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  • Científicos optimistas con su rol en metas de desarrollo

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[PARIS] La comunidad científica ha aumentado su optimismo acerca del significativo papel que cumplirá en la elaboración de los nuevos objetivos internacionales de desarrollo posteriores a 2015, tras una reunión de expertos de alto nivel celebrada el mes pasado (20-21 de marzo).

Los formuladores de políticas se mostraron “muy abiertos” a que los aportes científicos nutran los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), dice David Griggs, director del Instituto de Sostenibilidad Monash de Australia, después de la reunión que tuvo lugar en Nueva York, Estados Unidos, para discutir el papel de los científicos en dicho proceso.

A la reunión asistieron alrededor de 28 científicos físicos, sociales y económicos además de otros 80 participantes, incluidos representantes de los organismos de las Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales y políticos.

DE UN VISTAZO

  • Científicos, esperanzados en que sus consejos sean incluidos en todo el proceso de ODS
  • Expertos están de acuerdo en cuatro principios científicos para formuladores de políticas
  • Pero persisten temores de que la ciencia sea dejada de lado en los planes finales
Griggs señala que las demandas de los científicos para ser incorporadas en todo el proceso, así como la necesidad de nuevas prioridades y procesos basados en la ciencia, y el compromiso para desarrollar un nuevo paradigma, fueron igualmente recibidos de manera muy positiva.

Tal como señala el documento final de la Conferencia de la ONU sobre Desarrollo Sostenible (río+20) — ‘El futuro que queremos’ — los ODS reemplazarán a los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que terminan en 2015.

A pesar que en los resultados de la conferencia Rio+20 realizada en junio pasado en Brasil se reconoció la necesidad de los aportes científicos a las actividades de desarrollo sostenible, Griggs admite que antes de la reunión de Nueva York estaba escéptico de que ello ocurriera. Otros involucrados también habían expresado la misma preocupación.

“Sabía que bien podía haberse tratado de un ejercicio para destacar que se hace lo correcto, sin ningún intención de cumplirlo”, reconoce a SciDev.Net.

Pero el entusiasmo de Csaba Kőrösi —representante permanente de Hungría ante la ONU y copresidente del Grupo Abierto de Trabajo que en última instancia decidirá la estructura y contenido de los ODS— por incluir el asesoramiento científico en cada etapa del proceso, hizo que Griggs se sintiera “mucho más optimista”.

Aunque no se discutieron objetivos específicos, los expertos estuvieron de acuerdo en cuatro principios generales que deberían usar los generadores de políticas.

El primero es que las acciones humanas han causado el colapso de los sistemas que sustentan la vida en la Tierra, a consecuencia de lo cual ya no funcionan las estrategias de desarrollo.

Segundo, este cambio ambiental demanda un nuevo paradigma radical de desarrollo que aproveche el poder de la ciencia, que busque la transformación mediante nuevas políticas e instituciones, y que reconozca la necesidad de preservar los procesos naturales.

A ello se suma la necesidad de nuevas prioridades para el establecimiento de objetivos que promuevan la creación de capacidades humanas; los vínculos entre sistemas tales como alimentos, agua y energía; la integración global, y que también se consideren los riesgos, incluido el colapso de los sistemas energéticos y de alimentos.

Por último, los expertos pidieron nuevos procesos que permitan la transición hacia los nuevos paradigmas. Estos incluyen una gobernanza eficaz, un compromiso entre la política y la ciencia, y el desarrollo de nuevos sistemas de medidas y mecanismos para identificar y expandir las innovaciones exitosas.

También se sugirió la creación de ODS con plazos más largos que los 15 años de los ODM, posiblemente hasta 2045.

Pero todavía estamos en los “primeros días” y persiste la incertidumbre acerca de cómo se incorporarán los dictámenes técnicos en los grupos de trabajo que toman las decisiones, acota Griggs.

Él espera que se le pida a la comunidad científica producir documentos y otros materiales para orientar el proceso.

También que la propia responsabilidad de la comunidad científica haga que se movilice y se ponga de acuerdo en principios fundamentales de modo que se pueda hablar con una voz “suficientemente unificada”, agrega.

Gisbert Glaser, asesor científico principal del Consejo Internacional de Ciencia, organismo coorganizador del evento, concuerda en que los políticos parecen estar “yendo más allá de la palabrería” para introducir la ciencia.

Enfocarse desde el primer momento en el reconocimiento de los hechos científicos en lugar de entrar directamente a las discusiones políticas ha sido un enfoque novedoso que ha mostrado que el grupo de trabajo cree seriamente en producir ODS científicamente sólidos, señala a SciDev.Net.

Sin embargo, siempre subsiste el temor de que las preocupaciones científicas sean diluidas o ignoradas cuando los generadores de políticas se sienten a finalizar los planes, como en cierto modo ocurrió en Río+20, advierte.

 

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