23/02/26

Fracking abre grietas en Argentina

fracking Argentina
Un pozo de fracturación hidráulica en pleno funcionamiento. Crédito de la imagen: Joshua Doubek/Wikimedia Commons, bajo licencia Creative Commons CC BY-SA 3.0 Deed

De un vistazo

  • Actividad demanda excesivo consumo de agua y conlleva daños ambientales, advierten especialistas
  • En Argentina, geógrafos y vecinos denuncian que el fracking genera sismos en la provincia de Neuquén
  • Países de la región oscilan entre rechazos y concesiones a este proceso de extracción de gas y petróleo

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[BUENOS AIRES, SciDev.Net] La extracción de gas y petróleo por fracking —fractura de rocas subterráneas a gran escala mediante inyección de agua, arena y aditivos— genera creciente inquietud en la Patagonia argentina.

Académicos y ambientalistas de la provincia de Neuquén —la de mayores reservas de hidrocarburos— cuestionan las consecuencias de la explotación de esos yacimientos mediante este proceso, mientras los vecinos viven sobresaltados por los sismos en la zona, que atribuyen a las operaciones de fracking que comenzaron en 2015.

En enero, un informe de la consultora independiente NCS Multistage reveló que 2026 comenzó con una cantidad excepcional de fracturas en la zona. A ese ritmo, se prevé que este año marcará un récord en esta actividad.

Luciano Fucello, autor del informe y profesor de Ingeniería en Petróleo del Instituto Tecnológico de Buenos Aires, admite a SciDev.Net que existe una correlación entre la producción hidrocarburífera y los temblores denunciados por los vecinos de Sauzal Bonito y Añelo, en el interior neuquino.

Junto con Plaza Huincul y Cutral Co, esos pueblos conforman una “comarca petrolera” que, a fines de 2025, producía más de 570.000 barriles diarios de shale oil y 64 millones de metros cúbicos de shale gas.

Ambos son hidrocarburos no convencionales, es decir, requieren fracturación hidráulica a gran escala para su producción por estar adheridos a una roca madre.

En 2013, una reforma legislativa habilitó el fracking en Vaca Muerta, formación de 30.000 km2 que hoy representa —junto al complejo agroexportador (granos y aceites)— la principal fuente de divisas del país.

Pero coincidiendo con su expansión, también aumentó el registro de sismos en territorios cercanos a las operaciones —donde antes no solían percibirse— que han causado grietas en las viviendas y dejado casas inhabitables.

“La fractura de rocas “produce una onda sísmica que se desplaza por el subsuelo. […] El temblor es la respuesta a la inyección y extracción del fluido, el reacomodamiento de placas que responden a estas presiones gigantescas”.

Javier Grosso, geógrafo del Observatorio de Sismicidad Inducida, Neuquén, Argentina

El Observatorio de Sismicidad Inducida, creado por expertos locales, contabiliza en su web 442 temblores desde fines de 2018, cuando se intensificaron las actividades. Javier Grosso, geógrafo y uno de sus impulsores, asegura a SciDev.Net que la cifra actualizada supera los 600.

Solo en 2025, el Observatorio registró 102 temblores en Añelo, cercanías de Sauzal Bonito y Rincón de los Sauces, adonde se está expandiendo la actividad. Un écord absoluto” que Grosso atribuye al aumento de las operaciones de fractura.

“Está intervenido todo el subsuelo, que empieza a mostrar una sensibilidad que antes no tenía”, advierte en diálogo telefónico.

En un análisis publicado en la revista Nature, Grosso y colegas constataron “desplazamientos verticales” desde 2017, tras períodos de intensa actividad industrial, incluyendo un sismo de 4,9 grados en marzo de 2019.

La fractura de rocas “produce una onda sísmica que se desplaza por el subsuelo”, explica. “El temblor es la respuesta a la inyección y extracción del fluido, el reacomodamiento de placas que responden a estas presiones gigantescas”.

Cuando la onda alcanza zonas pobladas, los vecinos sienten ruidos y cimbronazos que en ocasiones derriban muebles y electrodomésticos, causando incluso daños estructurales.

Proceso de extracción por fracking. Crédito de la imagen: US Environmental Protection Agency, Office of Research and Development, Washington, DC. Imagen en el dominio public.

El Instituto Argentino del Petróleo y del Gas, que reúne a corporaciones públicas y privadas del sector, no respondió a los requerimientos de información de SciDev.Net para este artículo.

En declaraciones a BBC News (enero), sostuvo que la única forma de determinar el origen de los temblores es establecer una “línea base” que identifique la movilidad de toda la cuenca, algo aún pendiente por razones de infraestructura.

“Vaca Muerta es el lugar con mayor instrumental para calcular sismos de toda Latinoamérica”, contradice Grosso. “El Instituto Nacional de Prevención Sísmica cuenta con nueve sismógrafos, y las empresas, entre 21 y 25”.

“Para nosotros, la palabra de los habitantes sirve tanto como los registros instrumentales”, insiste. “Tenemos pobladores que están en la zona desde hace 60 años y nos dicen ‘esto no pasó nunca’”.

Por su parte, Fucello recuerda que “en pandemia, cuando se detuvo la actividad, pararon los sismos. Y cuando regresó, volvieron”. Pero advierte que si las casas tienen buenos cimientos, “no corren riesgo”.

Fucello reconoce la alta productividad del fracking —con pozos que producen hasta el triple que los convencionales—, aunque advierte que la actividad exige reinversión constante.

El fracking demanda una cantidad considerable de agua que en su mayor parte no se recupera. En la foto, tanques de almacenamiento de agua en las cercanías de un pozo de fracturación hidráulica. Crédito: Gerry Dincher/Wikimedia Commons, bajo licencia Creative Commons CC BY-SA 2.0 Deed.

La cuestión del agua

La industria despierta otras inquietudes. Mientras un pozo convencional puede requerir 6.500 m³ de agua, uno shale necesita hasta 60.000 m3.

Gran parte de ese volumen es irrecuperable, y el que retorna suele reinyectarse en pozos abandonados.

El consumo de arena también es elevado. “El año pasado se usaron cinco millones de toneladas para fracturar Vaca Muerta”, revela Fucello.  “Este año van a ser seis millones”, precisa.

“Los yacimientos convencionales [que se extraen mediante métodos tradicionales] consumen cien veces menos”, compara.

El fracking genera, además, grandes cantidades de residuos sólidos contaminados, advierte a SciDev.Net Santiago Cané, abogado especializado en impactos de esta industria en la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente.

En 2024, un análisis geoespacial del Instituto Geográfico Nacional de Argentina alertó sobre el “potencial de contaminación crítica” en la cuenca del río Negro, debido a la alta densidad de pozos, muchos ubicados cerca de cuerpos de agua, áreas agrícolas y zonas urbanas.

En América Latina, aunque ningún país lo ha prohibido, los estados brasileños de Paraná y Santa Catarina no lo permiten; en Colombia, seis proyectos de ley para eliminarlo fueron rechazados por el Congreso; y en México, la presidenta Claudia Sheinbaum está dispuesta a impulsarlo para reducir la dependencia del gas natural de Estados Unidos, lo que ha reavivado el debate regional.

Este artículo fue producido por la edición de América Latina y el Caribe de SciDev.Net