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Gracias a terapias antirretrovirales más efectivas y acceso a servicios de salud, los pacientes VIH positivos en Latinoamérica han logrado controlar al virus y extender la vida, pero el envejecimiento de esta población llevó que una alta proporción ahora conviva con enfermedades no transmisibles.
 
Si bien en Europa, Estados Unidos y África este fenómeno ha sido ampliamente estudiado, América Latina carecía hasta ahora de estimaciones confiables y amplias. Un estudio realizado por un consorcio de centros de atención de la salud del VIH de siete países de América Latina (Argentina, Brasil, Chile, Haití, Honduras, México y Perú) logró estimar con mayor precisión la dimensión del problema en la región.
 
Los datos son preocupantes: cerca de 70 por ciento de los pacientes VIH+ mayores de 50 años en 2015 experimentaron al menos una segunda enfermedad, y la mitad de ellos dos o más.
 
El trabajo realizado por la red de Epidemiología del VIH del Caribe, Centro y Sudamérica y publicado en la revista PlosOne incluyó a 3.415 pacientes mayores de 50 años seguidos durante una mediana de 3,7 años entre 2000 y 2015. De ellos, 1.928 (56 por ciento) tenían menos 50 años al entrar al estudio y 1.487 (43 por ciento) tenían 50 o más años al hacerlo.
 
El trabajo detectó que la prevalencia anual de enfermedades crónicas no transmisibles aumentó de 32 a 68 por ciento y la multimorbilidad, es decir, la presencia de dos o más enfermedades crónicas en una misma persona, pasó de 30 a 40 por ciento de 2000 a 2015.
 
Las enfermedades de este tipo más comunes fueron dislipidemia (36 por ciento en los menores de 50 años y 28 por ciento en los mayores de 50 años cuando inició el estudio), hipertensión (17 y 18 por ciento), trastornos psiquiátricos (15 y 10 por ciento) y diabetes (11 y 12 por ciento, respectivamente).
 

“Ya no solo es importante diagnosticar oportunamente, proporcionar tratamiento antirretroviral y promover la adherencia. Debe garantizarse la atención médica integral de las personas”.

Yanink Caro, Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, México

Yanink Caro, coautor del estudio, comentó a SciDev.Net a través de correo electrónico que estos hallazgos “implican la necesidad de integrar la atención primaria a la atención por VIH para la prevención y el control de comorbilidades”.
 
“Ya no solo es importante diagnosticar oportunamente, proporcionar tratamiento antirretroviral y promover la adherencia. Debe garantizarse la atención médica integral de las personas, que incluya acciones preventivas básicas como dejar de fumar y reducir el consumo de dietas azucaradas”, agregó.
 
Según las estimaciones de ONUSIDA, en 2013 había 4,2 millones de personas de 50 años o más que vivían con el VIH en países de ingresos bajos y medios, lo que representa 12 por ciento de todas las personas VIH positivo en estas regiones. En América Latina y el Caribe, esa proporción puede llegar a 24 por ciento.
 
Para 2030, las proyecciones estiman que alrededor de 75 por ciento de las personas que reciben atención para el VIH en países de altos ingresos serán mayores de 50 años.
 
Cesar Ugarte, del Instituto de Medicina Tropical Alexander von Humboldt y la Universidad Peruana Cayetano Heredia, resaltó en una conversación con SciDev.Net que se trata de uno de los primeros y más completos trabajos sobre la aparición de este tipo de enfermedades en la población VIH positiva de Latinoamérica.
 
“Este estudio lleva a plantearnos la necesidad de un sistema más integral para el cuidado del paciente. Algunos medicamentos contra el VIH pueden producir dislipidemias o síndrome metabólico, lo que sumado al envejecimiento de esta población, debe hacernos pensar en intervenciones preventivas para las enfermedades crónicas”, dijo Ugarte.
 
Para Andrés Vecino, investigador del Departamento de Salud Internacional de la Universidad de Johns Hopkins, un detalle que llamó su atención es que la prevalencia de enfermedades crónicas no transmisibles detectada fue inferior a lo esperado, aunque agregó a SciDev.Net que los autores “acertadamente mencionan que se puede tratar de un sesgo que asocian a pacientes subdiagnosticados en el pasado”.
 
En conversación telefónica dijo que también podría estar en juego un sesgo de supervivencia ya que la mortalidad en algunos grupos de VIH puede ser alta y por lo tanto, los que llegan a los 50 años serían más saludables.
 
> Enlace al estudio en PlosOne

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