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La vacuna contra la influenza que se aplica en los países latinoamericanos tiene un desajuste respecto de las cepas del virus que circulan anualmente en la región, según un estudio que analizó los patrones de circulación de la influenza tipo B y las características de los casos que requirieron hospitalización en 34 países.

El virus de la gripe, o influenza, varía año a año, de modo que conocer qué cepa circula en cada región es clave para la coordinación de los sistemas de salud de una misma zona y para disponer de las vacunas de la mejor manera en base al costo y la efectividad.

El virus de la influenza tiene cuatro tipos: A, B, C y D. Los tres primeros atacan a los seres humanos y el D al ganado. El virus de influenza tipo A es el de mayor circulación y responsable de las últimas pandemias de gripe y complicaciones derivadas, y puede dividirse en diferentes subtipos.

El de tipo B es muy contagioso pero no produce mayores complicaciones y se divide en dos líneas o cepas: B/Yamagata y B/Victoria, de amplia circulación en América Latina, pese a lo cual hay pocos datos epidemiológicos sobre su incidencia.

Los resultados del estudio publicado en PlosOne se basaron en la información recolectada en 28 laboratorios de los países involucrados y su principal recomendación es profundizar las investigaciones para determinar si en un determinado país finalmente conviene aplicar la vacuna cuatrivalente o la trivalente. Las vacunas trivalentes incluyen dos cepas del virus A y una cepa del virus B; las cuadrivalentes incluyen éstas tres, más una segunda cepa del virus B.

“No siempre circula lo mismo en todos lados y tener la posibilidad de comparar los resultados obtenidos en varios países permite delinear estrategias diferenciales. En este caso, poder mapear y tipificar la circulación de influenza B es interesante ya que hoy disponemos de una vacuna que agrega una cepa B a la ya existente”.

Romina Libster - Fundación Infant, Argentina


La tetravalente, aunque tiene un costo más elevado, es la más usada por la mayoría de países de la región, indica Alba Vilajeliu, del equipo de inmunización de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que no participó del estudio.

“Es importante conocer qué virus de la influenza están circulando en la región causando los casos y muertes en una determinada temporada, cuál es la concordancia del virus que circula con la vacuna que se está aplicando y así estimar la efectividad de la vacuna (es decir, los casos que previene), para informar la composición de la vacuna para futuras temporadas”, añadió.

El estudio comparó la línea o linaje del virus que predominó —es decir Victoria o Yamagata— durante el período 2000-2017 con la vacuna aplicada, para determinar si hubo o no una aplicación inadecuada para el virus circulante.

“Conocer las cepas circulantes del virus B nos puede ayudar a valorar la relevancia y potencialmente evaluar el impacto y costo-efectividad de vacunar con la trivalente o la tetravalente”, precisa Vilajeliu.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) utiliza los datos epidemiológicos de todas las regiones para recomendar cuál debe ser la composición de las vacunas trivalente y tetravalente para la siguiente temporada. “Cada país puede evaluar y decidir con base a este tipo de estudios e información científica cual sería mejor aplicar en su respectivo país”, explica Alfredo Bruno, microbiólogo coordinador del Centro Nacional de Influenza (NIC), responsable del laboratorio de Referencia de Influenza y Otros Virus Respiratorios del Instituto Nacional de Investigación en Salud Pública de Ecuador.

En su opinión, el estudio “da información importante debido a que una de las principales estrategias de prevención para disminuir el impacto del virus en la salud pública es la vacunación”.

Para la investigadora argentina Romina Libster, de la Fundación Infant y el Conicet, “el trabajo es un ejemplo de la importancia de los sistemas de vigilancia propios para definir las acciones en salud”.

“No siempre circula lo mismo en todos lados y tener la posibilidad de comparar los resultados obtenidos en varios países permite delinear estrategias diferenciales. En este caso, poder mapear y tipificar la circulación de influenza B es interesante ya que hoy disponemos de una vacuna que agrega una cepa B a la ya existente”, sostuvo.

Una de las posibles aplicaciones del estudio puede darse en México, donde actualmente se usa la vacuna trivalente, que es más barata y se puede adquirir en mayor número. Lo afirmó Gisela Barrera Badillo, de la Coordinación de la Red Nacional de Laboratorios de Salud Pública para la Vigilancia de Influenza de ese país.

“Estamos estableciendo un comité para que toda la información que tenemos sobre la circulación de los linajes de influenza B sirva para cambiar las políticas de vacunación. Es decir que con los datos que se obtienen de la vigilancia epidemiológica y por laboratorio se defina si conviene realizar solo la compra de vacuna trivalente, o tetravalente para algunos grupos de riesgo, o se cambien las fechas de aplicación de la vacuna de la península de México en donde la temporada de influenza es diferente al resto del país”, comentó a SciDev.Net.


> Enlace al artículo completo en PlosOne

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