30/10/20

Enfermedades no contagiosas impulsan la pandemia

enfermedades cronicas
En América Latina, enfermedades como la hipertensión, la hiperglucemia, el índice de masa corporal alto, la hipercolesterolemia están entre las principales causas de muerte, en muchos casos prematura. Crédito de la imagen: Alterfines/Pixabay,

De un vistazo

  • Aumento de enfermedades crónicas amenazan la esperanza de vida y el envejecimiento saludable
  • Al menos 32 millones de latinoamericanos padecen diabetes y otras enfermedades consideras epidémicas
  • La suma de esas epidemias y la COVID-19 dificultan el acceso a servicios de salud

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Una “tormenta perfecta” de enfermedades crónicas impulsa la crisis de COVID-19, alertó una investigación sobre salud global publicada en The Lancet.

El Estudio de la Carga Mundial de Enfermedad 2019 revela que el alza de la exposición a factores de riesgo como la hipertensión, la hiperglucemia, el índice de masa corporal alto y la hipercolesterolemia, junto con el incremento de las muertes por enfermedades cardiovasculares, indican que “el mundo podría estar acercándose a un punto de inflexión en el aumento de la esperanza de vida”.

Aunque la cantidad de años que se esperan que una persona tenga buena salud aumentó de manera constante entre 1990 y 2019, en 198 países no lo hizo al ritmo de la esperanza de vida general. Es decir, las personas están viviendo más años con mala salud.

Los factores de riesgo “representaron casi 22 por ciento de la pérdida total de salud en América Latina en 2019, 50 por ciento más que en 1990”, describió por correo electrónico a SciDev.Net Rafael Lozano, profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington y uno de los 5.647 colaboradores del estudio.

Con las poblaciones más vulnerables “es necesario adoptar medidas urgentes para abordar la sindemia [suma de epidemias] de enfermedades crónicas, desigualdades sociales y la COVID-19, y garantizar sistemas de salud más sólidos”, advierte la investigación.

Las llamadas enfermedades no transmisibles (ENT) “representan 5,2 millones de defunciones anuales en América Latina”, precisó por vía telefónica Marita Pizarro, codirectora del capítulo argentino de la Fundación Interamericana del Corazón, que no participó en el estudio. “Un 35 por ciento son prematuras, porque se producen por factores de riesgo evitables, como el consumo de alcohol y productos ultraprocesados, la inactividad física, el tabaquismo y el sobrepeso”, agregó.

“Un 35 por ciento (de las enfermedades no transmisibles) son prematuras, porque se producen por factores de riesgo evitables, como el consumo de alcohol y productos ultraprocesados, la inactividad física, el tabaquismo y el sobrepeso”.

Marita Pizarro, codirectora del capítulo argentino de la Fundación Interamericana del Corazón

En 2019, las principales causas de muerte por ENT en la región fueron las afecciones cardiovasculares (493.000 fallecimientos), los ataques cerebrales (282.000) y la diabetes (206.000).

Si este grupo de enfermedades en América Latina representaban 48 por ciento del total en 1990, en 2019 llegaron a 70,5 por ciento. En Cuba, Chile y Uruguay los porcentajes son aún mayores.

Lozano encuentra dos explicaciones: “Las ENT aumentan proporcionalmente por la disminución de las enfermedades infecciosas, y en términos absolutos por la mayor exposición a factores de riesgo metabólicos, así como una actividad física cada vez más escasa”.

En los 19 países que la Organización Panamericana de la Salud relevó en 2019 “se detectaron muy pocos avances en intervenciones eficaces para prevenir las ENT a través de un marco normativo adecuado”, un terreno que queda liberado a las estrategias de la industria, lamentó Pizarro.

El informe de ese monitoreo planteó la necesidad de “regular las prácticas de ventas al por menor, la disponibilidad de los productos, las políticas fiscales, el mercadeo y los incentivos, como forma de corregir las externalidades negativas del mercado y crear un entorno que propicie las conductas saludables”.

El cierre de puntos de venta de alcohol y tabaco durante la pandemia no fue un obstáculo para su consumo; gracias a las aplicaciones de delivery, aún los menores de edad pueden acceder a estos productos desde los hogares.

La suma de estos factores lleva a los autores del artículo en The Lancet a concluir que “la crisis mundial de enfermedades crónicas y la ineficacia de la salud pública para detener el aumento de los factores de riesgo muy evitables, han dejado a las poblaciones vulnerables a extremas urgencias médicas, como la COVID-19”.

En este contexto, 32 millones de personas padecen diabetes en América Latina, donde los casos aumentan “en forma consistente”, según un estudio reciente de la revista Current Diabetes Reports, que analizó publicaciones científicas, encuestas y sitios web de Ministerios de Salud nacionales sobre la enfermedad publicados desde 2000.

Los países con tasas de enfermos más elevados son México (13,7 por ciento), Haití (14,1 por ciento en mujeres) y Puerto Rico (26,8 por ciento en mayores de 45 años).

Entre los múltiples causantes, los investigadores destacan la creciente prevalencia del sobrepeso, la malnutrición y el estrés asociado a la pobreza crónica e intergeneracional.

También llaman la atención sobre factores como desastres naturales y problemas de infraestructura. Los primeros pueden crear barreras de comunicación, lo que compromete los servicios de salud y la conservación segura de alimentos y medicamentos, explicó por correo electrónico Larissa Avilés-Santa, a cargo de la investigación en Current Diabetes Reports.

“Tener una vivienda frágil expone al riesgo de lesiones y factores ambientales (por ejemplo, agua empozada, mosquitos, polvo, hongo, animales)”, agrega. Esas dificultades aumentan no solo el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como la diabetes, sino también complicaciones relacionadas a otras ENTs.

El estudio alerta sobre las diferencias en los métodos de evaluación, que “potencialmente subestiman el número real” de afectados. Entre los problemas para alcanzar diagnósticos más precisos se mencionan diferencias entre los grupos de población estudiados, la no distinción entre tipos de diabetes y las estimaciones basadas en auto-percepciones. “La prevalencia total podría ser dos a tres veces mayor”, estimó Avilés-Santa.

En el actual escenario de pandemia, “cuantas más condiciones de salud tenga una persona, mayor será su probabilidad de sufrir complicaciones graves” por el coronavirus, dijo Lozano. Las directrices de distanciamiento físico, que a veces dificultan el acceso a los servicios médicos, agudizan la situación.

A nivel de políticas sanitarias, “los sistemas de salud no están logrando cambiar los comportamientos no saludables”, en parte “debido a la atención inadecuada de las políticas y al financiamiento para la salud pública”, plantea Lozano.

Para impulsar una reducción transversal de las ENT, Pizarro sugiere medidas tributarias que redunden en el aumento de precios de alcohol y cigarrillos, la prohibición completa de publicidad, el etiquetado en alimentos, la promoción de entornos escolares saludables, los ambientes libres de humo y —sobre todo— una buena implementación y fiscalización de cada país.

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