09/03/26
Acción humana impulsa plantas nocivas para el ganado
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[SÃO PAULO, SciDev.Net] La propagación de plantas tóxicas en áreas de pastoreo en América Latina se ve favorecida por alteraciones humanas en el ambiente y provoca pérdida de peso, malformaciones e incluso la muerte del ganado y otros animales de producción.
La alerta surge de un estudio que identificó al menos 237 especies de plantas tóxicas para la producción pecuaria en la región y los factores que favorecen su expansión.
El envenenamiento por plantas se registra desde hace siglos en la ganadería, pero aún existen vacíos de información.
El estudio, publicado en la revista Toxicon, aporta nuevos datos y señala, entre otras cosas, que el sobrepastoreo, la degradación de pastizales, cambios en el uso del suelo, la introducción de especies exóticas y las variaciones vinculadas al cambio climático pueden impulsar la propagación de plantas tóxicas.
Muchas de ellas son muy resistentes a condiciones ambientales adversas, lo que les permite proliferar en áreas degradadas, desplazar a otras especies y convertirse en alimento para el ganado, aumentando el riesgo de intoxicación.
Según el artículo, la mayoría de casos de envenenamiento sucede en Brasil, Argentina y Uruguay, en parte debido al mayor registro derivado de la gran cantidad de universidades y laboratorios especializados que investigan plantas tóxicas en la ganadería.
“Es posible que esta cifra sea mayor, ya que en otros países de América Latina hay pocas instituciones especializadas en este tipo de análisis”, dice a SciDev.Net el veterinario Franklin Riet-Correa, de la Universidad Federal de Bahía, Brasil, uno de los autores del estudio.
Además, de las 237 plantas tóxicas identificadas en el estudio, en 101 (42,6 por ciento) se desconoce el compuesto activo. Esto dificulta el desarrollo de antídotos para tratar a los animales afectados.
“Es un dato preocupante, sobre todo en países donde la actividad pecuaria representa un pilar económico, como Brasil y Argentina”, comenta a SciDev.Net el médico veterinario Fernando Sérgio Castilhos Karam, del Instituto de Investigaciones Veterinarias Desidério Finamor, en Rio Grande del Sur, uno de los estados brasileños más afectados por plantas tóxicas.
“Un aspecto importante de la ingestión de plantas tóxicas por los animales es que las toxinas pueden transferirse a los humanos a través del consumo de leche, carne, huevos u otros productos de origen animal, aunque existen pocos informes”.
Franklin Riet-Correa, Universidad Federal de Bahía, Brasil
“Muchas de esas especies se establecen y proliferan entre la vegetación, a menudo fuera de la vista de los productores, pero al alcance de rumiantes y otros animales”, señala el investigador, que no participó en el estudio.
En Brasil —donde se estima que entre 1,17 y 1,64 millón de cabezas de ganado mueren cada año tras ingerir plantas tóxicas— una de las especies más peligrosas es Palicourea marcgravii, conocida comúnmente como café bravo.
Sus hojas contienen ácido monofluoroacético y pueden provocar muerte súbita en animales. Según Riet-Correa, la intoxicación suele ocurrir después de la deforestación de áreas boscosas para abrir pasturas.
“Los brotes de intoxicación coinciden con períodos de expansión de grandes pastizales, por lo que el envenenamiento debe considerarse un riesgo adicional asociado a la deforestación”, señala.
Otra especie causante de envenenamiento animal, especialmente en Argentina, Uruguay y el sur de Brasil, es Xanthium strumarium, conocida como abrojo grande. La intoxicación puede producirse por ingestión directa o por consumo de sus hojas o frutos, ya sea mezclados con silo o con cereales utilizados en la alimentación del ganado.
Recientemente, la especie fue identificada como responsable de alta mortalidad bovina en el estado de Minas Gerais, en Brasil. “La planta se ha adaptado a las áreas inundadas por el río Araguari tras la construcción de represas hidroeléctricas, que generan condiciones de inundación transitorias similares a las que se observan en la región sur”, explica Riet-Correa.
Los investigadores también observan un aumento preocupante de intoxicaciones por plantas del género Crotalaria spp. en el centro-oeste de Brasil. Según Riet-Correa, la expansión de esas especies está asociada a su uso agrícola como fijadoras biológicas de nitrógeno en el suelo, práctica que mejora su fertilidad.
La intoxicación por Crotalaria spectabilis (crotolaria vistosa o sonajera), por ejemplo, provoca fibrosis y daños severos en el hígado (necrosis centrolobulillar) en caballos que consumen avena contaminada con sus semillas, mientras que Crotalaria incana (hierba de caballo) causa fibrosis hepática en bovinos criados en pasturas donde la planta está presente.
“Estas evidencias refuerzan la noción de que las actividades humanas están contribuyendo a la diseminación de plantas tóxicas altamente nocivas para los animales, lo que puede causar graves perjuicios a la cadena productiva de la ganadería bovina”, señala Karam.
Riet-Correa añade: “Un aspecto importante de la ingestión de plantas tóxicas por los animales es que las toxinas pueden transferirse a los humanos a través del consumo de leche, carne, huevos u otros productos de origen animal, aunque existen pocos informes” de estos casos.
Los investigadores subrayan que el trabajo conjunto entre científicos y productores rurales resulta clave para mejorar el control de estas especies.
“Los productores suelen aplicar herbicidas para contener la proliferación de estas plantas, pero esa no siempre es la mejor estrategia. Es necesario evaluar especie por especie para determinar la forma más adecuada de actuar”, afirma Karam.
En el caso de plantas del género Senecio, ejemplifica, se recomienda utilizar ovejas para su control, que pueden ser hasta 40 veces más resistentes a sus toxinas.
“Otras estrategias incluyen la siega estratégica en determinadas épocas del año, antes de que las plantas florezcan, para evitar la producción de nuevas semillas, o incluso el uso de insectos como agentes de control biológico”, añade.
Este artículo fue producido por la edición de América Latina y el Caribe de SciDev.Net
