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Un fármaco del que se temía causaba serios defectos de nacimiento se ha convertido en la primera elección para el tratamiento contra el VIH luego que la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmara que los riesgos eran “significativamente menores” a lo pensado previamente.
 
La OMS señaló que había cambiado sus orientaciones para “recomendar especialmente” el fármaco dolutegravir (DTG) como el tratamiento preferido de primera y segunda línea para todas las poblaciones que viven con la enfermedad, incluyendo embarazadas y mujeres que pueden quedar embarazadas.
 
El año pasado, muchos países recomendaron a las embarazadas o en posibilidad de embarazarse tomar efavirenz (EFV), después de que un estudio en Botsuana encontró una posible vinculación entre el DTG y los defectos en el tubo neural de recién nacidos. Se trata de defectos en el cerebro, la columna vertebral o la médula espinal que se desarrollan al inicio del embarazo.

“Revertir la percepción errónea sobre el nivel de riesgo llevará otro año. Hemos perdido dos años en acceder a un medicamento que salvará la vida de las mujeres”

Deborah Birx, Coordinadora global de SIDA, EE.UU.


Sin embargo, al presentar la nueva investigación del estudio en curso de Tsepamo ante la Conferencia de Ciencia del VIH que la Sociedad Internacional de SIDA (IAS por su sigla en inglés) realiza en México, la OMS dijo que el riesgo potencial era “significativamente menor” a lo estimado anteriormente, con beneficios para las mujeres que probablemente superen a los inconvenientes.
 
El DGT ha probado ser más seguro, con menores efectos colaterales y sirve como barrera genética para la resistencia a los medicamentos frente a otros antirretrovirales como el EFV, indica la OMS.
 
Según la organización internacional Unitaid, los regímenes basados en DGT podrían permitir a los países de bajos y medianos ingresos expandir sus terapias antirretrovirales lo suficientemente rápido para cumplir con los objetivos de la ONU de acabar con la epidemia de VIH-SIDA para 2030, aunque aún subsisten algunos desafíos en términos de precios para los países de bajos ingresos.
 
Además de los nuevos estudios sobre el riesgo de defectos en el tubo neural, las nuevas orientaciones de la OMS se basaron en modelos matemáticos sobre los beneficios y daños del DGT frente al EFV, así como en las preferencias de las comunidades que viven con VIH, especialmente mujeres, que a nivel mundial representan la mitad de las 37.9 millones de personas que se estima están afectadas.
 
Meg Doherty, del departamento de VIH, hepatitis e infecciones sexualmente transmitidas de la OMS, expresó a SciDev.Net que “las mujeres no quieren que se les diga lo que tienen que tomar; quieren negociar y discutir, tener una conversación. Y eso no sucede tan frecuentemente en los sistemas o centros de salud muy abarrotados o sobrecargados”.

Jaqueline Wambui, de la Red Nacional de Empoderamiento de Personas que viven con VIH y SIDA en Kenia, dijo que las políticas globales y locales de salud sobre el VIH deben tener en cuenta “lo que pasa en el terreno”.
 
Wambui cree que el contexto dentro del cual se suministran estos fármacos es clave para comprender la prevalencia de la enfermedad.
 
Por ejemplo, menos del 40 por ciento de mujeres con VIH tienen acceso a servicios de planificación familiar, según la OMS, y los suplementos de ácido fólico, que ayudan a prevenir los defectos del tubo neural, no siempre están garantizados. Para que las mujeres puedan tomar mejores decisiones informadas, complementa Wambui, debemos enfrentar la “brecha de comunicación” entre la experiencia y las comunidades.
 
“Tenemos muchas personas que suspenden su tratamiento porque no entienden que tienen que tomarlo por un cierto periodo de tiempo, especialmente el tratamiento del VIH, que es de por vida”, explica.
 
Wambui, portadora de VIH, lo ha experimentado de primera mano. Dos años después de ser diagnosticada, desarrolló tuberculosis porque suspendió el tratamiento, según relató a SciDev.Net. Y añadió: “[Fue] probablemente porque no estaba preparada para tomar medicamentos por el resto de mi vida. Si hubiera tenido la información adecuada sobre los riesgos de dejar la medicación, probablemente no habría contraído tuberculosis”.
 
“Hemos visto mucha ciencia pero necesitamos tener en cuenta lo que las personas afectadas piensan de estos desarrollos”, añade.
 
En 2019, 82 países de bajos y medianos ingresos han informado haber hecho la transición al tratamiento de VIH basado en el DGT, dice la OMS, aunque algunos temen que las percepciones sobre los riesgos de este fármaco puedan tardar más tiempo para que haya un cambio.
 
Deborah Birx, Coordinadora global de SIDA de los Estados Unidos, dijo a la conferencia de IAS el 22 de julio: “revertir la percepción errónea sobre el nivel de riesgo tomará otro año. Hemos perdido dos años en acceder a un medicamento que salvará la vida de las mujeres”. 
 
Rebecca Zash, investigadora de Harvard y autora principal de los estudios sobre la seguridad del DTG, expuso durante la conferencia que un enfoque de salud pública del tratamiento antirretroviral que mantenga la equidad de género requiere datos de seguridad del embarazo. Una de las lecciones del estudio Tsepamo, subrayó, es que necesitamos “vigilancia sostenible” en los países con una alta carga de VIH, donde ocurren más del 90 por ciento de exposiciones a embarazos de la terapia antirretroviral. 

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