeños y aislados tenderían a albergar pocas especies, y y, en general, se consideran de bajo valor para conservar biodiversidad. Surge de un estudio publicado recientemente en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
Además, la investigación se destaca porque “proporciona evidencias convincentes de que el valor ecológico de un remanente forestal no puede entenderse únicamente a partir de su superficie”, según afirmó el ecólogo Juan Pablo Ramírez-Delgado, investigador de la Universidad del Norte de la Columbia Británica, Canadá, en un comentario sobre el estudio publicado en la misma revista en el 11 de mayo.
El trabajo original combinó datos de investigaciones sobre aves, realizadas a escala de paisaje en regiones tropicales y subtropicales de América Latina, África y Asia, con imágenes satelitales de la cobertura arbórea alrededor de fragmentos forestales para medir hasta qué punto un entorno con mayor cobertura forestal puede amortiguar el riesgo de extinción local de especies.
Llevada a cabo por 58 científicos de 19 países, la investigación comparó dos tipos de remanentes forestales: islas de bosque creadas por embalses hidroeléctricos —consideradas una de las formas más extremas de fragmentación del hábitat— y fragmentos forestales terrestres, generalmente formados por la deforestación y rodeados de áreas agrícolas.

Las islas de bosque son una de las formas más extremas de fragmentación del hábitat. Crédito de la imagen: Anderson Saldanha Bueno.
“Como las islas representan el escenario más extremo de aislamiento, pudimos evaluar cómo la mejora del paisaje circundante influye en el número de especies de aves en los fragmentos forestales”, señaló a SciDev.Net el biólogo Anderson Saldanha Bueno, profesor del Instituto Federal de Educación, Ciencia y Tecnología Farroupilha, Rio Grande do Sul, Brasil, y autor principal del estudio en PNAS.
En total, se analizaron más de 1.000 remanentes forestales —336 islas de bosque y 669 fragmentos terrestres— y alrededor de 2.000 especies de aves. Entre ellas, cinco especies están en peligro crítico, 12 en peligro, 44 vulnerables, 83 casi amenazadas y 1.810 clasificadas como de preocupación menor.
La investigación halló que lo que ocurre fuera del fragmento —en el llamado paisaje circundante— puede influir de manera decisiva en la persistencia y en la cantidad de las especies de aves que habitan en él.
En particular, los fragmentos de bosque rodeados de áreas agrícolas presentan menores tasas de extinción de aves en comparación con fragmentos del mismo tamaño ubicados en islas formadas por represas o embalses.
“El número de especies de aves en remanentes forestales de hasta una hectárea puede más que duplicarse cuando el entorno inmediato está compuesto por áreas terrestres con una mayor cantidad de árboles”.
Anderson Saldanha Bueno, Instituto Federal de Educación, Ciencia y Tecnología Farroupilha, Rio Grande do Sul, Brasil
Y las pérdidas de especies asociadas a la reducción del área —un indicador conocido por los ecólogos como relación especie-área— fueron menores tanto en las islas como en los fragmentos terrestres cuando existían otros fragmentos forestales cercanos dentro de un radio de hasta 300 metros.
“El número de especies de aves en remanentes forestales de hasta una hectárea puede más que duplicarse cuando el entorno inmediato está compuesto por áreas terrestres con una mayor cantidad de árboles”, añadió Bueno.
“Es decir, aumentar la cantidad de árboles en apenas 300 metros alrededor de un fragmento reduce significativamente la tasa de extinciones locales, especialmente entre las aves dependientes del bosque”, explicó.

Según Bueno, el número de aves puede duplicarse cuando el entorno inmediato está compuesto por áreas terrestres con una mayor cantidad de árboles. Crédito de la imagen: Luis Fábio Silveira.
Según el investigador, esto ocurre porque los árboles cercanos facilitan el desplazamiento de las aves entre fragmentos y ofrecen alimento y refugio, reduciendo el aislamiento de las poblaciones.
“Proteger grandes bosques intactos sigue siendo esencial, pero los hallazgos indican que los esfuerzos de conservación deben ir más allá”, señaló Ramírez-Delgado en su comentario en PNAS.
“Medidas como la reforestación en áreas cercanas a los remanentes, la plantación o preservación de árboles dispersos y el fomento de mosaicos agrícolas más complejos pueden contribuir a reducir el riesgo de extinción local”, complementó.
“Lo que distingue a este estudio es la fuerza, escala y claridad de la comparación. En lugar de basarse en islas oceánicas, los autores utilizan islas de embalses como un raro experimento natural para explorar cómo el contexto del paisaje influye en la biodiversidad después de la fragmentación”, añadió.
Para la bióloga Eliana Cazetta, profesora en la Universidad Estadual de Santa Cruz, Bahia, Brasil, quien no participó del estudio en PNAS, la conclusión es importante para la conservación. “No todas las soluciones dependen de ampliar las áreas protegidas”, señaló a SciDev.Net. “Mejorar el entorno inmediato de los fragmentos forestales existentes también puede contribuir a reducir la pérdida de biodiversidad”.
Según ella, esto puede lograrse mediante la plantación de árboles, la restauración de vegetación degradada y la conexión entre fragmentos forestales, como reservas legales y áreas de preservación permanente. “De este modo, es posible incrementar de forma sustancial la cantidad de especies sin necesidad de ampliar la superficie total de bosque remanente”.
“En lugar de ignorar los pequeños fragmentos forestales, necesitamos reconocerlos como piezas clave para la conservación de la biodiversidad”, concluye Bueno.
Este artículo fue producido por la edición de América Latina y el Caribe de SciDev.Net
