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[SANTIAGO] Las nanopartículas de cenizas volcánicas —más dañinas para la salud que las partículas normales porque son fácilmente inhaladas o absorbidas por la piel— contienen hasta 500 veces más elementos tóxicos que las identificadas en volúmenes de ceniza volcánica en general, revela un nuevo estudio.
 
Al analizar la composición de las cenizas volcánicas de las erupciones de los volcanes Tolbachic y Klychevskoy, de Kamchatka, Rusia  (2012 y 2015), y del volcán chileno Puyehue en 2011, científicos rusos hallaron nanopartículas (NP) de nitrógeno, zinc, cadmio, plata, estaño, selenio, telurio, mercurio, talio, plomo y bromuro en cantidades muy superiores a las detectadas en las muestras a granel de tales cenizas. 
 
Al ser tan diminutas —miden menos de 100 nanomicras—, las NP afectan a la salud dado que con la miniaturización aumenta la superficie de contacto y, por tanto, el potencial reactivo. Así, una sustancia que es inerte en la escala micro o macro, puede ser dañina en la escala nano, con el agravante de que se desplazan más fácilmente a grandes distancias.

Las nanopartículas de cenizas volcánicas tienen gran capacidad de desplazamiento en el ambiente por lo que el problema se puede suscitar en regiones muy alejadas de volcanes activos”.

Petr Fedotov - Instituto Vernadsky de Geoquímica y Química Analítica de la Academia Rusa de Ciencias.

Su tamaño les permite penetrar a través de la piel y el torrente sanguíneo, y ni el sistema inmunológico del ser humano o de los animales las reconoce. Una vez en el organismo, se esparcen fácilmente en los tejidos de los pulmones, causando daños y problemas respiratorios.
 
Además, “las NP de cenizas volcánicas tienen gran capacidad de desplazamiento en el ambiente por lo que el problema se puede suscitar en regiones muy alejadas de volcanes activos”, dice a SciDev.Net  Petr Fedotov, coautor del artículo que será publicado en la revista Chemosphere en junio, e  investigador del Instituto Vernadsky de Geoquímica y Química Analítica de la Academia Rusa de Ciencias.
 
Según el estudio, se conoce poco de la composición química de las NP de ceniza volcánica y su destino en el ambiente. Esto es así, explican los autores, porque es complejo aislarlas en muestras voluminosas de cenizas y de pesarlas una vez aisladas.
 
“La capacidad de las NP de cenizas volcánicas para acumular elementos tóxicos debe llevar a una reevaluación de su potencial impacto biogeoquímico (disciplina que estudia los procesos y reacciones que influyen la composición del medio ambiente natural) y sus riesgos para la salud”, concluye el estudio. Según los autores, sus conclusiones pueden ayudar a los especialistas pues la composición de los gases volcánicos es una de las variables principales para entender lo que está sucediendo durante una erupción.
 
La composición química de las NP de cenizas volcánicas refleja indirectamente la composición de los gases volcánicos y, por lo tanto, “puede ayudar a estudiar los procesos dentro del volcán”, dice el trabajo.
 
Konstantin Moiseenko, científico del Instituto A.M obukhov de Física Atmosférica de Moscú, Rusia, quien no participó en la investigación, dijo a SciDev.Net que “el estudio llama la atención al serio problema de cómo contribuyen las partículas ultrafinas de cenizas volcánicas a la contaminación ambiental y permite evaluar el grado de contaminación que producen”.
 
“La metodología propuesta para separar las partículas permite obtener una descripción completa de las características en masa de las NP (muestras a granel y distribución del tamaño de las partículas) y de su composición”, añadió.
 
 
> Enlace al resumen del artículo en Chemosphere

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