17/03/26

Plataforma internacional monitorea dengue para mejorar vigilancia

observatorio dengue
La incidencia del dengue “ha aumentado enormemente” en las últimas décadas, según advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS). Crédito de la imagen: Walterson Rosa/Ministerio de Salud de Brasil, bajo licencia <a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.0/deed.es" target="_blank"Creative Commons CC BY-NC-SA 2.0 Deed

De un vistazo

  • Observatorio global busca reducir demoras en la generación de cifras de casos de dengue en cada país
  • Incluye datos actualizados mes a mes, clave para anticipar brotes y coordinar respuestas
  • El dengue sigue expandiéndose en América Latina, incluso hacia ciudades ubicadas a gran altitud

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[BUENOS AIRES, SciDev.Net] Una nueva plataforma internacional permite seguir, mes a mes, la evolución de los casos de dengue en 88 países y busca mejorar la toma de decisiones sanitarias frente a una enfermedad que alcanzó picos históricos en 2024 y que continúa expandiendo su alcance en América Latina, con brotes récord en ciudades ubicadas a gran altitud.

Creado por la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres (LSHTM), el Observatorio Global de Dengue se basa en información generada por la Organización Mundial de la Salud y el sitio Open Dengue, y está dirigido tanto a investigadores y gobiernos como al público en general.

Su propósito es hacer un seguimiento de los países que reportaron al menos cinco casos por mes durante las últimas cinco temporadas. Por eso, por el momento excluye a países como Francia e Italia, donde la enfermedad es emergente.

El observatorio “permitirá, potencialmente, que quienes manejan programas, secretarías y ministerios tomen mejores decisiones” para combatir el dengue.

Tomás Orduna, consultor del Hospital Muñiz, especializado en enfermedades infecciosas, en Buenos Aires (Argentina)

Hasta ahora, debido a diferencias en la capacidad de registro de los países, uno de los principales desafíos para conocer la magnitud real del dengue es el retraso en las notificaciones. “Cuando surge un caso, no aparece de inmediato en las bases de datos; debe ser identificado y reportado a las autoridades locales, agregado a nivel nacional y luego compartido con los organismos internacionales”, explica a SciDev.Net Katie Milligan Susong, del Departamento de Epidemiología y Dinámicas de Enfermedades Infecciosas de la LSHTM.

“Esta cadena puede tardar entre días y meses, lo que implica que la información más reciente casi siempre subestima el verdadero número de casos”, detalla.

Por otra parte, “cada país reporta el dengue con frecuencias diferentes”, recuerda. “Armonizar eso en una imagen coherente es un desafío constante. En Latinoamérica los datos existen, pero llegan tarde. Y en buena parte de África la vigilancia rutinaria de la enfermedad todavía está en desarrollo”.

Para abordar esa brecha, los investigadores de la LSHTM diseñaron algoritmos que indican, de acuerdo con esas demoras y omisiones, la proporción esperada de casos finales. Por el momento, esa corrección solo se aplica para Latinoamérica, la región más afectada por la enfermedad.

Dado que el dengue es una enfermedad altamente estacional, el observatorio también redefinió el concepto de “temporada” —priorizando el momento de inicio de casos por sobre el año calendario— y construyó un perfil temporal promedio para cada país.

Con estos aportes, sus impulsores esperan alcanzar estimaciones más precisas sobre la situación de la enfermedad, lo que permitirá comparaciones confiables a nivel nacional y regional.

La plataforma “tiene el potencial de proveer información accesible y en tiempo real, que ayude a los países africanos a fortalecer la vigilancia, anticipar brotes y moldear políticas de control más efectivas”, confirma a SciDev.Net Doris Kemunto Nyamwaya, experta de la LSHTM en el continente, quien no participa en su desarrollo.

El observatorio “permitirá, potencialmente, que quienes manejan programas, secretarías y ministerios tomen mejores decisiones” para combatir el dengue, sobre todo “ante números que muestren una situación preocupante o in crescendo”, opina a SciDev.Net Tomás Orduna, consultor del Hospital Muñiz, especializado en enfermedades infecciosas, en Buenos Aires (Argentina).

“El conocimiento actualizado de lo que pasa en un lugar también es valioso para quienes se trasladan de un país a otro”, agrega Orduna, expresidente de la Sociedad Latinoamericana de Medicina del Viajero.

El experto sugiere que el observatorio ganaría más eficacia si incluyera un desglose por regiones para cada país, porque las situaciones epidemiológicas pueden presentar variaciones internas significativas. La comparación por regiones, asimismo, permitiría coordinar nuevas medidas preventivas en países que comparten frontera.

Enfermedad al acecho

El observatorio contabiliza 314.783 casos acumulados hasta febrero, de los cuales 235.075 corresponden a Sudamérica. Si bien las cifras se ubican por debajo del promedio de los últimos cinco años, aún hay factores desafiantes en el combate a una enfermedad endémica en más de cien países que, según la OMS, ya pone en riesgo a cerca de la mitad de la población mundial.

Su incidencia “ha aumentado enormemente” en las últimas décadas, advierte el organismo, con cifras que pasaron de 505.430 casos en 2000 a 14,6 millones en 2024, cuando se registró la mayor carga mundial de infecciones.

Ese crecimiento, agrega, se debe a modificaciones en la distribución del mosquito vector, al cambio climático, a carencias de los sistemas de salud y a la inestabilidad de los países en crisis.

De hecho, una investigación publicada recientemente en la revista Virology Journal reportó que en 2024 la ciudad boliviana de Cochabamba, ubicada a 2.550 m sobre el nivel del mar, experimentó su mayor brote de dengue.

Se trata de un evento excepcional de circulación del virus a gran altitud, ya que los casos positivos en esa ciudad —antes restringidos a las zonas tropicales bajas— pasaron de 130 antes de 2018 a 1.400 para 2019, y más de 8.000 en 2024.

Los autores estiman que este aumento fue facilitado por la expansión del rango geográfico de Aedes aegypti, impulsado por el cambio climático. En Cochabamba, la primavera de 2023, así como el otoño y el verano de 2024, registraron las temperaturas históricas más altas.

Pese a estas situaciones extremas, la OMS reportó que en 2025 se registraron 4,4 millones de casos, un descenso del 66 por ciento respecto al récord del año anterior. Esta disminución se explica por el hecho de que más personas ya gozan de inmunidad a corto plazo, lo que disminuye el universo de potenciales contagios.

Las excepciones son Cuba, Guyana y Surinam, que reportan cifras elevadas de infecciones. Milligan atribuye la suba de casos en Cuba a un cambio en el serotipo dominante y a la falta de combustible que restringió programas de fumigación, recolección de residuos y la distribución de agua, cuya escasez obliga a la acumulación de contenedores abiertos, hábitat ideal para el Aedes.

Las dos naciones sudamericanas, por su parte, integran un corredor costero con una ecología tropical compartida, poblaciones altamente conectadas y un conteo de casos históricamente bajo, lo que limita la inmunidad de sus habitantes.

Estas excepciones refuerzan la necesidad de un monitoreo actualizado, insiste la investigadora, porque “el promedio regional puede enmascarar subas locales peligrosas”.

Este artículo fue producido por la edición de América Latina y el Caribe de SciDev.Net