Acercar la ciencia al desarrollo mediante noticias y análisis

  • La ciencia debe guiarnos a un futuro más sostenible

Reunión en Londres la próxima semana mostrará si la ciencia puede o no diagnosticar nuestra crisis ambiental y ofrecer soluciones eficaces.

Uno de los logros más significativos de la ciencia en las décadas pasadas ha sido proporcionar pruebas convincentes de que la actividad humana ha tenido un impacto creciente y potencialmente insostenible sobre prácticamente cada aspecto de nuestro planeta.

Ahora, la comunidad científica debe ayudar a que la sociedad encuentre un camino para salir de esta situación y siga una vía de desarrollo social y económico compatible con los sistemas naturales y los recursos finitos del planeta.

Una oportunidad para mostrar cómo se podría lograr tendrá lugar la próxima semana en el Reino Unido, con motivo de una importante conferencia internacional titulada El Planeta bajo Presión (PUP, por sus siglas en inglés), que se realizará en Londres del 26 al 29 de marzo.

La reunión tendrá lugar en el periodo previo a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible (Río+20), que se llevará a cabo en Río de Janeiro, Brasil, en junio próximo, dos décadas después de que Brasil fuese la sede de una importante reunión donde se firmaron tratados sobre climabiodiversidad y desertificación.

Los organizadores de la reunión de Londres afrontan el reto de garantizar que sus recomendaciones sean concretas y viables para que puedan tener un impacto duradero que vaya más allá de Río+20.

La conferencia no debe limitarse a proyectar una letanía de advertencias sobre una inminente catástrofe, exponer sus quejas sobre la falta de avances para alcanzar los objetivos de los tratados anteriores o proponer nuevas iniciativas de investigación sin una indicación clara de cómo usar sus resultados.

Los políticos necesitan pruebas

Por supuesto que advertir sobre las catástrofes sigue siendo esencial, especialmente en momentos en que la mente de la mayoría de políticos y electores de las naciones occidentales está puesta en temas financieros de interés más inmediato.

A medida que los economistas de esos países luchan para manejar los enormes déficits, necesitan recordar que el crédito fácil que, en parte, condujo a esta crisis de la deuda, impulsó un consumismo voraz que ha exacerbado la crisis medioambiental.

Para dar soluciones económicas —y las acciones políticas que estas requieren— no basta ya con apoyarse en argumentos fiscales solamente.

Es igualmente esencial considerar la factibilidad de los sistemas naturales, de los que depende la actividad social, como parte integral de cualquier camino para salir de la crisis financiera.

Mientras más pruebas puedan reunir los científicos para respaldar lo anterior, y cuanto mejor se esbocen las posibles consecuencias si no se cambian las actuales tendencias, mayor será la posibilidad de que los políticos adopten medidas sostenibles económica y ambientalmente.

Compromiso directo

Sin embargo, demostrar la escala y urgencia de los problemas no es suficiente. Igualmente importante es garantizar que los científicos estén directamente involucrados en los esfuerzos para elaborar y aplicar soluciones en todos los niveles de la sociedad. 

Esto quiere decir, por ejemplo, que la comunidad científica requiere reorganizarse para poder interactuar más directa y eficazmente con los diseñadores de políticas, en lugar de darles sermones a distancia.

Una forma de lograrlo es asegurando que las prioridades de investigación estén determinadas por los problemas que la sociedad requiere resolver, en vez de fijar temas que los investigadores encuentran estimulantes intelectualmente. Aumentar la cantidad de trabajo interdisciplinario que se requiere para resolver los tipos de problemas complejos en juego es otra opción.

Una mayor participación significa también fortalecer los mecanismos de asesoramiento científico y de gobernanza local.  Con ello se garantizará que los formuladores de políticas sean informados adecuadamente sobre las implicancias de sus decisiones, por ejemplo sobre los pasos para mitigar los efectos del cambio climático, y que las decisiones estén guiadas por pruebas científicas. Esto ya está en la agenda de Río+20.

Por último, quiere decir que los científicos deben vincular la solución de los problemas a mecanismos prácticos que puedan ser viables, por ejemplo establecer mecanismos eficaces de transferencia de tecnología para lograr soluciones novedosas a mercados donde se puedan diseminar y adoptar medidas para llenar los vacíos si falla el mercado.

Ciencia para la sociedad

Hay muchas pruebas de que, al planificar la reunión El Planeta bajo Presión de la próxima semana, los organizadores han aceptado la necesidad de una mayor participación de los científicos que están trabajando en la satisfacción de las necesidades y prioridades sociales. De hecho, la reunión fue diseñada con esto en mente, lo que algunos organizadores han descrito como singular.

Por ejemplo, incluirá una mezcla sin precedentes de disciplinas debatiendo temas como la fijación de metas de desarrollo sostenible y la factibilidad de establecer ‘límites planetarios’ como un concepto clave para abordar los problemas de sostenibilidad.

Además, muchas de las sesiones se centrarán directamente en la mejor forma de incluir la ciencia en las políticas.

Ambas características de la reunión han generado un alto nivel de expectativas entre los científicos participantes, ante la perspectiva de un evento que es único tanto en su enfoque multidisciplinario como en su compromiso de que sea la ciencia la que proponga —y asesore— sobre soluciones a los problemas planetarios.

Parece probable que este entusiasmo se vea reflejado en una declaración final que ponga énfasis en la forma en que la ciencia puede servir a la sociedad con mayor eficacia, a medida que la humanidad se enfrenta a la crisis venidera.

Sin embargo, la prueba de fuego vendrá después: los debates, los análisis detallados y las declaraciones de intenciones por sí solos no bastan. Requieren de compromisos y cumplimientos.

Se requiere acción urgente para guiar al planeta hacia un futuro más sostenible. Los científicos pueden elaborar las cartas de recomendación y las listas de lo que sociedad debe hacer para alcanzarlas.

Pero también tienen que ayudar directamente y de manera práctica, para asegurarse de que eso suceda. Las consecuencias serán demasiado devastadoras si fracasamos.


David Dickson
Editor, SciDev.Net

Enlace al sitio web de la conferencia (en inglés)



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