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La cobertura promedio de inmunización total de los bebés latinoamericanos de entre 12 y 23 meses es de 69,9 por ciento, con notables avances en Bolivia, Colombia, El Salvador y Perú, pero aún con grandes disparidades entre los diferentes grupos económicos de cada país y también entre los países de la región, según un reciente estudio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
 
No obstante, en cobertura de la tercera dosis de la vacuna DTP, que combate la difteria, el tétanos y la tos ferina, y que es tomada como un indicador mundial de inmunización, la región tiene un alcance de 87 por ciento, solo a tres puntos de alcanzar el Plan de Acción de la OMS fijado para este año. Comparativamente, África tiene 76 por ciento, el Mediterráneo oriental 87 por ciento y el sudeste de Asia 89 por ciento.
 
El estudio comparó la cobertura de vacunación de los bebés de 18 países de América Latina y del Caribe, en dos periodos diferentes: 1992 y 2016, para lo cual se recogieron datos de encuestas demográficas y de salud, incluyendo salud reproductiva, y de grupos de indicadores múltiples.
 
“Belice, Paraguay y Ecuador tienen una tendencia a la reducción de la cobertura de vacunación infantil completa a nivel nacional en los últimos años”, señaló en un email a SciDev.Net Manuel Colomé, profesor de Ciencias de la Salud en el Instituto Tecnológico de República Dominicana (INTEC) y líder del equipo de investigación.
 
Belice disminuyó de 74,7% a 59,9 por ciento. Paraguay, de 65 por ciento (en 2004, el primer año disponible para ese país) a 59,9 por ciento. Ecuador, de 69,2 por ciento a 51,6 por ciento (también en 2004).
 
La primera dosis de la vacuna contra la polio se aplica antes de los dos años de edad.
Crédito de la imagen: Cesar Brustolin / SMCS, foto en dominio público.

Aunque las coberturas generales subieron en República Dominicana, Guatemala y Haití, los investigadores encontraron importantes tasas de desigualdad entre el quintil (división en cinco partes iguales) de ingresos más pobre y el más rico: 15,1 por ciento en el primer caso, 10,6 por ciento en el segundo y 37 por ciento en el tercero.
 
Las explicaciones son múltiples. “Haití tiene más de una década viviendo crisis políticas”, señaló Colomé. Guatemala, la relación más alta de la región entre mortalidad infantil y analfabetismo de mujeres mayores de 15 años. Ecuador, a su vez, mantiene un vínculo desfavorable entre mortalidad infantil y porcentaje de la población con acceso al agua potable, precisa el libro Salud, visión y futuro, editado por el INTEC.
 
Las tasas de cobertura mejoraron en el 57 por ciento de los países estudiados. Los avances en la infraestructura de salud pública y seguridad social, el compromiso político y el desarrollo de redes de salud integradas son algunas de las razones citadas en el informe. En un comentario de 2017, la revista de la OPS también había mencionado “la ejemplar dedicación de los trabajadores de salud” y “una cultura de vacunación creada a lo largo de los años”.
 
Según el estudio, las naciones con mayores niveles de desigualdad “deben hacer un esfuerzo especial para mejorar las condiciones de los niños más pobres, considerando las características políticas, económicas y sociales de esa población”.
 
Y con el fin de garantizar un acceso equitativo a las vacunas, el trabajo sugiere incorporar monitoreos de inmunización en todos los grupos socio-económicos, desarrollar estrategias que integren programas de salud, priorizar a los grupos vulnerables y sistematizar experiencias exitosas.
 

“América Latina es líder en tener los calendarios más completos de vacunación… Pero también debe luchar contra barreras que incluyen pobreza, poco acceso a los sistemas de inmunización, comportamientos culturales y falta de educación de los padres”.

Gabriela Ensinck - Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica


Gabriela Ensinck, representante argentina de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica, quien no participó del estudio, está de acuerdo con esas recomendaciones. “América Latina es líder en tener los calendarios más completos de vacunación”, confirmó vía correo electrónico. “Pero también debe luchar contra barreras que incluyen pobreza, poco acceso a los sistemas de inmunización, comportamientos culturales y falta de educación de los padres”.
 
Argentina y Uruguay no se incluyeron en el trabajo porque “no contaban con datos de inmunización completa y/o quintil de riqueza en las dos últimas encuestas demográficas de salud”, explicó Colomé.
 
Ensinck, sin embargo, brindó algunas cifras del caso argentino: la cobertura de la tercera dosis de la vacuna quíntuple (difteria, tétanos, tos convulsa, hepatitis B y hemofilus Influenzae B) “bajó del 93,9 por ciento en 2013 al 88 por ciento en 2017. La vacuna que combate el sarampión bajó del 93,6 al 90,2 por ciento en la primera dosis, y una de las mayores caídas se registró en la vacuna contra la hepatitis A, que pasó del 97 al 87.5 por ciento”.
 
Las autoridades de ese país atribuyen el retroceso a barreras en el acceso a los vacunatorios y la fragmentación del sistema de salud.
 

Alerta por COVID-19

 
Colomé admite que ante la crisis causada por la COVID-19, el colapso de la mayoría de los sistemas sanitarios podría afectar los logros alcanzados. “En República Dominicana se trasladaron los puestos de vacunación de los hospitales”, ejemplifica. Además “la gente puede no acudir a vacunar a sus hijos por miedo al contagio”.
 
En este sentido, la OPS ponderó algunas “soluciones creativas” en plena pandemia: Brasil instaló puestos en escuelas, supermercados y farmacias para vacunar contra la gripe; El Salvador lo hace en los bancos; en Chile es posible vacunarse sin bajarse del automóvil; Bolivia envía brigadas a cárceles y residencias para mayores; Paraguay colocó tiendas afuera de los centros de salud.
 
Desde el 24 de abril la organización insta a mantener los programas de vacunación durante la crisis. “La vacunación para prevenir un cuadro respiratorio grave”, advierte, “es fundamental si se quiere proteger a las personas y ayudar a los sistemas de salud”.
 
> Enlace a la investigación en la revista de la OPS

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