18/05/26
Obesidad aumenta en América Latina y se frena en países ricos
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[BOGOTÁ, SciDev.Net] La obesidad dejó de avanzar al mismo ritmo en todo el mundo. Mientras varios países ricos muestran señales de estabilización —e incluso ligeros descensos—, buena parte de América Latina, Asia, África y otras regiones del Sur Global sigue en una trayectoria de aumento sostenido o acelerado.
Así lo señala un artículo publicado en Nature el 13 de mayo. Sus autores revisaron datos de peso y talla de más de 232 millones de personas, cuyas edades iban desde los cinco hasta más de 20 años 200 países y territorios entre 1980 y 2024.
A diferencia de estudios previos, los autores no solo compararon la prevalencia de obesidad en distintos momentos, sino también su “velocidad”, es decir, el cambio anual en puntos porcentuales, una medida que permite ver si la tendencia se acelera, se estabiliza o empieza a revertirse.
Brasil, Colombia, Argentina y Perú son los países latinoamericanos que registran incrementos tanto en su población infantil como adulta, mientras que México muestra datos mixtos: el aumento parece haberse desacelerado en niñas y niños, pero continúa de forma sostenida en adultos, 43 por ciento en mujeres y 34 por ciento en hombres, tasas superiores a las de muchos países ricos.
En contraste, en muchos países de altos ingresos el aumento de la obesidad infantil empezó a desacelerarse desde los años noventa o comienzos de los 2000, y luego ocurrió algo similar en adultos. En Francia, Italia, Portugal o España, la tendencia se ha estabilizado o podría estar empezando a disminuir en algunos grupos.
No es epidemia global, sino del Sur
Para Majid Ezzati, profesor de Salud Pública del Imperial College London y líder del estudio, esta divergencia muestra que la llamada “epidemia global de obesidad” es una simplificación excesiva.
En el comunicado de prensa sobre el estudio, Ezzati se declaró “optimista” por la desaceleración o reversión de la obesidad en muchos países. Pero esa imagen optimista no se distribuye de manera equitativa.
En entrevista con SciDev.Net, admitió que en los países de ingresos bajos y medios “el aumento de la obesidad continúa sin disminuir”, tanto donde la prevalencia todavía es baja como donde ya superó a la de países de altos ingresos, especialmente entre niños y adolescentes.
Según el investigador, los cambios económicos y sociales trajeron beneficios nutricionales, como mejoras en talla y reducción de la desnutrición, pero también nuevos riesgos.
“La mecanización del trabajo y el transporte, el mayor poder adquisitivo y el comercio y la comercialización de alimentos” contribuyeron al aumento de la obesidad, “mientras las respuestas públicas siguieron centradas durante años en combatir la desnutrición”, dijo, vía correo electrónico, a SciDev.Net.
Ezzati añadió que, hasta hace poco, muchos países tenían poca o ninguna regulación fiscal frente al mercadeo agresivo de productos como bebidas azucaradas, “que no tienen ningún beneficio nutricional y empeoran la obesidad”.
Además, señaló que la infraestructura de producción, suministro y distribución de alimentos —y en muchos casos los ingresos— siguen siendo insuficientes para garantizar el acceso regular a frutas, verduras y alimentos integrales no procesados.
Para Óscar Franco, epidemiólogo colombiano y profesor titular de salud pública de la Universidad de Utrecht, Países Bajos, el aumento de la obesidad en países de ingresos bajos y medios “se veía venir”, pero la desaceleración observada en otras regiones es “una sorpresa que invita al optimismo”. Nos dice que, si hay compromiso, podemos revertir el deterioro del estilo de vida, dijo a SciDev.Net.
“Necesitamos urgentemente cambiar el enfoque: pasar de obsesionarnos con bajar de peso a promover la salud integral a través de la alimentación real, la actividad física diaria, el sueño reparador y la reducción del estrés”.
Óscar Franco, epidemiólogo colombiano, profesor titular de salud pública de la Universidad de Utrecht (Países Bajos)
Sin embargo, advierte que la prevención de enfermedades crónicas debe ir más allá del peso corporal. Para él, no refleja un fallo individual, sino la consecuencia de un sistema que prioriza la curación por encima de la prevención.
“Necesitamos urgentemente cambiar el enfoque: pasar de obsesionarnos con bajar de peso a promover la salud integral a través de la alimentación real, la actividad física diaria, el sueño reparador y la reducción del estrés”, indicó.
Y agregó: “Si seguimos dedicando todos los recursos a tratar enfermedades una vez instaladas, nuestro sistema de salud colapsará, convirtiendo a las personas en pacientes crónicos en lugar de ganar años de vida saludable y funcional”.
El estudio también apunta a una conclusión clave para el Sur Global: el aumento de la obesidad no es inevitable, pero tampoco lo es su estabilización.
En palabras de Ezzati, lo que ocurra dependerá de factores económicos, sociales y tecnológicos que determinan qué comen las personas y qué tan accesibles son los alimentos saludables.
Para América Latina, donde la obesidad convive con inseguridad alimentaria, pobreza y otras formas de malnutrición, la respuesta, en palabras del experto, deberá ser estructural: “políticas fiscales y regulatorias, entornos escolares más saludables, acceso a alimentos frescos y sistemas de salud capaces de prevenir antes de tratar enfermedades ya instaladas”.
Este artículo fue producido por la edición de América Latina y el Caribe de SciDev.Net
