Republicar

Sin costo alguno, usted o su medio pueden publicar este artículo en línea o de manera impresa, gracias a nuestra Licencia de Atribución de Creative Commons. Lo animamos a hacerlo siguiendo estas sencillas instrucciones:
  1. Dar el crédito a los autores.
  2. Dar el crédito a SciDev.Net y si le es posible incluir nuestro logo y un enlace al final que lleve al artículo original.
  3. Puede también publicar las primeras líneas del artículo y luego añadir: "Lea el artículo completo en SciDev.Net" e incluir un enlace al artículo original.
  4. Si además quiere tomar las imágenes que publicamos en esta historia, deberá confirmar con la fuente original si le permite hacerlo.
  5. El modo más fácil de publicar este artículo en su sitio es usando el código que incluimos a continuación.
Para mayor información revise nuestras instrucciones de reproducción y la página de medios.

The full article is available here as HTML.

Press Ctrl-C to copy

[CARACAS] Los avances logrados por Venezuela en la reducción de las tasas de mortalidad infantil se perdieron en la última década, cuando el país comenzó a experimentar un retroceso en ese indicador que lo situó en el mismo nivel en el que estaba a finales de los años noventa, revela un estudio.

La mortalidad infantil en el país había venido descendiendo sostenidamente desde la década de 1940 del siglo pasado hasta el año 2009 cuando, de acuerdo con datos oficiales, se registraron 16,12 muertes de niños menores de un año por cada 1.000 nacidos vivos.

Desde entonces, “la tasa empezó a aumentar con un rápido incremento a partir de 2011”, señala el artículo publicado en la revista The Lancet.

Según los investigadores, en 2016 la mortalidad infantil en este país, es decir, el número de niños fallecidos antes de cumplir un año de edad, fue de 21,1 muertes por cada 1.000 nacidos vivos, cifra bastante similar a la que el país registraba hace 20 años, cuando había 20,8 muertes por cada 1.000 nacidos vivos.

Para hacer los cálculos, los investigadores tomaron en cuenta las últimas cifras oficiales disponibles (año 2014) divulgadas por instituciones oficiales venezolanas, como el Ministerio de Salud y el Instituto Nacional de Estadísticas, y las complementaron con otras fuentes, entre ellas una encuesta nacional realizada por universidades venezolanas sobre las condiciones de vida de la población en 2017.

La investigación es el resultado de un esfuerzo por subsanar la falta de información pública en el país, donde no se ofrecen datos oficiales sobre mortalidad infantil desde el año 2014, señala a Scidev.Net Jenny García, del Instituto Nacional de Estudios Demográficos de Francia, autora principal del estudio.

“Nuestros hallazgos son hasta 2016 y sabemos que en 2017 y 2018 las cifras van a estar peor de lo que estamos proyectando, porque las condiciones del país han empeorado y eso no va a poder reflejarse en el modelo estadístico que tenemos”.

Jenny García, Instituto Nacional de Estudios Demográficos de Francia.



“Pensamos que las cifras pueden ser más altas que las estimaciones que hemos hecho porque los supuestos que estamos usando para la aplicación de modelos estadísticos son conservadores”, indica García.

“Nuestros hallazgos son hasta 2016 y sabemos que en 2017 y 2018 las cifras van a estar peor de lo que estamos proyectando, porque las condiciones del país han empeorado y eso no va a poder reflejarse en el modelo estadístico que tenemos”, alerta.

Uno de los supuestos sobre el que García y sus colaboradores basaron su cálculo es que el país ha mantenido el mismo subregistro de muertes y nacimientos que se presentaban hasta 2012.

“Pero sabemos que en tiempos de crisis, no solo económica sino institucional, como la que está teniendo Venezuela, esto puede variar y puede ser mucho mayor la cantidad de muertes fuera del hospital que las que registraba el patrón histórico”, dice García.

Venezuela enfrenta actualmente una emergencia humanitaria debido al colapso de su sistema de salud y a la reemergencia de enfermedades transmisibles como malaria, sarampión y difteria, según reconoció en un documento la Organización Panamericana de la Salud (OPS). La escasez de medicamentos impide el tratamiento de enfermedades crónicas, como el VIH.

“De acuerdo con el programa nacional contra la infección por el VIH/SIDA, 69.308 de los 79.467 pacientes con infección por el VIH registrados para recibir tratamiento antirretroviral no lo están recibiendo”, señala el informe.

sarampio0301n venezuela
El gobierno en colaboración con la OPS viene ejecutando el Plan Nacional de Respuesta, para vacunar a la población infantil y adolescente contra el sarampión y la difteria.
Crédito: Organización Panamericana de la Salud / Con autorización de uso para SciDev.Net

Un artículo que se publicará en abril de este año en la revista Emerging Infectious Diseases del Centro para la Prevención y el Control de Enfermedades de Estados Unidos recoge varias cifras de las enfermedades prevenibles por vacuna que han resurgido, entre ellas el sarampión.

Hasta octubre del año pasado se habían reportado en el país 5.525 casos de sarampión, incluyendo 73 muertes. De difteria se confirmaron 1.249 casos, señala ese artículo.

Política errática

El retroceso en los logros en el área de salud se relaciona con el deterioro de las políticas públicas, refiere el estudio de The Lancet.

“Entre 2007 y 2009, por ejemplo, el Ministerio de Salud de Venezuela no proporcionó vacunas contra la poliomielitis; difteria, tétanos, tos ferina, hepatitis B y Haemophilus influenzae tipo b; a niños menores de 5 años, y no vacunaron a casi el 20 por ciento de niños en 2010”, señala.

El gobierno sigue sin reconocer la emergencia en salud, aunque tampoco la niega abiertamente, pero se rehúsa a aceptar ayuda humanitaria.

Junto con la OPS ha implementado el Plan Nacional de Respuesta, mediante el cual aseguran que han vacunado a 8 millones de niños entre 6 meses y 15 años de edad contra el sarampión y a 4,8 millones de niños entre 7 y 15 años de edad contra la difteria, con el fin de detener los brotes de estas enfermedades.

Sistema de salud en ruinas

La conclusión de la investigación revela el “deterioro profundo del sistema de salud venezolano”, comenta a Scidev.Net el médico infectólogo venezolano, Julio Castro, investigador de la Universidad Central de Venezuela quien no participó del estudio.

Él, junto con la Sociedad Venezolana de Infectología y la Red venezolana Defendamos la Epimiología, ha denunciado públicamente la ausencia de datos oficiales. “Estamos ante un problema de infraestructura, de nutrición, de servicios que se suma y que ha producido ese colapso”, opina.

García espera que la investigación contribuya a ejercer presión para que el gobierno venezolano revele información oficial sobre los indicadores de salud.

“Se necesitan esos datos porque el país está sumergido en un colapso y hay muchas versiones de la realidad según la posición política que se tenga”, indica.

“Eso es muy peligroso porque se toman decisiones según criterios personales y es necesario tomarlas a partir de datos objetivos”, concluye.

> Enlace al artículoen The Lancet.

Temas relacionados