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  • Pacífico: tecnología pesquera ante cambio climático

Cambio climático beneficiaría las pesqueras del Pacífico, pero solo con un monitoreo eficaz será exitosa la adaptación, dice Johann Bell.

El cambio climático podría desbaratar los planes de los países y territorios de las islas del Pacífico (PICT por sus siglas en inglés) de usar la pesquería y la acuicultura para promover el desarrollo económico y la seguridad alimentaria.

Pareciera que los peces más afectados serán los que habitan en zonas costeras. Sometidos a altas emisiones de gases de efecto invernadero, se estima que las reservas disminuirán en un 20 por ciento para 2050 debido al calentamiento global y la acidificación de los océanos, afectando no solo a los peces sino también a los arrecifes coralinos que los sustentan.

Sin embargo, existe aún mucha incertidumbre sobre los impactos del cambio climático. Y contrariamente a las evaluaciones realizadas en otras partes del mundo, las proyecciones para la pesca y acuicultura en el Pacífico no son todas negativas.

Impulso a la pesca

En particular, se espera que aumenten las reservas de atún en el este del Pacífico, y que el aumento de lluvias probablemente mejore la producción de la pesca de agua dulce y de los estanques acuícolas en el Pacífico occidental.

De hecho, muchas comunidades podrían cambiar sus esfuerzos pesqueros al atún que frecuenta las aguas costeras. Mediante la instalación de dispositivos de concentración de peces (FAD por sus siglas en inglés) para almacenar temporalmente el atún, los pescadores de pequeña escala podrían acceder más fácilmente a ese valioso recurso.

La construcción de redes FAD costeras para aumentar el acceso al atún de las comunidades de la costa es un ejemplo de adaptación 'gana-gana': ayudará a suministrar el pescado adicional requerido para una población creciente en una forma que probablemente sea favorecida por el cambio climático.

Los gobiernos deberían aumentar sus inversiones para monitorear el éxito de estas adaptaciones beneficiosas. Un monitoreo eficaz será la clave para garantizar que las adaptaciones más apropiadas se apliquen en el tiempo y lugares correctos.

Soluciones técnicas

Existen tecnologías disponibles para ayudar a los administradores a monitorear los efectos de la pesca y del cambio climático en las reservas costeras de peces. Por ejemplo, la fotografía digital y los análisis de imagen pueden simplificar la toma de muestras para determinar la composición de las especies y el volumen de las capturas desembarcadas en los mercados pesqueros, proporcionando una línea de base para poder medir el cambio.

Además, los gobiernos realizan de manera rutinaria encuestas de hogares y de ingresos y gastos que se podrían modificar para evaluar el éxito de los esfuerzos por aumentar la proporción de atún en la captura de las comunidades costeras.

Los métodos sencillos de recolección de datos de sensores remotos y la verificación en el terreno de esta información, también tienen un papel que jugar para separar los efectos del cambio climático de otros factores estresantes en el hábitat de los arrecifes coralinos que sustentan la reserva de peces.

También será necesario realizar un mapeo regular de la cobertura vegetal en las áreas de captura marina para monitorear el éxito de los programas de revegetación diseñados con el fin de prevenir los sedimentos y nutrientes como resultado de la degradación de los arrecifes coralinos que bordean la costa.

Información perdida

Sin embargo, en las zonas de pesca costeras de muchos países PICT aún no se han instalado herramientas de monitoreo existentes. Incluso, a menudo falta la información básica requerida para el manejo de pesca, como la abundancia relativa y el tamaño de los pescados desembarcados en los principales mercados.

Y aunque la tecnología que sustenta algunas de las adaptaciones prioritarias al cambio climático ya está madura, no se trabajan intervenciones en todos los PICT, o en todas las localidades de un país. Se requieren más encuestas y planificación para identificar los sitios con las condiciones apropiadas.

Por ejemplo, en el caso de los FAD, se necesita información de las comunidades locales para identificar las áreas frecuentadas por el atún, y cuáles de ellas son adecuadas para la instalación de los dispositivos.

Junto con esos esfuerzos, se necesitan igualmente programas de capacitación para mejorar las habilidades técnicas de las comunidades costeras que se están adaptando al cambio climático mediante el aumento de las capturas de atún y la participación en la acuicultura en estanques. La capacitación debería ampliarse al mejoramiento de los métodos poscaptura para aumentar la vida útil de los peces capturados y producidos en áreas distantes.

Esfuerzos a largo plazo

Los PICT necesitarán invertir en una variedad de programas de monitoreo para mejorar su comprensión de la pesca industrial del atún. Los retornos podrían ser significativos, o acaso vitales: la industria pesquera aporta del 10 al 40 por ciento de los ingresos públicos en cuatro PICT, y del 10 al 20 por ciento del Producto Interno Bruto en otros dos PICT. Las conserveras de atún proporcionan, asimismo, 12.000 puestos de trabajo en la región.

Hay mejoras clave que los gobiernos deben tomar como un asunto prioritario. Se requiere ampliar los programas de observación, que en la actualidad monitorean las prácticas de pesca en las flotas atuneras industriales, para ayudar a proporcionar los datos biológicos básicos que se necesitan para comprender mejor cómo funcionan los ecosistemas que albergan al atún y para determinar si esos ecosistemas están siendo afectados por la pesca y el cambio climático.

Invertir en programas de observación más exhaustivos que mejoren la calidad y cantidad de la información también servirá para construir y validar los modelos biofísicos que se requieren para evaluar la producción potencial de atún en el Pacífico.

Y se requiere nueva tecnología a bordo de los buques atuneros de cerco (barcos que usan redes de arrastre). Por ejemplo, las imágenes digitales ayudarían a registrar los cambios en la composición de las especies y el tamaño del atún capturado por las diferentes flotas, y en diferentes zonas del Océano Pacífico.

Esos datos serían procesados, de preferencia, por computadoras a bordo y transmitidos a la Agencia de Pesca del Foro de las Islas del Pacífico y al Secretariado de la Comunidad del Pacífico vía el sistema de supervisión de buques.

Se deben desarrollar las herramientas y capacidades requeridas para los programas de monitoreo a largo plazo tan pronto como sea posible: cuanto más datos se tengan disponibles, mayor será la capacidad de detectar los cambios y brindar la información requerida para un manejo adaptativo.

Johann Bell es Científico Principal de Pesca del Secretariado de la Comunidad del Pacífico, con sede en Nueva Caledonia. Es editor principal del libro Vulnerabilidad Pesquera y Acuícola del Pacífico Tropical ante el cambio Climático [Vulnerability of Tropical Pacific Fisheries and Aquaculture to Climate Change] (en inglés).

Este artículo forma parte del Especial sobre Ciencias Oceánicas para el desarrollo sostenible.