15/07/26

Burocracia le pasa factura a la ciencia latinoamericana

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Muchas veces los investigadores se convierten en gestores logísticos debido a la cantidad enorme de trámites administrativos que deben atender en perjuicio del tiempo que deberían dedicar a su investigación. Crédito de la imagen: cottobro studio/Pexels.

De un vistazo

  • Aunque burocracia en la ciencia es problema global, en países en desarrollo es más grave
  • En promedio, científicos dedican hasta el 45 por ciento de su tiempo a tareas administrativas
  • En América Latina existen pocas iniciativas para reducir trámites burocráticos

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[SÃO PAULO, SciDev.Net] La burocracia tiene un alto costo para la ciencia latinoamericana: sus investigadores se ven atrapados en tareas administrativas y exigencias burocráticas, dedicando gran parte de su tiempo a actividades que poco o nada tienen que ver con pensar, experimentar, analizar o descubrir. El resultado es un desperdicio de talento, recursos y oportunidades para generar conocimiento y desarrollar soluciones que mejoren la vida humana.

“La cuestión no radica necesariamente en la existencia de mecanismos de control. Muchos de ellos cumplen funciones esenciales para garantizar la seguridad de los experimentos, la transparencia y el uso adecuado de los recursos públicos”, precisa a SciDev.Net Max Chavarría, investigador en la Universidad de Costa Rica.

“Lo que argumentamos es que estos mecanismos muchas veces terminan siendo excesivos, redundantes o desproporcionados en relación con los riesgos que buscan prevenir, generando elevados costos de tiempo y esfuerzo sin aportar beneficios equivalentes”, añade.

Chavarría es uno de los autores de un editorial publicado en la revista Microbial Biotechnology que analiza cómo el exceso de burocracia afecta la productividad científica y el avance del conocimiento.

El exceso de burocracia en la ciencia es un problema global. Un estudio que entrevistó a más de 6.000 investigadores en Estados Unidos encontró que los responsables de proyectos financiados con fondos federales dedicaban, en promedio, el 42 por ciento de su tiempo de trabajo a tareas administrativas relacionadas con sus proyectos.

En otro estudio, realizado por la editorial neerlandesa Elsevier, entre más de un centenar de científicos de Brasil, China, Alemania e India, solo el 45 por ciento de los encuestados afirmó disponer de tiempo suficiente para dedicarse a la investigación.

Pero para los países en desarrollo, cuyos sistemas científicos tienen menos recursos, infraestructura limitada y fuentes de financiación más inestables, el problema es mayor.

“Cada hora dedicada a trámites administrativos es una hora que el investigador no se dedica a innovar”, confirma a SciDev.Net José Seade, presidente de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC).

“Si necesito un reactivo, debo completar varios formularios, buscar proveedores y solicitar presupuestos. Después viene el trámite de compra y el seguimiento del proceso, que puede tardar meses. Mientras tanto, un competidor en Alemania recibe el reactivo en un día”, dice a SciDev.Net el biólogo Daniel Martins-de-Souza, de la Universidad Estadual de Campinas, Brasil.

[La excesiva carga burocrática] “dificulta la capacidad de los investigadores para responder con rapidez a oportunidades científicas que requieren decisiones ágiles y mecanismos flexibles, factor que limita nuestra competitividad científica en el escenario internacional”.

José Seade, presidente de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC).

Crédito de la imagen: Nataliya Vaitkevich/Pexels.

El químico Aldo Zarbin, de la Universidad Federal del Paraná, Brasil, relata que para importar un equipo destinado a uno de sus proyectos tuvo que presentar 117 documentos, entre ellos tres presupuestos con traducción oficial y una justificación detallada de la necesidad del equipo. Además, para concretar el pago del equipo, debió acudir personalmente al banco y repetir el trámite hasta cuatro veces debido a los límites diarios de transferencia.

“En medio de ese proceso, aún tenía que encontrar tiempo para hacer ciencia innovadora, impartir clases, orientar a estudiantes de posgrado y evaluar artículos científicos”, precisa a SciDev.Net.

María Quintana, directora del Departamento de Ingeniería Física de la Universidad Nacional de Ingeniería del Perú, reporta que en su país la carga administrativa puede representar entre 30      y 50 por ciento “e incluso más” del tiempo disponible del investigador principal de proyectos experimentales que involucren compra de reactivos, equipos, gases especiales, mantenimiento, importaciones o adecuaciones de laboratorio.

“Es un costo invisible muy alto, que impacta directamente en la investigación”, indica a SciDev.Net.

Silvana Ravía, coordinadora general de la Secretaría Nacional de Ciencia y Valorización del Conocimiento de Uruguay, explica que el tiempo destinado a esas tareas no solo tiene implicancia directa en la reducción de horas dedicadas a la creación de conocimiento y producción de nuevas publicaciones, sino también en lo motivacional “porque son tareas que desestimulan y quitan el foco”.

La excesiva carga burocrática “dificulta la capacidad de los investigadores para responder con rapidez a oportunidades científicas que requieren decisiones ágiles y mecanismos flexibles, factor que limita nuestra competitividad científica en el escenario internacional”, agrega Seade, de la AMC.

Para Francilene Procópio Garcia, presidenta de la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia, la burocracia también puede influir en el tipo de investigación que se realiza.

“Ante las dificultades para adquirir equipos y la sobrecarga de tareas administrativas, muchos expertos terminan modificando sus líneas de investigación, generalmente hacia temas menos complejos y ambiciosos”, dice a SciDev.Net.

“Eso es muy grave, porque empuja al sistema hacia investigaciones más simples o de menor riesgo, cuando justamente la innovación requiere asumir retos técnicos más complejos”, agrega Quintana.

En Brasil, existía la expectativa de que el Marco Legal de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI)— aprobado en 2016 y reglamentado mediante decreto en 2018— contribuyera a reducir la burocracia en las actividades de investigación e innovación en el país. Sin embargo, Garcia sostiene que sus efectos siguen siendo limitados.

“Brasil, así como otros países de Latinoamérica, todavía no ha logrado superar la llamada ‘cultura del riesgo cero’”, señala en referencia a la tendencia de las instituciones públicas y los órganos de control a priorizar la eliminación de cualquier posibilidad de error administrativo, incluso cuando ello dificulta o retrasa la investigación científica.

“La búsqueda de una seguridad y transparencia absolutas en el uso de los recursos, sobre todo en las actividades de apoyo a la investigación, entra en conflicto con la propia naturaleza de la ciencia, una actividad basada en la experimentación, la incertidumbre y el error. Además, obliga a los investigadores a involucrarse en tareas que poco tienen que ver con su trabajo”, dice a SciDev.Net.

Seade agrega: “Los procedimientos administrativos suelen estar diseñados más como mecanismos de fiscalización que como instrumentos de apoyo a la investigación”.

Quintana explica que tales procedimientos se han construido bajo un sistema donde el investigador debe demostrar permanentemente que está cumpliendo, incluso cuando ya existen informes, cronogramas, entregables, presupuestos aprobados y mecanismos institucionales de rendición de cuentas.

“En algunos proyectos, el monitoreo puede convertirse en una carga adicional que no necesariamente mejora la calidad científica del trabajo”, refiere a SciDev.Net.

“Sería más inteligente evaluar el éxito de un proyecto no por la forma en que el investigador gestionó los recursos destinados a las actividades de apoyo, sino por si logró alcanzar los objetivos y resultados previstos en la propuesta original”, sostiene Garcia.

Para Anabel Fernández, presidenta de Investiga.Uy, que reúne a más de 1.200 investigadores uruguayos pertenecientes a instituciones públicas y privadas, “es fundamental impulsar un cambio estructural para evitar que recursos humanos altamente calificados terminen absorbidos por tareas que deberían estar a cargo de profesionales especializados en gestión”.

“Este sistema que obliga a los investigadores a ser multifuncionales provoca una profunda ineficiencia en la ejecución de los proyectos”, explica a SciDev.Net.

Quintana defiende la profesionalización de la gestión de proyectos científicos. “Las universidades y los centros de investigación deberían contar con unidades especializadas en compras científicas, importaciones, trámites aduaneros, gestión financiera y seguimiento administrativo de proyectos. El investigador debe liderar la parte científica, no convertirse en un gestor logístico”.

Además, sugiere tener procedimientos más ágiles para bienes científicos, proveedores únicos o altamente especializados, y adquisiciones urgentes justificadas por la naturaleza de los experimentos.

“Las universidades y los centros de investigación deberían contar con unidades especializadas en compras científicas, importaciones, trámites aduaneros, gestión financiera y seguimiento administrativo de proyectos. El investigador debe liderar la parte científica, no convertirse en un gestor logístico”.

María Quintana, directora del Departamento de Ingeniería Física de la Universidad Nacional de Ingeniería del Perú

En Uruguay, la Senci ha trabajado, junto a otros actores, en el proyecto de Ley de Competitividad del Ministerio de Economía y Finanzas en temas vinculados a CTI.  Ravía informó a SciDev.Net que la Secretaría actualmente está desarrollando el nuevo Plan Estratégico Nacional de CTI que incluirá el estudio de procedimientos burocráticos que requieren ser atendidos para el fortalecimiento del sistema.

“La burocracia es un obstáculo para que la ciencia latinoamericana alcance un mayor protagonismo internacional y deje de ocupar una posición subordinada en las grandes redes de investigación”, sostiene Garcia.

“Debemos cambiar esta realidad si queremos integrarnos a esas redes como líderes en la definición de agendas científicas, y no solo como proveedores de datos o ejecutores de proyectos concebidos en otros países”, concluye.

Este artículo fue producido por la edición de América Latina y el Caribe de SciDev.Net