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  • Electricidad de origen nuclear: ¿sueño perdido?

La energía nuclear no es una solución mágica, dice Pervez Hoodbhoy, no es segura ni barata y conduce a programas armamentistas.

Una serie de países en desarrollo ávidos de energía ven en la energía nuclear la solución mágica. No necesita petróleo, ni gas, ni carbón, es un combustible con cero contaminación de aire o de emisiones de dióxido de carbono. De alta tecnología y prestigio, ha sido vista como relativamente segura.

Pero entonces pasó lo de Fukushima. El impacto psicológico global del desastre superó al de Chernobyl y dejó un mundo que ahora no está seguro de que la energía nuclear sea la respuesta.

Principales preocupaciones

El fuego que siguió a la falla en los generadores de emergencia en el complejo nuclear de Daiichi planteó la aterradora posibilidad de fuga y propagación de la radiación. El núcleo del reactor de la unidad 1 se derritió y el combustible nuclear gastado, almacenado en las piscinas de agua, cobró vida a medida que las bombas de refrigeración dejaron de operar.

Los reactores nucleares de Fukushima han sido construidos para resistir lo peor, como terremotos y tsunamis. Los sensores cierran exitosamente los reactores, pero cuando una pared de agua de más de 9 metros (30 pies) de alto se estrelló contra las paredes protectoras de más de 6 metros (20 pies) de concreto, se perdió la energía eléctrica, esencial para el enfriamiento.

El humo de la radiación llegó hasta Canadá. Y mientras más cerca, fue mucho peor. Japón sabe que grandes extensiones de su territorio estarán contaminadas, tal vez inhabitables, por el resto del siglo. En julio, por ejemplo, se encontró cesio radiactivo en dosis que superan varias veces el nivel de seguridad en las carnes, verduras y pescados de mar que se venden en sus supermercados [1].

Los japoneses han sido cuidadosos. En el país de los hibakusha (víctimas sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki), todos los reactores son sometidos a un examen más detallado que en otros lugares. Pero esto claramente no ha sido suficiente. Otros países altamente desarrollados —Canadá, Rusia, el Reino Unido y los Estados Unidos— también han tenido graves accidentes con los reactores.

¿Qué significa esto para un país en desarrollo? Allí, los peligros de la radiación y de la seguridad de los reactores aún no son objeto de debate público. Los mecanismos reguladores son estrictamente controlados por las autoridades, aduciendo razones de seguridad nacional. Y se prohíbe a las personas u organizaciones no gubernamentales monitorear los niveles de radiación cerca de alguna instalación nuclear.

Las comunidades rurales pobres e impotentes en India y Pakistán, que han sufrido efectos sobre su salud debido a las minas de uranio y torio, se han visto forzadas a presentar demandas judiciales.

Las consecuencias de un incidente del tipo del de Fukushima podrían ser muy diferentes en muchos países en desarrollo. Con poblaciones volátiles y escasa capacidad de manejo de desastres, la respuesta social probablemente sería muy diferente.

En Japón, los sobrevivientes del tsunami se ayudaron unos a otros, los equipos de socorro operaron sin obstáculos y los rescatistas tuvieron equipos completos de protección radiológica. No hubo pánico, ni se produjo ninguna demostración antigubernamental después de las explosiones del reactor.

Preguntas sobre el costo

¿Es eficiente el costo de la energía nuclear?

Un estudio realizado en 2009 por el Instituto de Tecnología de Massachusetts, que recomienda fuertemente fortalecer el papel de la energía nuclear para contrarrestar el cambio climático [2], encontró que ella cuesta más por kilovatio-hora (kWk): 8.4 centavos versus 6.2/6.5 centavos que la de carbón/gas. Sugiere que a medida que los combustibles fósiles se agoten, la proporción del precio nuclear-fósil se invertirá. Pero hasta ahora no lo ha hecho.

El Banco Mundial ha calificado a las plantas nucleares como "grandes elefantes blancos". [3] Su Libro de Evaluación Ambiental dice: "las plantas nucleares son por lo tanto poco rentables porque con los costos presentes y proyectados es poco probable que puedan ser una alternativa de menor costo".

"También hay evidencias de que las cifras de costos generalmente citadas por los proveedores son sustancialmente subestimadas y con frecuencia no toman debidamente en cuenta la eliminación de residuos, el desmantelamiento y otros costos medioambientales" [4].

Según la Comisión de Regulación Nuclear de los Estados Unidos, el costo de cerrar permanentemente un reactor nuclear varía entre US300 y US$400 millones [5]. Esta es una fracción considerable del costo original del reactor (20 a 30 por ciento).

Mientras países como Francia o Corea del Sur sí encuentran rentable la energía nuclear, podrían considerárseles excepciones que confirman la regla. Los países que carecen de capacidad de ingeniería para construir sus propios reactores pagarán más por importar y generar la tecnología.

Historial pobre, ambiciones militares

El historial de la energía nuclear en los países en desarrollo apenas inspira confianza.

Tomemos el caso de Pakistán, país que todavía experimenta largos y diarios cortes de electricidad. Hace cuarenta años, la Comisión de Energía Atómica de Pakistán prometió que la demanda total de electricidad del país sería satisfecha con los reactores nucleares.

Aunque la comisión ayudó a producir 100 bombas nucleares, y emplea a más de 30.000 personas, no está ni cerca de alcanzar la meta. Dos reactores se combinan para producir alrededor de 0.7 GW, que satisface apenas el dos por ciento del consumo de electricidad de Pakistán.

El historial de la India también dista de ser ejemplo. En 1962, se anunció que la capacidad nuclear instalada sería de 18-20 GW para 1987; pero ese año solo llegó a 1.48 GW. Actualmente, solo el 2.7 por ciento de la electricidad de la India proviene de combustibles nucleares.

En 1994, un accidente durante la construcción de dos reactores en la Estación Generadora de Kaiga elevó los costos cuatro veces su estimado inicial. Los sobrecostos y retrasos son frecuentes, no solo en la India.

Y el interés de algunos países en desarrollo en la tecnología nuclear para producir energía podría enmascarar otros propósitos. India y Pakistán construyeron su capacidad armamentista alrededor de su infraestructura nuclear civil. Ellos no fueron los primeros y no serán los últimos.

Las señales de alarma suenan alto y fuerte cuando los grandes países productores de petróleo comienzan a buscar la construcción de centrales nucleares. Irán, con la segunda reserva de petróleo más grande del mundo, está ahora en el umbral de fabricar una bomba usando como combustible uranio de bajo enriquecimiento preparado por sus reactores. Arabia Saudita, un rival que buscará hacer su propia bomba si Irán hace la suya, planea gastar más de US$300 mil millones para construir 16 reactores nucleares en los próximos 20 años.

El cambio climático hace más urgente encontrar alternativas de combustibles no fósiles. Sin embargo, hacer una defensa convincente de la energía nuclear es cada vez más difícil. No es barata ni segura y enfrenta una ardua batalla. A menos que haya un avance técnico radical —como un reactor viable alimentado por fusión nuclear en vez de fisión nuclear— sus perspectivas de crecimiento son poco halagüeñas.

Pervez Hoodbhoyrecibió su doctorado como físico nuclear por el Instituto de Tecnología de Massachusetts de los Estados Unidos. Enseña en la Escuela de Ciencia e Ingeniería de LUMS (Lahore) y en la Universidad Quaid-e-Azam de Islamabad, Pakistán.

Este artículo es parte de un Especial sobre Energía nuclear después de Fukushima.