30/03/26
Calor aumenta riesgo de desnutrición infantil
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[RIO DE JANEIRO, BRASIL, SciDev.Net] Las altas temperaturas aumentan el riesgo de desnutrición infantil, según un estudio realizado en Brasil.
El análisis, publicado en la revista The Lancet Planetary Health, reveló que cada incremento de 1°C por encima de la temperatura media de 26°C se asocia con un aumento de aproximadamente 10 por ciento en la probabilidad de bajo peso para la edad, y de 8 por ciento en el riesgo de bajo peso para la estatura y baja estatura para la edad.
La investigación se basó en datos de un periodo de 10 años y de 6,5 millones de niños y niñas de entre 1 y 5 años, procedentes de todas las regiones de Brasil.
“La infraestructura precaria, la inseguridad alimentaria crónica y el acceso limitado a servicios de salud […] reducen las capacidades de adaptación a las variaciones de temperatura, transformando el estrés climático en un resultado biológico medible y exponiendo una situación de injusticia ambiental”
Priscila Ribas, investigadora del Centro de Integración de Datos y Conocimientos de Salud de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) y profesora de la Universidad Federal de Bahia, Brasil
A diferencia de otros estudios centrados en eventos extremos puntuales, los autores analizaron la temperatura promedio durante todo el periodo y calcularon su impacto acumulado hasta 52 semanas después de la exposición. Esto permitió captar sus efectos progresivos, dado que el impacto del calor sobre la nutrición infantil suele manifestarse paulatinamente.
“El estudio evidencia que la exposición al calor no solo genera impactos inmediatos, sino que contribuye a procesos de desnutrición crónica que comprometen el desarrollo humano a largo plazo”, explicó a SciDev.Net la nutricionista Priscila Ribas, investigadora del Centro de Integración de Datos y Conocimientos de Salud de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), una de las autoras del estudio.
Según los resultados, la asociación entre aumento de la temperatura y empeoramiento de los indicadores nutricionales fue más intensa en las regiones Norte y Noreste –que concentran los mayores índices de pobreza de Brasil–, en zonas rurales y entre los hijos de madres indígenas.
Para Ribas se trata de un efecto “multiplicador de vulnerabilidades preexistentes”.
“La infraestructura precaria, la inseguridad alimentaria crónica y el acceso limitado a servicios de salud en esas zonas y grupos reducen las capacidades de adaptación a las variaciones de temperatura, transformando el estrés climático en un resultado biológico medible y exponiendo una situación de injusticia ambiental”, subrayó Ribas, quien también es profesora de la Universidad Federal de Bahia.
Para la pediatra Alicia Matijasevich Manitto, profesora de la Universidad de São Paulo y no vinculada al estudio, los hallazgos coinciden con lo observado en otras partes del mundo, especialmente en el África subsahariana y otras regiones tropicales.
En su opinión, el que los efectos sean más pronunciados en los contextos más vulnerables, refuerza la evidencia de que el cambio climático “puede profundizar las desigualdades sociales en salud”.
Efectos directos e indirectos
Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), 559 millones de infantes y adolescentes están expuestos a olas de calor frecuentes, definidas como periodos de al menos tres días con temperaturas máximas un 10 por ciento superiores al promedio histórico local. Bajo ese escenario, Unicef estima que para 2050 todos los infantes y adolescentes del mundo estarán expuestos a olas de calor.
En Brasil, según datos del Sistema de Vigilancia Alimentaria y Nutricional, en 2025 el cinco por ciento de infantes entre 0 y 4 años padecían desnutrición. En América Latina y el Caribe, la desnutrición crónica en este grupo de edad era de 11,5 por ciento en 2022, según un informe de la Organización de Estados Iberoamericanos publicado el año pasado.
Las investigadoras coincidieron en que las infancias comprendidas entre los 0 y 11 años presentan características fisiológicas y metabólicas diferentes a las de los adultos, lo que las hace más vulnerables.
“Las temperaturas elevadas pueden reducir el apetito, aumentar el riesgo de deshidratación y ocasionar episodios de diarreas e infecciones, afectando la absorción de nutrientes y provocándoles pérdida de peso”, detalló Matijasevich Manitto.
Ribas añadió que las temperaturas elevadas favorecen la proliferación de patógenos y vectores de enfermedades, lo que genera que los infantes consuman menos calorías y pierdan nutrientes de manera acelerada.
La nutrición infantil también puede afectarse indirectamente, a través de los efectos del cambio climático en los sistemas alimentarios.
“El calor extremo y los eventos climáticos adversos perjudican la productividad agrícola, reducen la disponibilidad de alimentos y elevan sus precios, afectado el consumo nutricional de las familias más pobres”, precisó.
Perjuicios futuros
El estudio advierte que el cambio climático puede revertir conquistas recientes en nutrición infantil, logradas gracias al desarrollo socioeconómico, la expansión de la atención primaria de salud y la reducción de desigualdades.
Matijasevich Manitto explicó que diversos estudios muestran que la desnutrición infantil se asocia a un menor nivel educativo, menor productividad económica y menores ingresos a lo largo de la vida. “Una nutrición adecuada en los primeros años es fundamental para el desarrollo cerebral y de las funciones cognitivas y socioemocionales”, subrayó.

Reducir la pobreza es una medida eficaz de adaptación al cambio climático. Crédito de la imagen: cortesía del diario La República.
Proteger a la infancia del estrés por calor requiere una combinación de prevención, preparación y una respuesta coordinada entre gobiernos y sistemas de salud, coinciden las investigadoras. Sin embargo, a largo plazo, las soluciones deben ser estructurales.
“Reducir la pobreza no solo es una estrategia de justicia social, sino que también puede funcionar como una medida eficaz de adaptación al cambio climático”, concluyen los autores del artículo publicado en The Lancet Planetary Health.
Este artículo fue producido por la edición de América Latina y el Caribe de SciDev.Net
