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Yacimiento petrolero Cantorell en el Golfo de México
  • Contaminación atmosférica es mayor a la reportada

Yacimiento petrolero Cantorell en el Golfo de México
Crédito de la imagen: Mosquito Films.

De un vistazo

  • Niveles de dióxido de azufre no han sido medidos correctamente por lo menos en 39 sitios del mundo

  • Esos sitios no han sido incluidos en inventarios tradicionales y representan 12% de emisión global

  • México emite 40 por ciento más contaminantes a la atmósfera de lo que reporta

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El aire está más contaminado en distintos lugares del mundo de lo que sugieren anteriores informes científicos.
 
Con la ayuda del satélite Aura de la NASA, un equipo de científicos canadienses y estadunidenses escaneó la composición de los cielos del planeta en busca de sitios de emisión de dióxido de azufre (SO2), precursor de la lluvia ácida y uno de los seis contaminantes atmosféricos más dañinos para la salud humana y los ecosistemas.

“Ya no dependeremos de si algunos países dicen o no la verdad sobre cuánto están emitiendo. Será ahora una especie de Big Brother: te estamos observando aunque no quieras”.

Michel Grutter de la Mora, Universidad Nacional Autónoma de México


Aunque los volcanes liberan este gas de forma natural, 93 por ciento de las emisiones proviene de centrales eléctricas y de la explotación de yacimientos de gas o petróleo. Hasta ahora había sido difícil conocer los niveles exactos de SO2 en la atmósfera porque los inventarios globales, que recopilan datos de cada nación, poseen información incompleta o desactualizada.
 
Chris McLinden, autor principal del estudio y físico atmosférico de Environment and Climate Change Canada, piensa que el uso de satélites puede ayudar a cambiar esa situación.
 
Durante diez años, McLinden y sus colegas midieron cambios en la intensidad de la luz en distintos lugares del planeta. Como el SO2 deja una huella única en la luz que llega al satélite, calcularon los niveles atmosféricos del contaminante y los combinaron con información sobre la dirección y velocidad de los vientos para localizar fuentes específicas de emisión.
 
Sus resultados, publicados en la revista Nature Geoscience (30 de mayo), identificaron casi 500 fuentes, 39 de ellas corresponden a sitios nunca antes incluidos en inventarios tradicionales o cuyos niveles de SO2 no habían sido medidos correctamente.
 
En conjunto los 39 sitios contribuyen con 12 por ciento de la emisión global antropogénica —producida por actividades humanas— y se distribuyen en lugares como el Golfo Pérsico, China, India y Rusia.
 
Sin embargo, los niveles de México sorprendieron a los científicos. Aunque las emisiones mexicanas de SO2 reportadas para el periodo de 2005-2011 suman un promedio de 1.160 kilotoneladas por año, la investigación demuestra que este número debió haber sido 1.890 kilotoneladas por año, que representa una fracción faltante de casi 40 por ciento.
 
Las emisiones del país no sólo han aumentado sino que también existen sitios donde se liberan cantidades masivas, como los yacimientos petrolíferos Cantarell, en el Golfo de México, y Ku-Maloob-Zaap, en Campeche.
 
“Parece que, comparado con el resto del mundo, México no está reportando sus emisiones”, dice Michel Grutter de la Mora, fisicoquímico de la Universidad Nacional Autónoma de México. “Si esto es correcto, habrá que hacer un llamado de atención a las instituciones para ver qué pasa”.
Según Grutter, la metodología satelital permitirá mejorar el conocimiento sobre la composición de la atmósfera. “Ya no dependeremos de si algunos países dicen o no la verdad sobre cuánto están emitiendo. Será ahora una especie de Big Brother: te estamos observando aunque no quieras”.
 
Enlace al resumen del estudio en Nature Geoscience
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