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[MONTEVIDEO] De cada cien automóviles que circulan en Montevideo, en 12 a 19 de ellos se fuma y en un tercio de los vehículos en los que se identificó una persona fumando, al menos viajaba un pasajero más, lo que implica exposición secundaria al humo de tabaco.
 
Esos son los principales hallazgos del primer estudio local que analiza este hábito, y el primero en América Latina, publicado en la revista Tobacco Control.
 
Los vehículos representan un foco importante para la exposición secundaria al humo de tabaco, pues debido al espacio confinado los niveles de contaminación con partículas finas y nicotina son más altos.
 
Incluso, estudios internacionales han detectado que la calidad de aire dentro del vehículo cuando alguien fuma puede ser 10 veces más nociva que la medida al aire libre. Abrir las ventanas tampoco es una solución, alertan, porque el flujo de aire no es suficiente para reducir los niveles de contaminación.
 
La exposición secundaria al humo de tabaco se vincula a mayor prevalencia de infecciones respiratorias, asma, problemas auditivos y muerte súbita en niños.
 
Para el trabajo uruguayo, un grupo de observadores se ubicó en diferentes esquinas de la capital, Montevideo, para monitorear los autos que se detenían en los semáforos. En distintos días y horarios, en total observaron 10.011 autos (excluyeron buses, motos, camiones y bicicletas) e identificaron al menos un fumador en 219 de ellos, lo que resulta en una prevalencia de 2,2 por ciento.
 
Sin embargo, Laura Llambí, profesora agregada de la Clínica Médica “A” del Hospital de Clínicas de Montevideo, coordinadora allí de la Unidad de Cesación del Tabaquismo y autora principal de la investigación, explicó a SciDev.Net que este método de observación directa puede subestimar la magnitud del fenómeno, pues el acto de fumar debe ocurrir en el mismo momento del monitoreo.
 
Por eso, los expertos aplicaron un “factor de expansión” para estimar la prevalencia real, que es una herramienta estadística que le confiere a la muestra el peso proporcional a la población investigada. “Dos de cada 10 de estos autos eran taxis o vehículos comerciales; por lo tanto, las personas (…) estaban potencialmente expuestas a humo de segunda mano durante varias horas al día. En los taxis, el comportamiento de fumar también indica el incumplimiento de la prohibición legal y el humo adherido a la tapicería del automóvil puede provocar la exposición de los pasajeros a humo de tercera mano”, detalla el artículo.
 
De acuerdo con Llambí, este tipo de estudios permite “visibilizar un fenómeno”, concientizar a la población y llevar a la autorregulación del fumador; pero también ayuda a medir la realidad para evaluar si debe regularse.
 
“Pocos países han limitado el consumo de tabaco en autos, y la mayoría lo ha hecho cuando en el vehículo viajan niños”, ejemplificó la experta.
 
Escocia, Inglaterra, Australia, Francia, Sudáfrica y 10 estados de EE.UU. también han prohibido este hábito cuando hay pasajeros menores de edad, alegando razones sanitarias pero también de seguridad en el tránsito. En América Latina aún no hay reglamentación de este tipo.
 
Llambi asegura que este monitoreo permite orientar las campañas de cese del tabaquismo y las recomendaciones médicas para incluir a los autos en los mensajes de “ambientes libres de humo de tabaco”.
 
La especialista adelantó que en otros estudios que aún desarrolla su equipo han detectado que en los autos la concentración de contaminantes (medidos en partículas por millón) es tan alta como la que se registraba en las discotecas antes de que se aplicara la ley en 2006.
 
Actualmente, la prevalencia de consumo de tabaco en Uruguay es de 22,2 por ciento entre adultos, con el mayor porcentaje en la población de bajo nivel socioeconómico (29,9%) que en sectores de alto poder socioeconómico (17,2%).
 
En 2006, Uruguay fue pionero en la región al prohibir el consumo de tabaco en espacios públicos cerrados. La ley también prohíbe fumar en los taxis, pero no establece límites para hogares y vehículos privados.
 
Según otros estudios en Uruguay, en 2014 solo 5 por ciento de los fumadores recordó haber visto personas fumando en restaurantes, y 25 por ciento en sus lugares de trabajo. Pero la exposición a humo de segunda mano seguía siendo alta en lugares privados, como hogares (26,4% de los hogares).
 
Para George Thomson, experto del Departamento de Salud Pública de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda) e investigador en temas de tabaquismo, el estudio hace un aporte valioso a nivel metodológico para la definición de la prevalencia real en el consumo de tabaco en autos.
 
“Sería bueno tener datos sobre la prevalencia (por observación puntual) en muchos países y en diferentes barrios”, dijo a SciDev.Net.
 
Enlace al resumen del estudio en Tobacco Control

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